El Tercio de Olivares hizo brillar Sevilla con su III “Milagro de Empel”
Galería de imágenes de Gerardo Lucio

El desfile procesional del Tercio de Olivares vivía estos días su tercera jornada. Un espectáculo estético, histórico, visual y emocional en el que demostró consolidarse como la recreación estrella de la ciudad. 

Su amplio recorrido por el corazón de Sevilla fue seguido por miles de personas. Al igual que los hombres de Empel, dieron gracias a la Inmaculada por haberles salvado de la muerte, la sentida comitiva del Tercio de Olivares parecía agradecer a la Providencia la superación de la nueva peste del siglo XXI.

La asociación de recreacionistas volvía a celebrar la festividad de la Inmaculada recreando el Milagro de Empel del cuadro icónico de Augusto Ferrer-DalmauAntes de salir, procedieron a nombrar Socia de Honor del Tercio de Olivares a María Fidalgo Casares, experta en arte militar por los méritos que concurren en su persona y que en distintas ocasiones ha actuado como “ ilustre cronista” de las actividades del Tercio.

 

 

Las novedades de la edición

Las novedades de esta nueva entrega 2021 redondearon si cabe un evento que brilló más que nunca. Un recorrido más largo, un número de participantes que superaban la media centena -que por primera vez incluyó niños- unos atuendos más vistosos y fastuosos, miembros de otras asociaciones como Código Mercenario, Corte Imperial, o la Milicia Concejil de Yecla distinguieron esta edición. El rítmico sonido de los tambores esta vez iba acompañado de un pínfano Manuel Jesús Castro Gomila. Nunca una flauta sonó tan enraizada en una procesión así y junto al Terceto de música antigua formado por Irene Román Rueda, Aníbal Soriano Martín y José Carrión Balbuena ponían la banda sonora a una jornada inolvidable. Imbricados en la identidad de la comitiva  de época, pareció haber acompañado al Tercio desde siempre.

A la orden del Capitán y del Maestre de Campo, el grupo de soldados uniformados, con espadas y picas, morriones, sombreros e indumentarias de época, acompañados de un puñado de “soldaderas” perfectamente ataviadas, irrumpían en las calles de Sevilla. Junto a ellos un religioso que portaba la hermosa tabla pintada con una imagen de la Virgen, eje del evento. El Maestre de Campo exhortaba a la multitud congregada al homenaje de gratitud a la Inmaculada Concepción. Sevillanos, turistas, y esta vez visitantes ilustres del ámbito histórico, quisieron recorrer todo el itinerario con el Tercio. Juanjo de Lama (Hernán Cortés) Pedro Luis Chinchilla (La Gran Armada) o Enrique Bocanegra (Director Casa de Velázquez) estuvieron entre ellos. 

Ninguna fuerza de seguridad les acompañaba, ni cordón les separaba del gentío, pero la marcha fue cadenciosa y fluida, esta vez más acompasada y ordenada que en las entregas anteriores. La ofrenda floral ante la estatua de la Inmaculada en la Plaza del triunfo supuso el broche de oro en el que las mujeres tuvieron un especial protagonismo.

El Tercio de Olivares demostró su solvencia como agente cultural de la ciudad, y sobre todo ello, su capacidad de transmitir algo tan sencillo y a la vez tan grandioso como la emoción de que nuestra Señora protegiera a nuestros soldados españoles allá en las frías tierras de Flandes salvándoles la vida. Un capítulo de la Historia de España que forma ya parte del imaginario de Sevilla y que enriquece, si cabe, la magia de una ciudad única. 

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