Sevilla avanza en la Cuaresma de 2019, encaminándose hacia el 14 de abril, Domingo de Ramos. Y en el interior de los templos se toma el pulso de los días, posiblemente más que en ninguna otra parte. La Hermandad de Las Cigarreras ha celebrado el besamano de la Virgen de la Victoria: refinado, exquisito como pocos, inteligente para no equivocarse en la justeza de su estética Real. Las Cigarreras demuestra saber que pertenece a la Semana Santa de más solera y quilates, sin desdibujar sus rasgos excelentes de estampa clásica. Y en El Baratillo, han estado en besamano y besapié respectivamente la Virgen de la Piedad y el Cristo de la Misericordia. Es uno de los grandes duetos escultóricos de la Semana Santa de Sevilla, como pasa con Nuestra Señora de la Amargura y San Juan, a esa altura. La Piedad fue restaurada hace poco más de un año como se debe restaurar una imagen, siendo Ella, la de siempre, sin volver desnaturalizada, reconocible, sin causar el trauma devocional que lamentablemente se ha producido en tantos casos. Su besamano, acercándola a todos sin temor a exámenes, es la oportunidad de verificar que es la que siempre querremos que sea: la maravillosa Piedad del Baratillo. Ni Miguel Ángel podría superarla. Es piel viva del Arenal. El mármol es eterno, pero frío.


Fotografías: Beatriz Galiano.