Ante un nutrido público, el historiador del arte Manuel Jesús Roldán presentó su nuevo libro “La Semana Santa de la Transición” en la Sede de la Caja Rural Sevilla

Presentación de “La Semana Santa de la Transición”

Arropado por una gran mesa de presentación: el editor, David González; Paco Robles, de COPE; Álvaro Pastor y Juan Miguel Vega, de Canal Sur. La obra, con una portada muy sugerente, es un panorama histórico y sentimental sobre el desarrollo y la transformación de la Semana Santa en la transición del 73 al 82. Años que contra todo pronóstico, se reafirmó y catapultó a la multitudinaria manifestación popular y turística que es hoy.

Abrió el editor David González, responsable de la editorial El Paseo, que entre otras afirmaciones quiso destacar que la obra aparecía ilustrada por un material de primera categoría, fundamental en el hilo narrativo compuesto por un centenar de fotografías extraídas de los archivos de Jesús Martín Cartaya, Juan Antonio Rodríguez Vicente, Holgado Brenes y del periódico ABC de Sevilla; así como las imágenes que Josef Koudelka tomó en el año 1973 para la agencia Magnum.

Comenzó Alvaro Pastor leyendo el primer párrafo del libro y continuó contando al auditorio sus experiencias personales relacionadas con la transición, haciendo que se convirtiera en el leitmotiv de todos los ponentes, ya que el resto de la mesa y el propio autor, fueron entremezclando sus opiniones sobre el libro con sus propios recuerdos en aquellos años, haciendo referencias al cine de entonces.


Curiosamente, pese a afirmar varias veces que fue una época convulsa y que se partía del 73 y no del 75 (porque una vez muerto Carrero Blanco “hubo un sentido diferente de las cosas”), apenas hubo referencias a la situación política, ni se trató en ningún momento la posición de las nuevas autoridades democráticas ante la Semana de Pasión. Lo que sí hicieron fue una miscelánea de anécdotas – algunas sorprendentes- sobre la celebración de entonces. Juan Miguel Vega disertó sobre la obra indicando que “hay libros que es necesario que alguien los escriba y es valioso porque es nuestra propia transición, donde todo ocurrió de verdad y no se cuentan los sucesos por datos de archivo, sino que el espectador asiente mientras va leyendo”.

Paco Robles comentó que el libro se situaba en “la frontera de la memoria” y presentó una amalgama de fogonazos de aquellas celebraciones que hoy costaría reconocer: la Semana Santa repleta de latas, la gente comiendo salchichas , la huelga de hostelería, una estética hortera con uniformes de músicos con melenita bajo la gorra, calcetines blancos y zapatos de pala. Costaleros sin uniformar y bandas de músicas melódicas, la desorganización cuando se desprendía desgraciadamente un varal o candelabro y las farolas que impedían el paso. Manifestaciones políticas en la carrera oficial, cortejos cortos, carteles de partidos políticos en las paredes, pasos sin costaleros . Una Semana Santa que no era ni tan reglada ni tan cuadriculada, pero que fue producto de su tiempo. Insistió en que la historia de la Semana Santa es el espejo de Stendhal. La Semana Santa y la sociedad se reflejan y se confunden. Al morir Carrero Blanco se comentaba ”cuando fallezca Franco, se acabó la Semana Santa” pero fue al revés, las cofradías crecieron más que nunca porque la dictadura alejaba la Semana Santa de la gente joven. Aludió al libro de Isidoro Moreno y al informe del Cardenal Bueno Monreal, que arrojaba datos demoledores sobre los políticos que no tenían correlación en la Semana Santa, ya que había algunos de derechas en contra y otros de izquierdas que la seguían con fervor.

El autor, que dedicó el libro a sus padres, hizo símiles poéticos aludiendo a que “hay que ver la Semana Santa con ojos de niño, ya que en cada nueva Semana Santa se tiene la misma ilusión que la noche de Reyes”. Finalizó indicando que este libro es “de memoria histórica y transversal, una invitación a mirar al pasado para entender el presente y poder avanzar hacia el futuro”.