La Estrella, el segundo palio del año

En la Parroquia de San Jacinto y ante su retablo mayor ha tenido lugar el acto de veneración a la Virgen de la Estrella, presentada bajo palio por su Hermandad a los miles de devotos que han acudido a contemplar a la dolorosa trianera en este “besamano” excepcional de tiempos del Covid. 

Impresionante y especialmente emotivo ha sido el acto de veneración a la Virgen de la Estrella, celebrado durante el pasado fin de semana en la Parroquia de San Jacinto. 

Si las circunstancias históricas por las que se atraviesa han impedido repetirse la salida desde San Jacinto de la Hermandad de la Estrella mientras se ejecutaban desde el año pasado las obras de reforma de su capilla, la Junta de Gobierno  -presidida por Manuel González, el hermano mayor que sabe de la Virgen desde las Bodas de Caná-  ha tenido el acierto de concebir bajo palio el acto de veneración de la bellísima imagen, una de las más renombradas de la Semana Santa de Sevilla. 

Y van dos bajo palio, porque en días pasados lo hizo la Virgen de la Hiniesta. Es curioso que ambas dolorosas salen el Domingo de Ramos. 

Sin embargo, la Estrella lo ha hecho sin las andas de su paso, posada sobre su peana colocada en el suelo alfombrado (con el escudo de la Hermandad) del presbiterio del templo trianero. La Virgen figuraba bajo palio, flanqueada por sus varales, gracias a una inteligente disposición de elementos digna de tenerse en cuenta por todas las hermandades sevillanas para la próxima Semana Santa sin poder salir a las calles. 

Las fotografías del amplio reportaje fotográfico de Beatriz Galiano prueban la magnífica labor llevada a cabo por los priostes actuales de la Hermandad, Antonio Espinosa y Antonio Marco Guillén, ideando un nuevo concepto de palio para una ocasión excepcional de interiorismo, distribuyendo lo clásico de una manera tal que, con genialidad decorativa, no deja de ser clásico ni asumible, como si crearan la impresión de no romper los cánones aunque se hayan modificado para este acontecimiento. Por ejemplo, la Virgen no ha llevado la candelería delante, sino tras el manto (y sólo como un esbozo representativo de cirios encendidos), respaldándola, uniéndola a un altar donde ha formado parte de un todo con el simpecado que lo presidía. En resumen, la Estrella vestida de Reina con manto de salida, los varales radicados sobre su propio lugar en los respiraderos, las jarras con flores muy bien escogidas en tonos varios y elegantes, el hermoso conjunto de una exquisitez tan sencilla como difícil y tan difícil como sencilla. Eso se llama buen gusto, refinamiento. Realmente, aparte la sorpresa de encontrar a la Virgen bajo su palio más reciente en la historia, nada nuevo que descubrir. Todo eso es el magnífico estilo cofrade de La Estrella. 

Galería fotográfica de Beatriz Galiano

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