El último adiós de Sevilla y su Baratillo a Vicente Ramos 

Hay cosas que acaban perteneciéndonos tanto como nosotros les pertenecimos a ellas. El Baratillo será siempre tan de Vicente Ramos como él lo fue del Baratillo. Estuvo legitimado para sentirlo como “su Baratillo”, un posesivo muy sevillano cuando la gente se deja la vida y el corazón en sus cofradías. Fue uno de sus más sobresalientes hermanos mayores en una historia cofrade de listones muy altos. Sin ir más lejos, Otto Moeckel y su hijo Joaquín, junto a quienes el bueno y grande de Vicente Ramos Girón hizo su última aparición en un acto público. El 1 de marzo pasado, a casi quince días de decretarse en España el estado de alarma, el arzobispo de Sevilla imponía la medalla de oro de la popular Hermandad al prestigioso abogado Joaquín Moeckel. Al acto no faltaba Vicente Ramos, que recibía el abrazo afectuoso de monseñor Asenjo justo en el mismo templo, el de la Caridad, donde ahora se han despedido sus restos mortales y donde también el prelado ha oficiado la misa de corpore in sepulto. SevillaInfo publica por primera vez el valioso y emotivo recuerdo de las imágenes de aquel domingo 1 de marzo. 

Nos ha dejado Vicente Ramos, el sevillano caballero del Arenal gran hermano mayor del Baratillo. Nunca estoy de acuerdo en estos casos con lo de ex hermano mayor, porque esas cosas, como el sacerdocio o el toreo, imprimen carácter. No se deja de ser hermano mayor por más que otros le sucedan.  También era en el momento de su muerte consiliario de la Hermandad de la Pura y Limpia del Postigo del Aceite.

SevillaInfo publica las fotografías que nuestra directora gráfica, Beatriz Galiano, le hizo en su última aparición pública, el pasado 1 de marzo, con ocasión de su asistencia a la Función Principal de Instituto del Baratillo, presidida por el arzobispo de Sevilla, y al término de la cual otro de sus históricos hermanos mayores, el abogado Joaquín Moeckel, recibió la medalla de oro de la Hermandad.

Se produjo entonces un momento recogido por la cámara, cuando monseñor Asenjo se acercó a Vicente Ramos, le confió unas palabras y le dio un abrazo lleno de gran afecto.

Con posterioridad al oficio religioso, los hermanos y numerosas personas se trasladaron hasta el Casino de la Exposición para celebrar el tradicional almuerzo de Hermandad. Vicente Ramos ocupó como comensal una de las mesas, que compartió sentado junto al director musical Arturo Artigas.

Al llegar el momento de los postres y de los acostumbrados discursos, se solicitó al micrófono la presencia de Vicente Ramos. Desde el lugar que ocupaba en el almuerzo y camino de llegar hasta el improvisado “atril” en un extremo del gran comedor del Casino, Vicente Ramos se detuvo en la mesa donde se encontraban Joaquín Moeckel y su padre, don Otto, como le llama con veneración y respeto todo el mundo en Sevilla. Intercambió con ellos unas palabras y se colocó finalmente junto al hermano mayor del Baratillo hasta la fecha, Marcelino Enrique Serrano Cantalapiedra.

Vicente Ramos se dirigió a los presentes con las dificultades de una profunda emoción que prácticamente le impedía poder hablar, hasta que rompió a llorar cuando intentó alabar la figura de Joaquín Moeckel y su enorme significado y relevancia en la historia de la Hermandad. Fue entonces cuando quedó respaldado por un sonoro y prolongado aplauso de las decenas de personas que lo contemplaban en la actitud de su extraordinaria sensibilidad. Seguidamente también tomó la palabra otro gran hermano mayor del Baratillo, Ignacio Arce.

La fe hace creer en el descanso eterno de Vicente Ramos donde más podría esperar su paz definitiva un gran hermano  -y hermano mayor-   del Baratillo, donde se duermen para siempre y serenos los hijos de la Piedad.

Galería de Beatriz Galiano

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