Estos días de la Cuaresma, y antes de que se celebre la Función Principal de su popular Hermandad, se puede contemplar a La Macarena vestida de hebrea, sencillamente impresionante, digna de visitarse en su Basílica y no perdernos estos momentos únicos del año, cuando se muestra a la Virgen de la Esperanza ataviada de esta forma singular y tradicional en Sevilla para todas sus vírgenes durante el tiempo cuaresmal.


Si el habla coloquial de las gentes siempre se manifestó eligiendo, según los gustos de cada cual, su preferencia porque las vírgenes estén vestidas de reina  -coronas de canastos y ráfagas, mantos y sayas bordados, joyas, el atuendo en fin que generalmente lucen en sus pasos de Semana Santa-, o lo hagan a la usanza hebrea, bien sencilla y desprovista de lo suntuoso, hay que decir que en el caso de La Macarena, la universal dolorosa no se desprende en lo más mínimo de su carácter regio e imperial, apareciendo estos días desde el altar mayor de su Basílica como una auténtica e indiscutible Reina de hebrea. Y, como siempre, aparece con su bellísima fisonomía  -si cabe más resaltada por esta ocasional vestimenta-   como la inconfundible e indiscutible Virgen de Sevilla por excelencia.

Fotografías: Beatriz Galiano