Muere a los 94 años el último gran clásico andaluz, José Manuel Caballero Bonald

Se va con las olas tranquilas de la desembocadura, con la ruta hacia poniente, por donde yace el barco del arroz que contemplaba ensimismado desde el chamizo-restaurante con pies de arena de Casa Gaspar.

Un gigante de la poesía, un titán del neobarroco español, un filósofo de los atardeceres mágicos que deslumbraban el idioma mientras escuchaba pasar pájaros toda la noche.

Estudioso de la soledad y del flamenco, de la náutica y de las estrellas, contenía en su lenguaje el preciosismo incansable del Siglo de Oro y una paciencia frailuna para construir pequeños monumentos de palabras como de orfebrería y filigranas.

Nació en Jerez y su acento estaba bañado por la dulzura de guayaba colombiana y el salitre de los puertos. Compendiaba una inmensa cultura que actuaba como la bisectriz entre el realismo mágico y la literatura de los clásicos ‘manchada’ de Andalucía.

Fue secretario de juventud del Premio Nobel Camilo J. Cela y colaboró con él como subdirector en el tiempo de Papeles de Son Armadans, en Mallorca, y obtuvo como legado un romance de años con la primera mujer del escritor gallego.

Poeta de sueños y de mundos totémicos, de mitos y de intimidades, en un paisaje de fantasmas y secretos que a veces resultaba como gallego bajo un sol andaluz que achicharraba.

Rindió culto a la soledad, a lo íntimo, pequeño e inmutable tanto como a la expresión inmensa del flamenco. Recorría en los veranos largos de Sanlúcar las huertas y viñedos en calesa para bañarse de amistad y de literaturas como un dios Baco juguetón en una taberna que abarcaba la costa y las lindes de los prestigiosos bodegueros.

Luchador anti franquista e implicado en todos los movimientos artísticos de vanguardia de los años 50 y 60, mantuvo siempre a resguardo el pudor de no convertirse en líder ni caudillo de nada, salvo de su infatigable creatividad, capaz de tallar monumentos como su novela “Ágata ojo de gato” o pequeñas piezas de relojería en múltiples poemas de mil lecturas, así como ensayos profundos y decisivos sobre nuestros clásicos.

De padre cubano y madre francesa, descendiente del vizconde de Bonald, se nos ha dormido en su leyenda un gigante, a los 94 años, José Manuel Caballero Bonald.

Descanse en paz.




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *