La Casa de los Pinelo acoge la presentación de “Ruanda, cien días de fuego”, a dos días de cumplirse el XXX aniversario de la tragedia
El periodista José María Arenzana, que sobrevivió a la masacre, no pudo presentar en su día esta narración al coincidir con el inicio de la pandemia

Este jueves día 4 de abril, a sólo dos días de cumplirse el XXX aniversario de que diera comienzo la gran tragedia en Ruanda, acaecida en la tarde del 6 de abril de 1994, el periodista José María Arenzana realizará en la sede de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, en la Casa de los Pinelo (19:30 horas), la presentación de su libro “Ruanda, cien días de fuego” (Ed. “Última Línea”), un relato minucioso de la experiencia y los acontecimientos vividos en primera persona junto al fotógrafo Luis Davilla durante aquellas semanas abominables en las que, en palabras de un misionero, “a alguien se le olvidó cerrar las puertas del infierno y se escaparon todos los demonios”.

Alrededor de 800.000 personas fueron asesinadas a machete y fuego en apenas cien días por las bandas irregulares de extremistas hutus alentadas por el Gobierno racista de Juvenal Habyarimana, el cual acababa de fallecer cuando el avión presidencial en el que viajaba junto al presidente de Burundi fue derribado aquella misma tarde por un misil guiado por infrarrojos sin que aún se tenga certeza de quiénes fueron los autores del magnicidio.

El libro de Arenzana, aunque editado y publicado en 2020, dentro de una colección dedicada a la narración de los distintos genocidios registrados en el mundo durante el siglo XX, no pudo ser presentado con motivo del XXV aniversario al coincidir con el inicio de la pandemia de Covid19 y fue producto de un encargo realizado en su día por el Centro de Investigaciones sobre Totalitarismos y Movimientos Autoritarios (CITMA), que preside el profesor Fernando Navarro García, autor, entre otros muchos libros de un excelente “Diccionario biográfico de Nazismo y Tercer Reich”.

Inmediatamente después de aquel derribo del avión presidencial, la Radio Televisión de las Mil Colinas desató toda la propaganda necesaria alentando a las masas de extremistas hutus que sostenían al Gobierno ruandés a iniciar las matanzas metódicas de la minoría tutsi, pero también de los hutus moderados que no compartían esa idea racista con los dirigentes del partido en el Gobierno.

 

José María Arenzana en Ruanda

La masacre se prolongó hasta casi mediados de julio sin descanso, día y noche, con escenas horripilantes en sesión continua en lo que está considerado como “el último genocidio del siglo XX” y uno de los momentos más angustiosos y vergonzantes para la Humanidad, que a su vez puso en tela de juicio la verdadera voluntad de la comunidad internacional, pues detrás de todo ello se desarrolló una calamitosa actuación de los más importantes organismos internacionales, con la pasividad de todos los países y la enervante y torticera actuación de Francia, que terminó acogiendo y protegiendo a muchos de los principales responsables de aquella macabra hecatombe.

Un ejército de tutsis exiliados en el país vecino de Uganda, buena parte de ellos formando parte del propio ejército ugandés, penetró entonces desde el norte en su país de origen para reconquistar todo el territorio de Ruanda y puso fin a las matanzas cuando retomó el control de la capital, Kigali, el 4 de julio, y días después el control completo de las fronteras.

No supuso el final de la tragedia, desde luego, porque entre los varios millones de ruandeses que habían huido del país se encontraban tanto víctimas como verdugos y las matanzas continuaron en los campos de refugiados en los que se instalaron en los países circundantes, como Tanzania y el antiguo Zaire (hoy República Democrática del Congo), a la vez que miles de miembros de cientos de ONG trataban de paliar las epidemias de cólera, dengue o disentería que se expandieron por dichos campamentos, algunos de los cuales, como el de Goma, alcanzaron en pocos días la cifra record de más de dos millones de personas y 700.000 el campo de Benako, en Tanzania.

 

Crónica de El país

Aunque meses después, en plena etapa de represalias y juicios sumarísimos en el interior de Ruanda, buena parte de los desplazados iniciaron el retorno, después de que las nuevas autoridades ruandesas se comprometieran a no tomar represalias contra quienes no hubieran cometido delitos ominosos, la guerra se prolongó, y aún continúa, en territorio congoleño, con bandas irregulares de tutsis armadas y apoyadas por el nuevo Gobierno de Ruanda como forma de protegerse de cualquier nuevo intento por parte de los genocidas de invadir el país, todo lo cual le valió al actual presidente, Paul Kagame, la intentona de ser acusado a su vez de actos de genocidio por el Tribunal Penal Internacional creado al efecto, el primero de esta clase creado desde el Tribunal de Nurenberg que juzgó a los criminales nazis.

El libro de Arenzana, más allá de la crudeza de los hechos, procura evitar en gran medida la inmensa escabrosidad registrada y se detiene en cuestionar con argumentos muy serios el papel que juegan las organizaciones humanitarias en esta clase de tragedias y los dilemas morales y consecuencias que desencadenan cada vez que entran en acción e intervienen en un conflicto con la buena intención de salvar vidas pero desarticulando buena parte de los mecanismos de resolución de los problemas o prolongando sin pretenderlo las acciones hostiles entre bandos enfrentados a muerte.

La entrada es libre, hasta completar aforo, y el acto estará presidido por el director de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, Pablo Gutiérrez-Alviz y contará con la presentación del profesor Fernando Navarro García.

Lugar: Casa de los Pinelo. Calle Abades 12 (SEVILLA)

Jueves día 4 de abril de 2024 a las 19:30 horas




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