Don Juan José Asenjo dará el pistoletazo de salida, con la apertura de la puerta de la capilla de los Marineros

Capilla de los Marineros / Andalucía.org

El 2 de diciembre a las 20:00 horas, el arzobispo de Sevilla abrirá las puertas del templo de la corporación de la Madrugada, dando de esta forma comienzo al Año Jubilar de la hermandad de la calle Pureza.

Una efeméride concedida a la Hermandad de la Esperanza de Triana por la Santa Sede con motivo de su 600 aniversario fundacional, origen de la advocación de la Esperanza y que posteriormente se fusionó con la corporación de las Tres Caídas y la Sacramental de Santa Ana.

Santiago Montoto cuenta en su libro ‘Cofradías sevillanas’, que la Hermandad de la Esperanza es fundada por el gremio de ceramistas en 1418, tratándose de la corporación más antigua de Triana y estableciéndose en aquel momento, en la parroquia de Santa Ana.


En 1542 se fusionó con la Hermandad de San Juan Evangelista que pertenecía al gremio de pescadores, aunque las primeras reglas que se conservan en la actualidad datan del año 1595. En 1565, se tiene constancia que la corporación se encuentra en el antiguo convento del Espíritu Santo, en la actual calle Betis.

En 1616, la Hermandad de las Tres Caídas se traslada al convento del Espíritu Santo. Como se refleja en el Archivo General del Arzobispado de Sevilla, ambas corporaciones se fusionan el 27 de marzo de aquel año por imposición del provisor Gonzalo del Campo. Dos semanas después, el 15 de abril, fueron aprobadas las primeras reglas.

Además, para conseguir la indulgencia plenaria, la corporación ha indicado que es necesario:

-Peregrinar, en oración, hasta la capilla de los Marineros.

-Confesión Sacramental: realizar una confesión profunda el mismo día en que quiere ganarse la indulgencia, o durante los ocho días anteriores o posteriores.

-La Comunión Eucarística: en el mismo día en que desea lucrarse la indulgencia, participando de la Sagrada Eucaristía.

-Orar por las intenciones del Santo Padre: rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria, ofreciendo nuestra oración por el Santo Padre y sus intenciones. Como muestra de Comunión con la Santa Iglesia, se recomienda rezar el Credo, Símbolo de nuestra Fe.