Cuando el Gran Poder residió en el Convento de Santa Rosalía

Coincidiendo con la gran exposición que en la Fundación Cajasol conmemora el cuarto centenario de la portentosa talla de Jesús del Gran Poder, debida a Juan de Mesa, Sevillainfo ofrece en exclusiva un documento gráfico de enorme valor histórico y, sin embargo, una laguna evidente entre las aportaciones de la muestra: la estancia del Señor de Sevilla, de abril a noviembre de 2008, en el Convento de Santa Rosalía.

Para muchos sevillanos ha resultado incomprensible que la exposición dedicada al 400 Aniversario de la imagen de Jesús del Gran Poder, no haya abarcado gráficamente la etapa, verdaderamente histórica, en la que el Señor de Sevilla estuvo recibiendo culto en el altar mayor de la iglesia del Convento de Santa Rosalía, ubicado en la céntrica calle Cardenal Spínola, que va desde la Plaza de la Gavidia hasta la de San Lorenzo; por lo tanto, cercana a la Basílica de Jesús del Gran Poder, sede natural donde la venerada imagen recibe desde 1965 la visita continua de sus miles de devotos, especialmente los viernes. La exposición que puede visitarse en la Fundación Cajasol (con entrada por la calle Álvarez Quintero), aunque por supuesto digna de alabar y con verdadero carácter de magnífica, deja una laguna documental en fotografías que muchos han echado en falta. Sevillainfo repara ese vacío que gran parte de nuestros lectores más cofrades han dejado sentir en sus opiniones sobre la exposición.

 El hecho se produjo de abril a noviembre de 2008, pues por obras en la Basílica la Hermandad trasladó a sus titulares hasta el próximo templo del Monasterio de Santa Rosalía, de las Hermanas Clarisas Capuchinas, donde el Gran Poder tuvo su sede provisional todo el tiempo que duró la rehabilitación.

 El Señor presidió el altar mayor, situándose ante el retablo barroco en el que figura la Inmaculada. Fue colocado de tal manera que se reprodujo sobre unas andas la forma en la que en su camerino habitual de la Basílica facilita el beso y las caricias de los fieles sobre su talón. Entre el retablo central de Santa Rosalía y su altar en concreto quedaba el espacio suficiente para que los devotos pudieran acceder a besarle.

 El Gran Poder estuvo flaqueado, desde breves altares laterales por las imágenes de la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso y San Juan Evangelista, en la misma disposición que en la Basílica: la Virgen a la derecha del Señor y San Juan a su izquierda.

 Durante aquel periodo, que tanto condicionó el horario de apertura y cierre de la afortunada iglesia que acogió temporal y excepcionalmente al Gran Poder, la imagen tuvo ocasión de vestir varias de sus túnicas, como puede verse en nuestro reportaje.

 Un hábitat diferente y extraordinario rodeó por aquellos días al Gran Poder, entre pinturas de los frescos del templo y la posibilidad única de su estampa en medio de una atmósfera diferente y bellísima.




 

 

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