Nos deja otro grande: Luis Eduardo Aute

Hasta en medio de la tierra de un país lleno de más de doce mil muertos ahora mismo, se siente el trallazo de que entre ellos se ha ido Luis Eduardo Aute. No ha sido el coronavirus. Hemos llegado a tener que aclarar eso, que alguien no se ha muerto por el Covid-19. Aute, el gran Aute, tenía echados los papeles desde hacía mucho, con cosas del corazón, ¿de qué si no? Aute tenía que morirse de cosas del corazón, una causa de muerte natural en artistas que se lo han ido dejando a base de entregas. Por eso permanecerá para siempre como su legado un bellísimo regalo de canciones y pinturas (porque también fue un gran pintor). Su vida parece haberse desvanecido recostada sobre el lienzo de uno de sus versos en “Aleluya nº 1”: “… este mundo absurdo que no sabe a dónde va”. Tú al menos, querido Luis Eduardo Aute, descansa para siempre. Nos volveremos a ver. Ya te contaremos. Ya nos cantarás, otra vez nos cantarás.

 Se ha muerto Luis Eduardo Aute, una de las grandes figuras de la música española cuya carrera tuvo origen en aquella década del siglo pasado, justamente llamada prodigiosa: los 60.

Llegó a la fama con “Aleluya nº1”, que también cantó Massiel y para la que también compuso “Rosas en el mar”, aunque realmente cortejaba a la música desde que era un adolescente, pues con poco más de quince años ya le dio  -muy propio de su época-  por tocar la guitarra eléctrica.

Sintió una gran influencia de Bob Dylan, además de Jacques Brel, George Brassens y gran parte de la canción francesa. En la España de los años 60 lo que Aute hacía se llamaba cantautor, una clasificación que hizo fortuna y en la que entró gran parte de la intelectualidad artística de aquellos tiempos, como Joan Manuel Serrat, Pi de la Serra, Raimon, Paco Ibáñez, Guillermina Motta, Nuria Feliú. Todos, como Aute, tuvieron una enorme repercusión en el mundo universitario, que tantas veces los tomó como banderas para abrirse paso desde el régimen franquista a la democracia. En este sentido, Aute fue el artífice de una canción absolutamente emblemática, “Al alba”, que él mismo interpretó y también Rosa León, cuya voz sobre el texto de Aute se convirtió en antológica de la transición española. Estaba inspirada en los últimos fusilamientos a etarras, los que tuvieron lugar en 1975.

Luis Eduardo Aute había nacido el 13 de septiembre de 1943. Ha fallecido por lo tanto a los 76 años.

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