Alexandra del Bene: “Me sentí artista por primera vez cuando censuraron a Morante en Cataluña”

De Roma a Julia Rómula Híspalis. De la capital del imperio a la capital del mundo. Una verónica para Tiberio y la otra, de Morante.  El pasado domingo finalizó su exposición de capotes de toreros celebrada en el hotel Alfonso XIII y también ha acabado hace unos días el gran mural del patio del colegio de la Sagrada Familia de la calle Feria. Se encuentra reelaborando un cartel sobre las Fiestas de Primavera, que expondrá en el Ayuntamiento el próximo año con motivo del homenaje que se rendirá a los Cantores de Híspalis. Posee cerca de 120 obras decorativas en persianas de comercios y otras tantas de murales y trampantojos, que han convertido a la ciudad en una particularísima pinacoteca abierta a todas horas todos los días del año. «Si el mundo no para, yo tampoco», dice la polifacética artista urbana más apreciada de Sevilla

– Qué tal ha ido su exposición de capotes de toreros celebrada hasta el pasado domingo en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla.

– Estaba programada para la Feria de Abril de 2019, pero se interrumpió por la pandemia. Estoy muy satisfecha. La exposición ha sido todo un éxito. Ha venido mucha gente y artistas internacionales. He pasado unas tardes muy agradables con Manuel Lombo, Roca Rey y el pintor Domingo Zapata. La verdad es que me ha abierto la puerta a nuevas oportunidades. Me han llamado para exponer en México, Francia, Estados Unidos y Colombia. Ha sido todo un halago.

– Incluso la historiadora Fátima Rosado de Rueda le ha agasajado en su visita con una dedicatoria muy especial de un ejemplar de su libro sobre El Rinconcillo.

– Ha sido un halago que diga que por mi trabajo he entrado a formar parte de El Rinconcillo. Eso para mí es entrar en la historia de Sevilla.

 

 

– Hay que tener arrojo para atreverse a cosas así.

(Risas) Sí, pero creo que lo que la gente percibe de mi obra es que cuando hago una cosa la hago bien. No quiero parecer presumida, pero mi trabajo transmite capacidad y profesionalidad. Creo que estoy creando escuela porque me copian en todo el mundo y eso me halaga. En cierto sentido, soy musa de inspiración para otros.

– Arte urbano y también muy vinculada a la tauromaquia.

La idea de pintar capotes de toreros surgió en 2018 de la mano del sastre zaragozano, Eduardo Burgos, propietario de la sastrería Capotes Patato. El estilo picassiano se debe a que Pablo Aguado me pidió un capote para la Feria de Málaga, en una corrida junto a Manzanares y El Juli. Pienso que le he dado una nueva vida al capote con un toque muy moderno y contemporáneo.

– En poco tiempo se ha labrado en la ciudad una pinacoteca muy personal abierta a todas horas durante todo el año.

– (Risas) Llegué a Sevilla en 2010 y jamás pensé en dedicarme al arte urbano ni hacer un grafiti. Lo cierto es que no me gusta dibujar. Mi formación está más relacionada con la arquitectura, la perspectiva, la publicidad y el marketing. No he pasado por ninguna escuela de arte y no me veo influenciada por ningún artista. De hecho no suelo pintar porque me resulta muy difícil. No tengo la costumbre de dibujar nada. Pinto lo que percibo. Cuando me llega la inspiración y las ganas pinto un cuadro. Mi estilo es muy personal y se reconoce a la primera. Mi trabajo se ha hecho muy popular también gracias a la pandemia.

– Se ha ganado la admiración y el cariño de Sevilla. Usted ha encajado como una media verónica de Morante.

– (Risas) Eso me dicen. Tengo infinidad de correos cariñosos de los sevillanos. Pero es algo que ha surgido de manera natural. Me he sentido muy arropada por Sevilla y los sevillanos. Como me ha tratado Sevilla no me ha tratado ninguna ciudad del mundo. De Sevilla me gusta todo. Venir a Sevilla ha sido como vivir en Walt Disney. Cruzando el puente de Triana, tardé veinte minutos en decir me quedo. Me enamore de la ciudad.

– ¿Se atrevería con el cartel de las Fiestas de Primavera?

– Sí.  Tengo un cartel pintado hace ocho años que estoy reelaborando para darle un toque más sevillano, porque tiene mucho de mejicano. Lo expondré en el Ayuntamiento de Sevilla el próximo febrero con motivo de una exposición conjunta de 42 artistas en conmemoración del 45 aniversario de los Cantores de Híspalis. Reúne un poco de todo, los toros, la Semana Santa, la Feria. Representa a una sevillana que porta un capote de torero presentando las fiestas de Sevilla.  

– ¿Y con el de los toros?

– Hable con Santi Domecq y me dijo que cuando fuera Teniente Hermano Mayor de la Real Maestranza le haría un cartel, pero se ha quedado en el aire. Todavía estoy esperando. Sinceramente, en los últimos años las obras han sido malísimas, han primado más las firmas que las obras.

– Mójese. ¿Sevilla o Betis?

El primer partido de futbol que vi en Sevilla fue en el palco de honor del Real Betis, pero mi primera entrevista fue en la radio del Sevilla F.C., así que tengo el corazón repartido.

– ¿Y en Semana Santa?

Realicé un trabajo en una puerta de la Hermandad de la Amargura, la primera virgen que visité fue la Macarena y vivo cerca de la Capilla de los Marineros, en Triana. Adoro la Semana Santa. En aquella del confinamiento, unos vecinos y yo le rendimos un pequeño homenaje representando la cofradía de la Esperanza de Triana por medio de unos cables atados de balcón a balcón, con nazarenos, marchas y saetas incluidas. Fue un sentido homenaje a la Semana Santa de Sevilla que no olvidaré jamás.

– ¿Un torero?

– Soy morantista, pero ahora me está gustando mucho Roca Rey porque lo veo como un Picasso del toreo moderno. Le da contemporaneidad al toreo moderno, sin quitarle méritos tampoco a Pablo Aguado. En esto tengo también el corazón repartido. Otro que ocupa mi corazón es Manuel Vázquez, que aún no ha tomado la alternativa. Cada uno me aporta algo.

– Cuándo se sintió artista por primera vez.

– En 2015, con el cuadro que pinté a Morante inspirado en la figura de Salvador Dalí que censuraron en Cataluña con motivo de la Feria del Pilar de Zaragoza. Me sentí una artista engañada. Habían coartado mi libertad de expresión. El primer torero que me inspiró fue Morante, antes solo hacía arte urbano. El original me lo compraron en Los Ángeles y tuvo un reconocimiento internacional. Forma parte de la baraja de naipes que expuse en la terraza de mi casa en Triana. Un íntimo amigo de Andy Summers, el guitarrista del grupo The Police, compró la baraja completa.

– ¿Ha pensado en dedicarse a la moda?

– Sí. Tengo cosas realizadas con mi logo. Antes de la pandemia quería darle a Sevilla un souvenir que fuera elegante. Los souvenirs que hay ahora están hechos en China y es más de lo mismo en todos lados. Había pensado crear una línea de moda de suvenir turísticos en ropa. Tengo trabajos hechos en pañuelos de seda, camisetas y forros de chaqueta para una famosa boutique italiana como el que lució el abogado Joaquín Moeckel en la última tarde triunfal de Morante de la Puebla en Sevilla.

 

 

– En qué otro lugar le gustaría vivir que no fuera Triana.

– Triana es Triana.

– ¿Su monumento preferido?

– La plaza de España, porque me parece que su trazado se asemeja al abrazo que Sevilla da al visitante. Sevilla es un abrazo a todo el que llega.

Torera

Alexandra del Bene (Roma, 1968) ha restaurado obras de patrimonio en la Toscana y en la India. Y no había dibujado un grafiti hasta su llegada a Sevilla en 2010. Aunque supo desde el primer momento que era su ‘ciudad eterna’ para vivir. Por eso cruzó el puente y se instaló en Triana. El arte atrae más arte, dicen. Murales, trampantojos y lienzos taurinos de colorido lances inspiran la faena de esta artista urbana dispuesta a darnos con su talento los soberbios instantes que ella sabe que a los sevillanos y al mundo les saben a gloria.

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