Señor de la Sagrada Cena, Amor de los amores

Su tradicional participación en el Corpus de Sevilla contribuyó de manera destacada y notable al esplendor de la festividad. Ver al Señor de la Sagrada Cena procesionar en ese día, nos permite la ocasión de contemplarlo de un modo diferente al de su tradicional salida el Domingo de Ramos, porque el jueves de cada Corpus la imagen va sola en el paso del segundo titular de esta Hermandad, el Señor de la Humildad y Paciencia, de menos dimensiones que el que abarca la escenografía completa del momento en el que Cristo instituye el sacramento de la Eucaristía. De ese modo el Señor de la Sagrada Cena no va acompañado de los doce apóstoles, centrando en su figura toda la trascendencia del momento evangélico de la consagración del pan y del vino en el cuerpo y en la sangre del Hijo de Dios.

Con los años, la salida del Señor de la Sagrada Cena en la festividad del Corpus se ha consolidado como uno de los acontecimientos principales a resaltar de esta celebración. El propio Boletín de las Cofradías de Sevilla, órgano oficial de comunicación del Consejo, dedica su portada de junio a una tradición de la que ofrece una imagen inédita datada en 1919, hace un siglo, cuando el misterio completo de la Sagrada Cena procesionó en el Corpus de aquel año, como así también lo hizo en otras ocasiones excepcionales, la más reciente en 2013.

Pero la imagen que tallara Sebastián Santos es de tal categoría artística, de tan lograda expresividad, que se basta a sí misma para concitar la multitudinaria devoción popular que sigue al Señor de la Sagrada Cena tanto en su madrugador itinerario de ida como en el más vespertino de regreso.

A las 6,30 horas salió este año desde su rehabilitado templo de Los Terceros. Conmovedor. Insuperable. Una de esas exquisiteces de la Sevilla eterna, cuando Sevilla es más Sevilla, cuando hila más fino, cuando mejor sabe hacer las cosas, que no son tantas como se hace creer.

Por la nave central de su alta iglesia, el paso avanzó acompañado por decenas de hermanos  -muchos jóvenes y hasta niños-  portando sus cirios (quizás debieron haberlos encendido), al tiempo que una escolanía y acompañamiento musical se turnaban en el canto de Amor de los amores, el himno del Congreso Eucarístico.

El Señor iba ataviado de su más clásica túnica blanca, la mejor que tiene aunque sea lisa  -afortunadamente, con la de bordaditos que se están cargando las indumentarias de la Semana Santa-. Y tocado por su manto rojo. La mano derecha de la imagen, bendiciendo, vale todo lo que se quiera escultóricamente, es uno de los rasgos más sobrecogedores de la portentosa imagen. Tan portentosa que se hizo bien en no considerar que fuera sustituida por otro Cristo cuando Ortega Bru realizó el nuevo y actual conjunto de los doce apóstoles. Ni Ortega Bru hubiera superado la escultura de Sebastián Santos. Menos mal, con la de equivocaciones que se han cometido en la Semana Santa de Sevilla.

El Señor de la Sagrada Cena es como la iconografía del gran Corazón de Jesús de Sevilla. Hasta sus singulares, acertadas y cortas potencias, sin bases circulares, contribuyen a esa maravillosa impresión. Y en el momento evangélico que representa, sus ojos elevados al cielo, al Padre, valen tanto como los del Cachorro cuando expira. Dan cuenta de todo esto las fotografías de nuestra colaboradora Beatriz Galiano, en un amplio reportaje realizado en la víspera del Corpus, cuando se preparaba en la tarde del miércoles el exorno floral del paso del Señor.

La Hermandad de la Cena calibra con elegancia los dos conceptos musicales que distribuir en los itinerarios de ida y de vuelta. Es sabia en la diferencia. Por eso durante su procesión del regreso fue la Banda de las Cigarreras la que acompañó al Señor. Un regreso triunfal, a plena luz de Corpus, cuando se dice aquello de ser uno de los tres días del año que relucen más que el sol. Las Cigarreras es como una sinfónica de cornetas y tambores, magistral en armonías, ejecutando las marchas en un vaivén prodigioso de fuerzas y suavidades. Fue impresionante escucharla en la obra Ante Pilatos el Hijo de Dios cuando el Señor de la Sagrada Cena recorría la calle Gerona. Sabor y aroma para el recuerdo de este Corpus.

Fotografías: Beatriz Galiano. https://instagram.com/beatrizgaliano_artista?igshid=13ut45ubt1qbz




 

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