El rumor del Huéznar

La primera vez que hice esta ruta tomé el tren en la antigua Estación de Plaza de Armas para llegar a Cazalla de la Sierra. Han pasado muchos años y evoco aquella mañana, con zapatillas de deportes, mochila a la espalda y una tienda de campaña, y enseguida me atraviesan la memoria las primeras páginas de aquel Camilo J. Cela que emprendió de modo parecido su recordada andadura por la Alcarria. Los tiempos han cambiado, desde luego, pero Cazalla de la Sierra sigue siendo hoy un destino tan fantástico como me pareció en aquel entonces.

La oferta de alojamientos en la zona es hoy original y sorprendente. Sin salir de Cazalla o en su entorno más próximo encontramos varios palacetes convertidos en gratos hoteles –como el Palacio de San Benito, la Casa Palacio y el Hotel Posada del Moro-, así como cortijos -Las Navezuelas, entre otros-, villas turísticas y casas rurales -El Berrocal, Belvedair, etc.-, además de varios campings bien dotados.

Una opción muy recomendable sería la Cartuja de Cazalla, una de las cuatro que existieron en Andalucía, la cual recibió el Premio Europa Nostra en 1986 por la conservación Histórico-Artística y fue declarada Bien de Interés Cultural con categoría de “Monumento” por la Junta de Andalucía. Alojarse en ese edificio histórico que alojó en su día a los peregrinos que hacían el camino de Santiago es siempre un verdadero placer.

Cazalla, que cuenta con unos cinco mil habitantes y merecida fama gastronómica, no sólo por la calidad de sus anises, sino también por sus estofados de caza y una rica variedad de productos de la huerta, merece un buen paseo.

Después de visitar algunos de sus edificios más destacados, como la Iglesia Arciprestal de la Consolación y los conventos de San Agustín y San Francisco, nuestro objetivo será ascender hasta San Nicolás del Puerto siguiendo la ribera del Huéznar. Antes, no estará de más cursar visita al Santuario de la Virgen del Monte, patrona de Cazalla, situado a 4 kms. del pueblo, en uno de los más bellos parajes de este Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla.

Estamos en la zona más húmeda de la provincia de Sevilla, rodeados de cotos de caza por los que deambulan jabalíes y ciervos, águilas de varios tipos, ginetas y hurones e incluso algunos buitres negros. Hay también varios cotos de pesca, con truchas y cangrejos, y en recónditos parajes aún pueden verse ejemplares de nutrias.

La zona, tanto por su clima como por sus desniveles, es ideal para realizar rutas a pie. Sin embargo, la carretera que conduce hacia la vecina localidad de San Nicolás del Puerto ofrece la ventaja de que casi todo su trazado transcurre junto a la ribera, de modo que puede disfrutarse indistintamente de ambos modos e ir realizando paradas a lo largo del camino para disfrutar de la naturaleza.

Las posibilidades de excursiones son inmensas, porque estamos rodeados de embalses como el del Pintado y de otras bellísimas localidades, como Constantina, Alanís, Guadalcanal o, bastante antes, por la carretera comarcal C-433, El Pedroso. Pero si no hay prisa, mejor aparcar todo ello para una próxima visita a esta zona, porque de ese modo podremos paladear con calma los muchos lugares llenos de encanto que encontraremos a nuestro paso.

Poco antes de arribar a San Nicolás, pueblecito de 700 habitantes que cuenta con una playa artificial junto al puente de piedra que atraviesa el río Galindón, muy concurrida en los días calurosos del verano, encontraremos, en un recodo de nuestra ribera del Huéznar y de la carretera, una explanada que en tiempos fue zona de acampada libre, hoy prohibida, pero donde se puede disfrutar del rumor perpetuo de unos pequeños saltos de agua.

Conviene preguntar la forma de acceder a unas pozas profundas y de agua transparente que se encuentran en una finca cercana de los alrededores. Ya en el pueblo, encontraremos la sencilla Iglesia parroquial de San Sebastian, con un meritorio grupo escultórico de La Piedad de Castillo Lastrucci, además de un crucero del siglo XVI, indicador de la Ruta de la Plata, y el nacimiento del río que hemos venido remontando.

Sobra decir que estamos en zona minera y una buena opción sería tomar dirección a Constantina hasta llegar, a unos 4 kms. del pueblo, al Cerro del Hierro, antigua mina a cielo abierto de larga y esplendorosa Historia. Una pequeña población minera en este punto sigue aún habitada y las caprichosas formas que la lluvia ha trazado en el macizo kárstico del cerro le añaden magnetismo y belleza a este insólito rincón de la Sierra Norte.

Sería injusto, casi imperdonable, no volver en otro momento para adentrarse en otros muchos andurriales de esta hermosa serranía, a poco menos de una hora de Sevilla.




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