Con el sugerente título “Orgullo y Prejuicio: Los Quintero y Andalucía”, Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol, desvelaba el tema del nuevo ciclo de  Letras en Sevilla  que tendrá lugar el Martes 13 de Noviembre.
Una presentación novedosa  que  incluirá la representación teatral de sus sainetes: “Sangre gorda” y “Ganas de reñir” con los  Compadres-  Alfonso Sánchez, y Alberto López – intérpretes de “El mundo es nuestro” que  se vincularon a Pérez  Reverte con su proyecto  “Patente de corso”, una tragicomedia basada en los textos periodísticos de Pérez Reverte . Las actrices Carmen Canivell y Eva Marciel, completan el elenco. Toda una sorpresa será el debut de Pérez Reverte como director escénico que aumentará si cabe el atractivo de la jornada.
Tras la representación, se celebrará una mesa redonda con la participación de Pérez-Reverte, Jesús Vigorra, Gemma Cuervo y Emilio Gutiérrez Caba, vacas sagradas de la escena.
¿Ha sido acertada la elección de los padres del estereotipo andaluz? 
Ya ha levantado ampollas la elección. Los hermanos  Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, nacidos en Utrera , miembros del Ateneo, Académicos de la Lengua y  talentosos escritores,  lideraron con enorme éxito  medio siglo del panorama teatral de finales del siglo XIX y principios del XX español. Pérez de Ayala, Azorín o Luis Cernuda, pesos pesados y críticos, avalan  su valía literaria. Sin embargo, la  transición y con ella la construcción de la identidad  andaluza, se ensalzó a los creadores andaluces; ellos llevaban años en el olvido más absoluto. Algo que paradójicamente también ha ocurrido con el brillantísimo creador del “teatro ritual andaluz” Alfonso Jiménez Romero, un revolucionario en la escena, con resabios lorquianos pero también de los Quintero.
El teatro de los Quintero bebe del Siglo de Oro, de Del Enzina, Lope de Rueda, Lope de Vega, Zorrilla,  el duque de Rivas, el cancionero popular andaluz y la zarzuela. Pero ellos consideraban que su única influencia válida  era “la vida”.
El rechazo de los Quintero  es difundido por un  progresismo que los etiquetaba de reaccionarios, rancios y de contribuir al estereotipo de la España de pandereta y  de la “españolada”, así como de ser “ideólogos del franquismo “, aunque la creación del estereotipo andaluz viene de muy atrás y hay que remontarse a la época del romanticismo. En palabras de Reverte, su rechazo se debía  a “la estupidez de una izquierda que no supo reconocer que había debajo un material teatral maravilloso”.
La sinecdoque  España-Andalucía de los creadores de Utrera rebosaba  luz y optimismo, pletórica de  valores humanos y cristianos. Fue considerada artificial y  falsa, y sus tramas  frívolas y superficiales.. Lo más hiriente fue su devaluación por su ausencia de crítica social. Los Quintero, en plenas facultades creadoras, quisieron plasmar esa visión lúdica, esperanzadora y feliz , pero ello no silenciaba o les hacía complices de la Andalucía negra de desigualdad y jornaleros sufrientes.  Se les tildó de escritores menores por hacer comedia, pero Cervantes, Lope de Rueda, Benavente y Lope de Vega también escribieron sainetes. Saura dijo de ellos  con gran acritud  que eran “El antibiótico perfecto para contrarrestar una realidad de anarquismo, hambre, gitanos y guardias civiles, latifundios, jornales de hambre y odios implacables”. Pero que existiera esa  Andalucía no convertía en menos real la anterior.  Su gran respaldo del público, era ajeno a  intríngulis políticos, y se sentían atraídos por el puro disfrute del arte de esa literatura, en este caso el género teatral  imbuído por “el poder mágico de la risa” .
El estilo teatral de los Quintero es ágil, vivo e impregnado de una vis cómica  personalísima que jamás los hace caer en la chabacanería  ni en el impostamiento del acento andaluz.  Con gran ingenio y salero , sus protagonistas  aparecen deliciosamente definidos con una  caracterización del entorono que hace a sus obras ser documentos de  un estudio antropológico de esa España de entonces.
Es muy curiosa la total coautoría de sus obras -incluso tras la muerte de Joaquín-. Se desconoce el aporte de cada uno, ¿ Correspondería a Serafín  la reflexión, argumentación y  cuidado de la forma y  Joaquín el salero y la fluidez del diálogo ?
Fantástico… con sabor agridulce
La presentación de la  fantástica  iniciativa de Letras en Sevilla deja un sabor agridulce. Los últimos Ciclos han tenido en la ciudad una acogida sin precedentes. Una sincronizada e interactiva  conducción de Vigorra, el ciclón Reverte, el atinado  de los temas, lo magnificente del marco, la calculada organización, la acogida e implicación emocional del público y la calidad de los ponentes. Pero esta edición parece haberse quedado un poco corta. La duración habitual hubiera  podido profundizar – como en las otras jornadas-  en  interesantes temas relacionados  con la obra de los Quintero con aportaciones positivas para Sevilla  y Andalucía. Más si cabe como este caso cuando resulta un arma contra prejuicios-  como dice el título de Letras en Sevilla – en la cultura española  que niega al oponente político ( real o imaginario)  la valía en su campo.Hablando de teatro  y de andaluces no estaría de mas recordar al  olvidado jerezano Muñoz Seca, el autor español más representado de toda la historia.
Fascinantes temas colaterales al socaire de Los Quintero. La negación del cliché  en la construcción de la identidad , la diglosia, el andaluz y el habla de los Quintero o como señala la máxima especialista en el tema Amparo Graciani, una oportunidad única de subrayar la relevancia de los Hermanos Quintero en la Exposición Iberoamericana del 29, promotores de juegos florales en el Ateneo, de la recuperación de Bécquer y su homenaje, o  la construcción de Anibal González  de su identitario monumento en el parque  María Luisa . Su dimensión cinematográfica, Margarita Xirgu versus Estrellita Castro o la grandiosa figura de El Ángel Rojo íntimo amigo de los Álvarez Quintero al que dedicaron alguna de sus obras.
El trianero Ángel Rojo y los Álvarez Quintero
 Estando en Sevilla no podríamos obviar en relación con Los Quintero la figura del anarquista de Triana  Melchor Rodríguez, llamado ” El Ángel Rojo”, personaje al que se han dedicado varias obras literarias recientemente. Amparó con su protección a los hermanos cuando fueron hechos prisioneros por la guardia republicana. También impuso a las autoridades -estaba prohibido- que se diese cristiana sepultura a Serafín con un crucifijo sobre su ataúd.. El trianero consiguió salvar la vida a importantes personajes del siglo XX como Muñoz Grandes, Serrano Suñer, dos hermanos Luca de Tena, o los falangistas Sánchez Mazas y Fernández-Cuesta, pero también al futbolista Zamora,  o al locutor Bobby Deglané.
Condenado a muerte, Joaquín Álvarez Quintero lograría que Franco le perdonara la vida.
Pérez Reverte quiso dejar claro que Letras en Sevilla IV es un ejercicio de libertad, para los sevillanos de a pie una oportunidad única de disfrutar del personalísimo teatro de los Quintero en una jornada única con un ambiente poco habitual, dado el sino de los tiempos, algo que parecía imposible . Para Antonio Pulido dedicárselo a Los Quintero es “una recuperación de memoria cultural, artística y teatral”.