La formación musical acompaña al palio de la dolorosa cada Martes Santo

Virgen de la Encarnación San Benito

Virgen de la Encarnación San Benito

2019 será un año de júbilo en la Hermandad de San Benito ya que la Virgen de la Encarnación celebra el XXV aniversario de su coronación canónica.


Por este motivo, la corporación del barrio de la Calzá llevó a cabildo de hermanos la propuesta para que la talla realizara una salida extraordinaria bajo palio, proyecto aprobado y respaldado por todos los presentes en la convocatoria.

La fecha en la que se produciría esta salida aún no está definida, aunque se estaría barajando el mes de diciembre (concretamente el fin de semana posterior a la Inmaculada) para llevarla a cabo. Tanto la fecha como el traslado de ida y vuelta y los detalles de este acto, serán anunciados por la corporación del Martes Santo en estos meses sucesivos.


Lo que sí podemos afirmar ya, es el acompañamiento que tendrá la dolorosa tras su manto, la Banda de Música Municipal de la Puebla del Río, que pone sus sones tras la imagen en su estación de penitencia cada Martes Santo. Entre la formación y la corporación, existe un acuerdo hasta 2020.

La dolorosa del Martes Santo fue coronada el 10 de diciembre de 1994 en la Catedral de Sevilla, imponiéndole la presea, el entonces arzobispo de la capital hispalense, Carlos Amigo Vallejo.  Hay que destacar, que en la estación de penitencia de ese mismo año, cuando el palio comenzó su discurrir por la plaza de la Campana y durante toda la Carrera Oficial, recibió numerosos claveles blancos que fueron tirados por los abonados de las sillas.

La talla es una imagen de candelero para vestir de autor anónimo, realizada en madera de cedro y fechada en el primer tercio del siglo XVII. Inclina su cabeza a la derecha y dirige la mirada hacia abajo, apreciándose en sus mejillas cinco lágrimas de cristal. Sus manos están abiertas, portando un pañuelo en la derecha y un rosario en la izquierda. Ha sido restauradapor Sebastián Santos en 1948 y 1952, que además retalló las manos en 1953; por José Rodríguez Rivero-Carrera en 1984, realizándole un nuevo candelero; y por último, por Juan Manuel Miñarro, que eliminó los repintes y parches que presentaba en la zona de los ojos y en el cuello, mientras que de forma interna consolidó la estructura, rellenando con pasta las zonas más débiles.