Cuando baja La Macarena

Miles de personas han desfilado estos días ante La Macarena en su besamano. Como es tradicional por estas fechas en torno al 18 de diciembre, Festividad de la Esperanza, quien es llamada por excelencia la Virgen de Sevilla ha descendido desde su camarín hasta el presbiterio de la Basílica para recibir los besos de sus devotos, muchos de ellos venidos de todas las partes del mundo hasta las que se extiende el magnetismo universal de La Macarena.

Cuentan que fue la Virgen de la Esperanza la que dio origen a la costumbre de los besamanos, que se propagó a todas las imágenes sevillanas desde que se hiciera con Ella por primera vez a principios de los años veinte del siglo pasado.

Con el tiempo, se debió a un prioste inolvidable de la Hermandad, Pepe Mena, la idea de ofrecer a La Macarena en esta auténtica escenografía de su proximidad física que constituye la ocurrencia de sentirla bajando una larga escalera que la lleva desde el trono de Reina situado ante la embocadura de su camarín hasta el mismísimo suelo de su templo.

La experiencia de contemplar a La Macarena frente a frente va produciendo en quienes superan las largas colas una intensa y fuerte emoción. Les merece la pena una espera de muchos minutos que han empezado a contarse desde la misma explanada del exterior de la Basílica. Pero alcanzarla a Ella, lograr el propio momento en el que La Macarena por fin va a pertenecerles exclusivamente cara a cara, aunque sólo sea unos segundos, colma cualquier esfuerzo por hacerse con un turno, un breve pero inolvidable turno, en la Gloria de sus ojos.

La misma Beatriz Galiano, nuestra colaboradora gráfica y autora del amplio reportaje que ha realizado a La Macarena, ha tenido que resistir la impresión que le ha causado tener delante a la Virgen de la Esperanza para poder fotografiarla con cierto sosiego y el necesario control para lograr transmitir las sensaciones que le producía la vivencia personal de tener a tan corta distancia de su objetivo nada menos que a La Macarena.

Como en la voz del poeta que cantó a la Esperanza en su famosa letanía, verdaderamente es como ninguna, una leyenda celestial indescifrable y escapada de posibilidades terrenas en su razón de ser irrazonable, un enigma que hasta ahora sólo han podido resolver los ángeles de un poema.

Galería de fotos de Beatriz Galiano.

Basílica de La Macarena.

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