Arqueólogos e historiadores muestran la modernidad de una ciudad que espera grandes inversiones para evidenciar su valor patrimonial.

La Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) ha cerrado el curso Itálica Adrianea. Nuevas perspectivas y nuevos resultados (in memoriam de Fernando Gascó) con una visita al conjunto arqueológico sevillano de la mano de arqueólogos e historiadores que trabajan en el descubrimiento y conservación de nuevos restos. Todos, al igual que los demás ponentes, insistieron en la grandiosidad de este yacimiento romano de incalculable valor histórico y patrimonial, que alcanzó su máximo esplendor con el Gobierno del emperador Adriano (76-138 d.C), pero que ha sido expoliado, destrozado sistemáticamente y que precisa de grandes inversiones económicas para completar su recuperación.


La ciudad que mostraron los arqueólogos Sebastián Vargas y Álvaro Jiménez, así como el historiador Juan Manuel Cortés Copete, encargados de la visita guiada al yacimiento, evidencian que la Itálica que opta a ser Patrimonio Mundial de la Humanidad está aún muy viva, pero precisa de grandes inversiones económicas para completar su recuperación.

Tal y como explicaron los expertos del curso, lejos de ser una ciudad de provincias, en el periodo en el que reinó Adriano desde Itálica se llevaron a cabo medidas muy modernas a favor del abastecimiento de las ciudades romanas, se fundaron grandes gimnasios y edificios de espectáculos, se protegió la educación y la juventud, se potenció la divinidad del emperador y se llevó a cabo una gran transformación de la ciudad sevillana.

“Las medidas del Gobierno de Adriano fortalecieron el naciente sentimiento de pertenecimiento a Roma”, apuntaba ayer el codirector del curso Juan Manuel Cortés Copete, catedrático de Historia Antigua de la Universidad Pablo de Olavide.

Los alumnos del curso tuvieron acceso a dos zonas del enclave que están cerrados al público, el Traianeum y el Iseum, por ser objeto de estudios arqueológicos donde se buscan nuevos vestigios de la ciudad. Sebastián Vargas, uno de los arqueólogos responsables de la campaña de 2017, muy reconocida por los grandes hallazgos, explicó que los trabajos en el Traianeum tienen una enorme trascendencia porque engloba un conjunto de edificios desde los cuales partía todo el urbanismo de la ciudad.

En total, han sido una treintena de alumnos, entre profesionales y estudiantes vinculados a la Historia Antigua y la Arqueología, los que han participado en este curso codirigido por José Beltrán Fortes y Juan Manuel Cortés Copete, que ha contado con el patrocinio de la Universidad Pablo de Olavide y con la colaboración de la Universidad de Sevilla, celebrado en la Casa de la Provincia de Sevilla. Por estas aulas han pasado los arqueólogos Pilar León-Castro Alonso, Fernando Amores Carredano y Oliva Rodríguez Gutiérrez, todos de la US; y Rafael Hidalgo Prieto, de la UPO. Así como los historiadores Antonio Caballos Rufino y Fernando Lozano Gómez, de la US; Mirella Romero Recio y Jaime Alvar Ezquerra, de la Carlos III; Jesús Salas Álvarez, de la Complutense; y Elena Muñiz Grijalvo, de la Pablo de Olavide. Y también ha contado con la participación del exdirector de Itálica, José Manuel Rodríguez Hidalgo, de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.