Lazos de sangre: Marisol

TVE dedicó a Marisol/Pepa Flores “Lazos de sangre”. Y ni todo un reparto de cualificados íntimos de la estrella pudo hacer posible la revelación de su verdadera historia. Estuvieron su hermana Vicky, su hija Celia, Antonio Montiel, César Lucas, José Manuel Parada, Marta Robles, Jorge Sanz… Escuchándolos tuve otra vez la impresión de que en torno a Marisol hay un complot de silencio impenetrable por parte de sus fieles. Cada programa que se dedica a recordar a Marisol la convierte en más invisible y agranda su leyenda. Marisol se escribe ya a estas alturas con M de misterio. Hay piezas que no me acaban de encajar, ni de su descomunal éxito traducido a interior martirio, ni de su retirada y las causas esgrimidas que la motivaron. El argumento oficial me sigue pareciendo forzado, sobre todo porque mi información confidencial no casa con la que se administra al público. De verdad, ¿qué pasó con Marisol? Por supuesto que la posesión de cómo sucedió todo está en manos de la propia artista. Y también que los datos más ciertos  se guardan secretamente en la caja fuerte de la amistad, de la prudencia y del respeto de sus cautos allegados. Pero creo particularmente, desde la base de mis fuentes de toda solvencia, que Marisol lleva años contada por unas cuantas y premeditadas irrealidades, como lo de su infancia traumática en casa de los Goyanes o que dejara de triunfar al convertirse de niña a mujer. ¿Qué dejó de triunfar en la película Solos los dos y con las canciones Corazón contentoMamy PanchitaAquel veranoDile que vuelvaAyúdame a pasar la noche oNiña?. ¿Qué dejó de triunfar con Háblame del mar, marinero?

El mito está blindado en sus razones por la ilógica de un esquema que oculta una escondida herida. Menos mal que por esta vez su hermana trajo el encargo de aclarar que Pepa Flores no mató a Marisol. Y que en el coloquio final, fue María Eugenia Yagüe la única que se atrevió a señalar el reguero de la callada sangre de Marisol, la única periodista que viendo pasar el tren de una vida fue valiente para impedir que se repitiera ante los telespectadores el destino de una ficción.




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