Los primeros nazarenos en llegar a La Campana… los únicos nazarenos 

Ya están en el escaparate de La Campana: son los nazarenos bomboneras. Hasta el cine los llevó un día Manuel Gutiérrez Aragón en su película “Semana Santa”, el documental de la Expo 92 que este año volverá a proyectarse. Verlos tras el cristal del famoso establecimiento siempre fue para los sevillanos el anuncio de que el Domingo de Ramos se acercaba. Por desgracia serán los únicos nazarenos que lleguen a La Campana, los primeros y los últimos. 

Tienen una gracia enorme y son muy llamativosColorean el amplio escaparate con el que la popular Confitería La Campana, en pleno centro de Sevilla  -su kilómetro cero-, se inicia en su esquina con el mismo comienzo de la calle Sierpes.

Los nazarenos imitan algunas de las túnicas más características de las diversas hermandades sevillanas, incluidos sus escudos en la capa o en el antifaz. Y llaman la atención tanto de niños como de mayores. Para los más pequeños son todo un reclamo de golosina cofrade; pero para los adultos y los sevillanos en general significan una señal inequívoca de que la Semana Santa está al llegar. Y es que su colocación invariable por estas fechas en las estanterías del escaparate se cuenta ya por décadas, hasta el punto de haberse convertido en uno de los signos más clásicos de Sevilla para hacer sentir a todos un delicioso y dulce tiempo de vísperas. 

Y junto a los nazarenos, las torrijas, el gran manjar de los días morados de la Cuaresma y la Semana Santa, un plato infalible para acompañar desayunos o meriendas en estas fechas. Las torrijas son las únicas que no se perdonan en estas próximas semanas de tantos actos de contrición.

Para completar este azucarado y hermoso primer asomo de la Semana Santa a través del popular y señalado escaparate de La Campana, están por esta vez los pasitos en miniatura del palio de la Virgen de La Estrella y el misterio de la Sagrada Cena, bien esforzado este último en reproducir admirablemente el apostolado que esculpiera Luis Ortega Bru, perfectamente identificable en tan minúsculo tamaño.

Los nazarenos han vuelto como siempre. No están sujetos ni a prohibiciones ni a decretos. Nada pudo suspenderlos ni aplazarlos. Son los pequeños grandes indultados de esta cruda pandemia, son el dulce sabor liberado de unos tiempos amargos.

Fotografías de Beatriz Galiano




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