Patricia Mercedes Santos Campos, Mejor Docente de España por segunda vez

 

Casada y madre de una hija, a sus 42 años posee un currículum tan brillante y extenso que es capaz de eclipsar al mismísimo sol de su Málaga natal. Es licenciada en Derecho y quería ser jueza, pero algún secreto insondable del destino la encaminó hacia la enseñanza en cuarto de carrera, cuando se afanaba en explicarles a sus compañeros Derecho Mercantil en la cafetería de la facultad. Técnico en Prevención de Riesgos laborales, en Comercio Exterior, en Políticas de Innovación Educativa y mil cosas más acabadas con matrículas y sobresalientes, decidió realizar el CAP que dio comienzo a su fulgurante carrera como profesora de FP en el IES San Severiano de Cádiz, allá por 2003. 

Desde entonces no ha dejado de impartir clases en muchos centros e involucrarse en cientos de proyectos educativos. Maestra en IES Profesor Isidoro Sánchez de Málaga, le gusta aprender y formarse como el primer día. Curiosa, exigente, inquieta y apasionada, le encanta combinar Literatura y pedagogía. Le gusta María Zambrano, García Márquez, pero sobre todo los dos Paulos: Freire y Coelho. Porque ambos le aportan reflexiones sobre su trabajo, que no entiende sin emociones, de ahí su predilección por el autor brasileño.

Su palabra preferida es resiliencia, que lleva tatuada en el brazo para que no se le olvide que vivir es levantarse ante las adversidades. «No hay nada imposible», le recuerda la placa que le regalaron sus alumnos por aquel viaje a Nueva York que realizó en 2010 llevándose nada menos que a cien. Cien pasaportes, cien visados y cien mil cosas más que fueron una locura. Aquel alumno que dijo que ese viaje de fin de curso era imposible aprendió bien la lección de Patricia. No hay nada imposible

Patricia Mercedes Santos Campos ha sido reconocida por segunda vez en 2021 como mejor docente de España en FP en los Premios Educa, pero para ella lo más importante es ir cumpliendo objetivos por el camino. Defiende el aprendizaje por proyectos y el trabajo en cooperativo, y asegura que si ha logrado tener éxito entre sus alumnos es porque saben que la disciplina y la exigencia que ella les impone es el único camino para alcanzar la excelencia. Una excelencia que para la malagueña radica en la docencia de vocación y en aplicar lo que denomina metodologías activas. «La educación no es ni competitividad ni las parcelas de poder que tantos ‘gurús’ nos quieren vender», asegura.

Decía Robert Louis Stevenson, autor de obras tan memorables como La isla del tesoro, que una persona afortunada es aquella que ha sabido ganarse el respeto de hombres inteligentes y el amor de los niños. Que nunca dejó de buscar lo mejor de los otros y dar lo mejor de sí mismo. Por eso Patricia se emociona cuando lee algunas de las cartas que le escriben sus alumnos: «¡Qué grande eres, Patri! Me alegro un montón de haberte conocido. Gracias a ti pienso que puedo tener un futuro mejor, que puedo llegar mucho más lejos de lo que creía».

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