Los Reyes Magos adoran al Niño en casa de Rogelio Gómez Trifón

Un impresionante misterio a tamaño natural y de estilo barroco es el que este año ha instalado en su propio domicilio Rogelio Gómez Trifón, “tabernero” (como a él le gusta llamarse), empresario, cofrade, medalla al Mérito en el Trabajo, también la de Sevilla, mecenas de las Lágrimas de San Pedro y los Laudes a la Pura y Limpia, pregonero taurino y tantas cosas más de una personalidad excepcional inacabable. Amante de la tradición belenista, que comparte con su hijo Rogelio Gómez Usín, esta Navidad se han superado padre e hijo, han ido más allá del Belén tradicional que cada Navidad montan en su casa, una de las más bonitas que pueda haber en Sevilla, en pleno corazón de la ciudad, tanto que una de sus lindes interiores es ni más ni menos que parte del histórico lienzo de la antigua muralla de la vieja Hispalis.

 Desde hace años Rogelio Gómez y su hijo instalan en el domicilio familiar un Nacimiento que causa el asombro de cuantos tienen la suerte de contemplarlo accediendo al interior de su casa. En realidad, lo que hacen es seguir como en tantos hogares la costumbre de recordar de esta forma la venida del Niño Dios al mundo. La particularidad reside en que la amplitud de su casa y un gran patio a manera de recibidor, permite la ocupación de muchos metros cuadrados para que sobre ellos y cada año por estas fechas se asiente Belén. En ocasiones han llegado a necesitar hasta un mes para llevar a cabo un montaje de gran envergadura, extendiendo a lo largo y ancho del gran espacio de que disponen todo un territorio belenista que discurría con accidentes geográficos de todo tipo: montañas, lomas, llanuras, ríos, puentes, flora abundante… incluso prados cántabros para pastar las vacas tudancas, como rasgos de una tierra también sagrada en el corazón de Rogelio Gómez. Genio y figura para ubicar por un paisaje lejano a La Flor de Toranzo, el Arco del Postigo, los calentitos de Juana y hasta la puerta de su casa, según el Evangelio del Arenal.

Este año su hijo Rogelio, sangre de su misma sangre y raza de su misma raza, ha ido a más: con la colaboración de Juanma Román, ambos han centrado en el patio la escena a tamaño natural de la adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús, junto a la Virgen y a San José. Las imágenes de cada uno están revestidas al modo barroco de Sevilla, con tejidos reales, evocando en el caso de Melchor, Gaspar y Baltasar las opulentas y ricas vestiduras propias de Oriente. Más que cualquier detenimiento en contarlo, ya se encargan las fotografías de nuestra colaboradora Beatriz Galiano de mostrar los detalles sorprendentes de un portal de Belén inédito y único respecto de lo que cabría esperar de un Nacimiento privado, que bien quedaría a la altura de aquello a lo que nos tienen acostumbrados algunos templos o ciertas entidades e instituciones de la ciudad. En una de esas fotografías, la propia Beatriz Galiano ha querido aparecer para facilitar la referencia de las esculturas con ella misma y demostrar con claridad la altura que tienen.

Por otra parte y simultáneamente, también forma parte del conjunto navideño de este año la instalación de una panorámica que muestra con enorme plasticidad un momento de lo que podemos suponer que fue el duro camino de la huída a Egipto recomendada por el ángel que en sueños habló a San José. Está colocada al fondo del misterio de la adoración de los Magos. Y una inscripción lo aclara junto al módulo cuyo montaje conmueve a quien lo contempla: “Se representa lo que pudo haber sido un momento de uno de los descansos de ese duro camino hacia tierras egipcias acompañados y protegidos por el Ángel que en su momento advirtiera en sueños a San José de los peligros que acechaban al pequeño Jesús”.

A continuación se aclara que  es un “Belén artístico totalmente artesanal realizado con técnica de tallado y moldeado en escayola y yesos. Policromado con pinturas acrílicas y pigmentos. Iluminación Led”.

La brillante y maravillosa escenografía es de Rafael Martínez Gómez, siendo autor de las figuras Ariel Mora Remis.

A ello se suma un montaje musical sobrecogedor (cinematográfico podría decirse) que incluye la narración con voz en off de la historia que estamos contemplando, mientras la luminotecnia hace que se sucedan la noche, el amanecer y el pleno día. Una joya, una auténtica joya artística en casa de Rogelio Gómez Trifón.

Galería fotográfica de Beatriz Galiano

 

 

Belén Rogelio Gómez Trifón




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