Esta mañana de sábado de septiembre ha comenzado escribiéndose en la Historia de la Semana Santa de Sevilla: una mujer va a dar por primera vez el Pregón. Se trata de la periodista radiofónica Charo Padilla. El Consejo de Cofradías la ha elegido para que pronuncie el Pregón que tendrá lugar en el Teatro Maestranza el próximo 7 de abril de 2019.

Ahora que los capillitas llaman históricas a tantas cosas, siendo no más que meras ilusiones ópticas de lo que deja huella al cabo del tiempo, ahora tienen de verdad un auténtico dato que bien podría entrar a título póstumo en los anales del inolvidable Juan Carrero: la primera mujer que va a dar el Pregón de la Semana Santa de Sevilla.


Conociendo a la ciudad y sus mentideros, incluso conociendo a fondo sus envidias, hoy casi no se va a hablar en Sevilla de otra cosa… unos que sí y otros que no.

Que una mujer dé un pregón de Semana Santa no es nuevo. Hay precedentes como los de Amparo Castilla, Angelita Yruela o Carmen López Urrutia, por citar algunos. Pero nunca fueron respectivamente los casos del Pregón oficial.

Yo no tengo ningún prejuicio con que una mujer dé el Pregón de la Semana Santa (y menos Charo Padilla), sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de hombres que, antes que ella, lo han dado a lo largo de ochenta años, sin pena ni gloria en la mayoría de los casos. Se desvanecieron de los recuerdos tan pronto como La Paz venía por el Parque. Cuando mi querido Carlos Herrera deje la radio, al menos la radio de los madrugones que se pega, bien podría fundar una universidad herreriana en la que los sevillanos podrían matricularse para saber hablar en público. ¡La falta que le hace a Sevilla  -sin ir más lejos-  un manual de instrucciones para presentar actos. La de gente que logra su minuto de protagonismo para acabar hundida en dos horas de tedio. La de gente que ignora en Sevilla que lo breve y bueno es dos veces bueno… y que lo malo si es breve, se agradece mucho. Cuán útil sería para Sevilla la universidad herreriana donde aprender las mejores tácticas de la retórica.  

Charo Padilla lo tiene todo ahora mismo en el aire y en el papel en blanco (se supone, si no forma parte de aquellos sevillanos sobre los que se afirma que lo tienen escrito, por si un buen día…). Pero lo que tiene ya seguro es que ha entrado en la Historia, es que siempre será la cita obligada de la primera vez que lo hizo una mujer. El cómo lo hizo es la incógnita a despejar. Trae, que no es poco, el aval de haber contado, desde el directo de Canal Sur Radio y en la calle, la Semana Santa de Sevilla. No será desde luego una Semana Santa de palcos. Tiene a su disposición un largo anecdotario que manejar si sabe manejarlo en la emoción, que es el más adecuado hábitat de un Pregón. Posee todas las bazas de su voz ante un micrófono, para que no le digan nunca lo peor que se puede decir de un Pregón: que es para leerlo. Nunca he estado de acuerdo con ese halago hipócrita que se gastan los entrevistados que a la salida del teatro no saben cómo disimular que no les ha gustado. O los que te dicen que el pregón ha sido muy cofrade. ¿Y qué se supone que puede ser un pregón además de cofrade? ¿Se imaginan a alguien contestando que el pregón ha sido muy feriante?

Tras el hito personal e intransferible de que va a ser la primera mujer que lo haga en Sevilla (eso ya no se lo va a quitar nadie),  a Charo Padilla le deseo por su bien y el de todos, por su felicidad y la de todos, que convierta la mañana de abril en la de un gran día, un gran día de gloria para Sevilla, como se dijo en una radio antigua de 1956, porque ella haya sabido cantarla en su mejor espíritu. Y con la banda sonora de la música genial de vísperas de su marido, Manuel Marvizón, el compositor de la brisa de Sevilla cuando ya huele a Semana Santa.