La Hiniesta ha celebrado su Quinario Misional

La Hermandad de La Hiniesta ha celebrado su Quinario Misional, que ha contado este año con la predicación de Manuel Sánchez, canónigo de la Catedral de Sevilla. Desde el 21 al 25 de enero, los cultos han permitido contemplar el altar mayor de la parroquia de San Julián presidido por las imágenes del Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de la Hiniesta.

Al más tradicional y clásico estilo, el altar levantado para el quinario ante el retablo mayor mostraba en la parte superior al Cristo de la Buena Muerte, bajo cuyos pies estaba la Virgen de la Hiniesta. Para esta ocasión se había elegido su vestimenta hebrea, como siempre en las expertas manos de su camarera invariable, María del Carmen Elvás Santos. Es meritoria su labor, acertadísima en mantener el sello inconfundible de esa Hiniesta de azulejos, de retablo de la fachada de su templo, la Hiniesta que llegara a salir así en su palio, en 1960, en los legendarios tiempos de don Eladio García de la Borbolla. Elvás sabe ser fiel al canon de cómo tiene que ser en Sevilla una Virgen de hebrea, siendo la Hiniesta todo un modelo. Si acaso, y debiéndose a una renovación de su atuendo en saya y manto, los tonos del burdeos y el azul sean levemente más claros en la actualidad. Pero eso no le hace perder su esencia.

Las fotografías de nuestra colaboradora Beatriz Galiano evitan la necesidad de más explicaciones sobre un altar magníficamente expuesto, con medida, con justeza en el número de cirios y flores, sin desmesuras, auténticamente cofrade en el sabor más añejo, lo esperable en una cofradía tan sevillanísima como la de la Hiniesta, tan sevillanísima digo, como la calificara en su día el Pregón de los pregones, el de Antonio Rodríguez-Buzón.

Fotografías: Beatriz Galiano




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