“La Sanidad militar española en Vietnam” en La Revuelta

La Subdelegación de Andalucía de la Hermandad Nacional Monárquica continúa con sus exitosas actividades de divulgación y difusión de la Historia de España.

Esta vez fue el Comandante Ignacio Jaúregui Lobera, último jefe de Psiquiatría del hospital Militar Vigil de Quiñones de Sevilla, el que desarrolló una ponencia sobre la intervención de la Sanidad Militar española en el Vietnam. 

El escenario fue “La Revuelta”, uno de los clubes culturales más dinámicos de la ciudad. 

Nuestra presencia en esta guerra, constituye uno de los episodios, menos conocidos de la Historia reciente, pese a su carácter pionero de misión humanitaria en el exterior; de ahí el interés de la Hermandad Monárquica en contribuir a su difusión. 

La presentación correspondió a Juan José Martín, Presidente de la Hermandad en Andalucía. Jaúregui comenzó agradeciendo los estudios de  aquellos especialistas del tema y a antiguos médicos destinados en Vietnam que le contaron sus experiencias, con especial mención a Pedro Gil Lagares 

Prosiguió con la situación geopolítica de las zona en la época de Isabel II cuando España estuvo en Indochina apoyando a Francia. El apoyo respondió a un ataque a misioneros españoles. Todavía España poseía Guam, Filipinas y las islas de Micronesia, y de 1883 a 1945 Indochina perteneció a Francia

Republicanos españoles en el Vietnam comunista

Jaúregui se adentró en el siglo XX, cuando Francia abandona la zona en 1954, tras ser derrotada en la derrota de Dien Bien Phu, estableciéndose, divididos por el paralelo 17 los dos Vietnam. El Comunista al Norte y el libre al Sur y afirmó que hubo mil españoles combatiendo bajo bandera francesa en la Guerra de Indochina. Eran antiguos republicanos que se enrolaron en la Legión Extranjera en el segundo batallón de paracaidistas y que llegarían a participar directamente en la ofensiva de Dien Bien Phu.  Algunos de ellos fueron hechos prisioneros y acabarían en las filas norvietnamitas por su afinidad comunista.

En el año 64, Vietnam del Norte atacó a Estados Unidos lo que desembocaría en se produciría la intervención bélica de Estados Unidos en Vietnam. España respondió a la petición del presidente Jonhson, un contingente de 100 sanitarios. Sería, según Jaúregui, la primera salida exterior de ayuda humanitaria. Un comandante médico, cuatro capitanes, un teniente, dos subtenientes y cuatro brigadas estarían al frente de esta expedición sanitaria. El destino: el hospital de Gong al sur del Saigón, en el delta del Mekong, donde serían auxiliados por personal auxiliar local y médicos vietnamitas. Había una gran escasez de material y de medicamentos, sin embargo los españoles se adaptaron muy bien, y al hablar francés haría su relación con el personal  mucho más fácil. Pronto se ganaron el aprecio de la población local. 

Como ha pasado con nuestra Sanidad Militar a lo largo de la Historia, atendíamos a civiles, militares, e incluso a los enemigos, en este caso, los prisioneros y guerrilleros del Vietcong que acudían de forma clandestina, pese a la incomprensión del ejército americano.

Una guerra muy mediática, pero difícil por la orografía, por la hábil guerrilla y por la presencia de 35.000 infiltrados comunistas entre la población del sur. Los americanos combatían mientras paralelamente se producía un gran sentimiento antibelicista en la órbita del movimiento hippie. Perdida la guerra, el año 71 se produjo la retirada española  y en el 73 el alto el fuego final que conllevó entre otros efectos, 2500 prisioneros norteamericanos de los cuales 1611 todavía hoy siguen desaparecidos.

 

 

El hospital español 

El hospital español estaba compuesto por 150 camas no tenía luz ni agua pero si un grupo electrógeno. El material procedía de EEUU y las enfermeras eran vietnamitas que atendían heridos por explosiones de minas, armas de fuego, napalm, o enfermedades como apendicitis, paludismo, tifus o en pediatría las dolencias más acusadas eran el paludismo cerebral y las diarreas por el agua potable que solían curarse con bolas de opio que acababan provocando a los niños parálisis intestinal y la muerte.

El respeto por los médicos españoles era ingente, de ahí que Jaúregui afirmara que había una frase para los combatientes “a los españoles ni tocarlos”. De las tres rotaciones que mandó España sólo hubo dos heridos leves. En su recuerdo, se dio nombre a un puente sobre el Mekong “Puente de España”. Los médicos españoles serían condecorados posteriormente tanto por el Vietnam como por el ejército estadounidense y en España con el Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo.

 

 

Una mención a los médicos divisionarios

En el turno de preguntas, en relación con su carácter pionero de ayuda humanitaria en el exterior, la académica María Fidalgo quiso recordar también la labor humanitaria de los médicos divisionarios en Rusia, su importante acción en la población local, y su relevancia científica, perfectamente estudiada por el médico sevillano J. Manuel Poyato Galán en su magna obra “Bajo el Fuego y sobre el Hielo”. Una consideración que Jáuregui negó, insistiendo en la estricta intervención militar de la división. 

Tras la conferencia se ofreció un vino español y se brindó por el Rey y por España. El acto fue especialmente emotivo por la presencia de militares que participaron en la expedición y sus familiares.  Algunos de ellos confesaron que conservaban efectos y material de aquella contienda. Es posible, tras calibrar su estado, que sean exhibidos en el Museo Histórico militar de Sevilla, es segundo Museo más importante de España. 

La Revuelta.

 

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