Este sábado se realizarán visitas guiadas restringidas y se abrirá con carácter general a partir de octubre, mientras se diseña la colocación de las 230 piezas arqueológicas restauradas

El Ayuntamiento de Sevilla ha procedido hoy al acto de apertura del Semisótano de Rey Pedro I en el Real Alcázar, que será espacio museístico para la colección arqueológica depositada en el monumento. Las primeras visitas del público serán guiadas este sábado previa reserva en su web oficial, con explicaciones por parte de Francisco Reina, arquitecto que ha ejecutado el proyecto de recuperación y puesta en valor de un lugar antes destinado a almacén de escombros, y a primeros de octubre se abrirá al público con carácter general.

El delegado del ramo, Antonio Muñoz, ha visitado hoy el Semisótano del Palacio de Pedro I, que abrirá incluso antes de que este recuperado espacio se convierta en la sala expositiva para una amplia selección –alrededor de 230 piezas– de la colección arqueológica depositada en este monumento declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. En tal selección se reúnen los distintos periodos históricos del Real Alcázar, con piezas que se han restaurado en el último año y medio. “No hay mejor forma de celebrar el Día Internacional del Turismo en Sevilla que mostrando al mundo este espléndido espacio abovedado que hemos recuperado. Los valores histórico, arquitectónico y patrimonial revelados son motivos suficientes para abrirlo ya a las visitas como un atractivo más del Real Alcázar, mientras se concreta su proyecto museográfico para la disposición de las piezas arqueológicas”, ha remarcado.


Muñoz, acompañado por el alcaide del Real Alcázar de Sevilla, Bernardo Bueno, su directora conservadora, Isabel Rodríguez, el arqueólogo Miguel Ángel Tabales y, por último, Francisco Reina, ha incidido en que este espacio “enriquecerá el patrimonio de la ciudad y su oferta museística y cultural”. “Se ofrecerá al visitante un espacio singular que da idea de la construcción del palacio y de cómo evolucionó su relación con los jardines. Es un ejemplo más de la inversión de este gobierno municipal en el patrimonio del Real Alcázar y en el conjunto del patrimonio de la ciudad”, según ha añadido.

HISTORIA DEL SEMISÓTANO

Durante siglos, el espacio fue un almacén donde se fueron acumulando escombros, y a la recuperación y rehabilitación se ha dedicado un presupuesto total de 364.000 euros, a los que habría que añadir los 74.717 euros destinados a la restauración de las piezas arqueológicas que se expondrán tras el proyecto museográfico. En total, 438.000 euros. Tras la eliminación de los escombros, se acometieron los trabajos arqueológicos, y acaban de terminar las obras de habilitación para el nuevo espacio museístico.

Desde la construcción del Palacio del Rey Don Pedro en 1356, este semisótano fue destinado a almacenamiento. Por la cercanía de las antiguas cocinas (ubicadas en el espacio que actualmente ocupa las oficinas de Patrimonio Nacional) es posible que el uso de esos entresuelos fuera destinado a las bodegas del palacio. En el siglo XVI, durante el reinado del Rey Felipe II, se ordenaría todo el sector de los jardines del poniente y Huerta de la Alcoba, creándose nuevos espacios y reorganizando los que ya existían, cambiando su función de servicio o almacenamiento para dedicarse a un uso más lúdico vinculado intensamente con los jardines. El Jardín de la Galera es el que se corresponde con la entrada a estos sótanos, cuya comunicación debió ejecutarse cuando se ordenó el jardín, en torno a 1574.

LA INTERVENCIÓN EN EL SEMISÓTANO

La recuperación de la espacialidad histórica del espacio ha supuesto la restitución de los niveles de suelo y de los huecos originales y el descubrimiento de peldaños y revestimientos que se encontraban ocultos. Sobre su pavimento, compuesto por un apisonado de cal sobre preparado aislante de ceniza sin interés patrimonial ni estético, se ha dispuesto un nuevo pavimento flotante de piedra natural en tonos claros, a semejanza del mortero de cal. Se ha procedido a la limpieza y conservación de las fábricas mudéjares de muros y bóvedas, y se han conservado las huellas que aún permanecen del proceso constructivo (siglo XIV), y que se hallaron durante los trabajos de investigación arqueológica previa. Asimismo, se han enlucido muros, se han integrado motivos pictóricos existentes en paramentos y se ha puesto en valor parte de la muralla aflorada, y que son los restos del sistema defensivo almohade.

Este espacio recuperado se ha dotado de las instalaciones necesarias para su nueva finalidad de sala expositiva (saneamiento, electricidad, ventilación o iluminación) y un sistema de drenaje. Con respecto a la iluminación de las cuatro salas –con una superficie útil conjunta de 280,6 metros cuadrados–, el sistema elegido es indirecto, de forma que la luz se dirige hacia las ricas texturas de ladrillo de muros y bóvedas, con una atmósfera cálida y envolvente.