Una contribución con rigor a la saeta

Por José Manuel Cansino.

Atraído por una entrevista publicada en Sevillainfo he tenido oportunidad de leer “La saeta antigua de Paradas” de Pablo Parrilla y Francisco Javier Arcenegui. Mi interés en la obra se motiva en compartir con los autores patria chica y devoción grande pero, en esta ocasión, escribiré del libro más como investigador -que es a lo que esencialmente me dedico- que como amigo de los autores. Hago esta advertencia porque si el tono de mis palabras parece desapasionado es porque lo hago con el lenguaje propio de revisor de un trabajo científico a quien se le pide una opinión sobre su calidad.

La obra se presenta como una contribución a la historiografía de la “saeta”, particularmente en su versión de “saeta antigua” previa a la hoy popular “saeta flamenca”. Esta es la parte del libro responsabilidad de Pablo Parrilla quien ya cuenta con una notable bibliografía flamenca en su haber. Pablo hace un interesante recorrido panorámico de la materia dejando para una obra futura hallar el nexo entre las coplillas de monjes utilizadas como herramienta catequética y evangelizadora y su posterior uso como “canto llano”. No debe ser difícil encontrar bibliografía sobre las órdenes monásticas que se citan en la obra para hallar entre las prácticas de sus miembros referencias a este tipo de cantos que luego darían origen a la saeta antigua. Pero la contribución de Pablo hay que buscarla en la conclusión de su trabajo en la que sí se arriesga a hacer una contribución novedosa a la literatura especializada y señala por donde deben ir los futuros trabajos. Esto es lo que se espera de un autor consolidado, ir más allá de citar como erudito lo que ya se conoce y aportar conocimiento nuevo.

La aportación de Francisco Javier Arcenegui es igualmente reseñable. No sólo compila y sistematiza 113 letras de saetas antiguas de la localidad de Paradas (Sevilla) sino que también pone en valor una documentación audiovisual con anotaciones propias que lo reivindican como sólido cronista local. Arcenegui va más allá y traza la ruta que permitió supervivir a la Hermandad de Jesús Nazareno a las desamortizaciones del siglo XIX. Con un sencillo árbol genealógico el coautor explica el papel de la familia González Varea y sus descendientes en salvaguardar el patrimonio devocional y material de la Hermandad subrayando el papel de Don José Avecilla González en quien confluye la custodia del patrimonio de la saeta antigua de Paradas y el material -fue quien sufragó la adquisición de la actual imagen de Jesús Nazareno-.

Si se divulga oportunamente la obra de Parrilla y Arcenegui se hará un hueco en la literatura especializada de la antropología religiosa del sur de España. Sólo por eso habría que felicitar a los autores y al Ayuntamiento de Paradas por su edición.

Haría bien la Hermandad de Jesús Nazareno en nombrar a Javier Arcenegui como archivero-documentalista de la Corporación. Se garantizaría así una suerte de “tracto sucesivo” o si prefieren “cadena de custodia” en el patrimonio de la Hermandad por encima de las diferentes juntas de gobierno que en cada momento rijan la institución. Soy de los que piensan que las hermandades deberían contar con expertos documentalistas y también con asesores que eviten desmanes religiosos y artísticos.

La hermanas “Camilas” -ocho en total- a las que tantas veces se alude en la obra, murieron auxiliadas en su pobreza por sus sobrinos. En el asalto al templo de San Eutropio en julio de 1936 sus tumbas fueron profanadas y sus cadáveres expuestos para escarnio público en el lienzo de pared próximo a la Capilla bautismal. Su memoria sigue hoy viva, aunque en forma de destellos, gracias a trabajos como este. Es bueno mantener viva la memoria, la de las buenas cosas para imitarlas y la de las malas para no repetirlas. Si no se hubiese malogrado la iniciativa, hoy día todo el que pasease por la paradeña Plaza de Andalucía podría leer el recordatorio del multitudinario pontifical celebrado en 2005 gracias a una obra de azulejería trianera que se confeccionó para ello aunque nunca se llegó a poner. La obra se conserva en perfecto estado durmiendo el sueño de los justos.

Por último y como comentarios menores, futuras ediciones del libro que se comenta deberían mejorar la portada, utilizar un mayor tamaño de letra y corregir algunas faltas de ortografía.




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *