Laudes por la Banda del Sol a la Pura y Limpia

Consolidada esta tradición gracias al mecenazgo de Rogelio Gómez Trifón, ayer volvieron a escucharse los toques de los Laudes ante la Pura y Limpia del Postigo del Aceite.

 Un año más la prestigiosa Banda del Sol interpretó los toques de Laudes a la Inmaculada, rindiendo honores y pleitesía a la Pura y Limpia del Postigo del Aceite, ante su propia capilla y mientras se celebraba su besamano. La Banda del Sol se encarga de la ejecución de esos característicos toques, como también lo hace con los de las Lágrimas de San Pedro terminando el mes de junio, los días 28 y 29.

La visita a la Pura y Limpia vino precedida por todo un ritual inmaculista, cargado de enorme valor simbólico, que la Banda del Sol comenzó en la Iglesia de San Antonio Abad, sede de la Hermandad del Silencio, precursora del Dogma concepcionista. Desde su espadaña, la popular formación lanzó los primeros sones al viento proclamando la solemne festividad del día.

Desde la calle Alfonso XII fueron desfilando por la de El Silencio, San Eloy, Campana y Velázquez hasta llegar, cruzando Tetúan, a la Plaza Nueva y andén del Ayuntamiento, seguida en todo momento la Banda del Sol por cientos de personas que se aglomeraban a su paso por lo más céntrico de Sevilla. La Banda se detuvo ante el Belén instalado en el Arquillo del Ayuntamiento y también allí tocó dirigiéndose al Niño Dios del pesebre.

Continuó su recorrido por la Plaza de San Francisco, Hernando Colón, Alemanes, Cardenal Amigo Vallejo y Plaza de la Virgen de los Reyes, para situarse ante el monumento erigido a Su Santidad Juan Pablo II  -aquel Papa, ya santo, que fuera testigo de esperanza en la España y la Sevilla de 1982-, volviendo a dedicarle sus sones.

Tras una parada de la Banda del Sol en la recoleta Plaza de Santa Marta, sus miembros tomaron el camino hasta ponerse a los pies de la Inmaculada en su alto pedestal de la Plaza del Triunfo, evocando en sus sones himnos marianos.

La recta final se trazó al cruzar la Banda del Sol la Feria del Belén, junto al Archivo de Indias, y desde allí atravesó la Avenida de la Constitución para alcanzar su definitivo destino ante la venerada imagen de la Pura y Limpia del Postigo, a la que dedicó los toques de Laudes, presenciados por cientos de personas que se distribuían a un lado y a otro del popular Arco, puerta del barrio del Arenal.

Galería fotográfica de Beatriz Galiano

 

Sevilla.




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