Tras el acuerdo firmado el día 23 de noviembre por las seis corporaciones de la Madrugada

Javier Muela HM Calvario / Hermandad del Calvario

La Hermandad del Calvario, que ya mostró su disconformidad con el acuerdo al que se ha llegado para la Madrugada de 2018, ha vuelto a dejar patente que, aunque firmó el escrito, no le parece la solución más justa. Hace unos días comunicaban que el cambio de recorrido suponía un “perjuicio” para la hermandad.


El acuerdo adoptado para la Semana Santa de 2018, hace que tres de las seis hermandades de la jornada modifiquen su itinerario, mientras que las otras tres mantienen los mismos recorridos de ida y vuelta, respecto a 2017.

De esta forma, los dos cruces más peligrosos (San Pablo y Laraña) se solucionarán de la siguiente manera: el Silencio mantendrá su itinerario de regreso de 2017 pero ampliará el mismo y accederá a su templo por la calle Santa Vicenta María, Alfonso XII y El Silencio. Por otro lado, la Macarena llegará hasta la plaza Cristo de Burgos por la Alfalfa. El último cambio será el Calvario, que entrará en carrera oficial por el itinerario con el que no estaba muy de acuerdo la corporación, Gravina, Monsalves y Alfonso XII.


El comunicado que emitió el Consejo de Hermandades y Cofradías además aclaraba otras cuestiones sobre este aspecto “estos acuerdos que se realizarán en la Madrugada de 2018, tendrán validez exclusivamente para dicho año“, recalcando que “las hermandades asumen el compromiso expreso de cumplir rigurosamente sus respectivos horarios, con especial empeño en aquellos puntos donde haya coincidencia de paso con otra corporación. Así como instan a los responsables públicos competentes a que se pongan todos los medios precisos para garantizar la seguridad, tanto de los integrantes de los respectivos cortejos que realizan su estación de penitencia, como del público que los contempla”.

De igual modo se encarecerá la presencia de efectivos policiales suficientes y visibles para propiciar la prevención y disuasión de comportamientos impropios y generar la tranquilidad y confianza en todas las personas que participan en la Madrugada.

Pero la corporación de la parroquia de la Magdalena, mediante una carta de su hermano mayor, Javier Muela, se muestra más que descontenta tras el acuerdo adoptado “haremos un recorrido que, obvio es decirlo, supone salir en sentido contrario a La Campana y dar un gran rodeo con respecto al recorrido lógico y habitual de nuestra cofradía”, apostillando “la Hermandad del Calvario ha mostrado su reserva a este acuerdo por el perjuicio que le supone. A este respecto, no hay que ser demasiado perspicaz, para darse cuenta de quién asume el mayor sacrificio (nuestra hermandad, junto con las queridas hermandades de la Esperanza Macarena y El Silencio). Desde el Calvario, respetamos todas las opiniones publicadas al respecto, y comentadas en el siempre conspicuo mundo de las cofradías, pero como hermano mayor no puedo salir de mi asombro al leer en los medios de comunicación inexactitudes flagrantes sobre la solución acordada, protestas de adhesión sobre algunos esfuerzos escasos o nulos de otras corporaciones y críticas explícitas a la reserva con la que nuestra hermandad ha acogido este acuerdo”.

Aunque la modificación que se llevará a cabo ya se ha hecho pública, Muela insiste en dejarlo aún más claro “estimo necesario expresarlo con la mayor claridad posible: a nuestra hermandad se le ha exhortado a realizar un itinerario de ida antinatural para facilitar el  cruce de la calle Zaragoza entre las hermandades del Gran Poder y la Esperanza de Triana. En esto, es necesario precisar el significado exacto del verbo facilitar: ganar para el cortejo de la hermandad siguiente en la nómina la distancia que separa la Campana de la intersección entre las calles Velázquez y O’Donnell. No hay más resultado tangible de dicho cambio, y otros planos que se han puesto sobre la mesa—separación de los cortejos, seguridad—son motivos que en nada influyen aquí, con el objetivo de llevar a cabo este cambio desproporcionado e injusto para una hermandad que, no se olvide nunca, no es causante de ninguno—repito: ninguno—de los problemas históricos de la jornada“. Finalizando la exposición con su disconformidad pública “a mayor abundamiento, no podemos dejar de poner de manifiesto que nuestra hermandad ha propuesto hasta tres alternativas diferentes que solucionaban de forma más eficaz y más proporcionada el problema, incluyendo algunas de ellas, como es natural, un mayor esfuerzo de los verdaderamente implicados en el problema que se ha hecho recaer sobre los hombros de nuestra hermandad. Una tras otra  fueron rechazadas a lo largo de la reunión del pasado día 23 de noviembre. No puedo dejar de sorprenderme ni lamentar la soledad sufrida en dicha reunión como hermano mayor y cómo se ha optado por el camino fácil y poco caritativo de hacer cargar con el fardo más pesado a la hermandad más pequeña en número de la jornada, que en nada es responsable de la situación creada”.

Aunque no haya sido el resultado deseado por esta hermandad, hace un llamamiento a los hermanos para que den ejemplo “la discreción, la seriedad en la calle, hacer estación de penitencia por el camino más corto y otros valores análogos tan propios de nuestra hermandad están en crisis en la Semana Santa. Y mayor es la crisis cuando se ponen en duda por quienes más y mejor deberían defenderlos. Algunos de los supuestos beneficios del nuevo itinerario, como su mayor belleza, están muy lejos del carácter de nuestra cofradía. Como corporación, asumiremos por este año el sacrificio pedido, pero no sin dejar de manifestar nuestra disconformidad y solicitar que, en el anunciado cambio de la carrera oficial para el año 2019, la situación vuelva a la proporcionalidad, la justicia y el buen hacer del que, por motivos equivocados, nunca se debió salir.”

Termina llamando a la calma respecto a lo ocurrido en el año 2017 con las carreras y tumultos en la Madrugada “entiendo que las circunstancias de 2017 fueron penosas, pero no debemos dejarnos llevar por el miedo, y tenemos que confiar en el buen hacer de las autoridades públicas en el campo de la seguridad—competencia exclusiva de ellas, en el que poco podemos hacer las propias hermandades más que colaborar en lo que se nos pida—para tener una Madrugada tranquila.”