Amarga memoria histórica

La imagen muestra la vitrina que en la Iglesia de San Juan de la Palma expone las fotografías que pueden adquirirse de los sagrados titulares, que allí reciben culto, de la famosa cofradía del Silencio Blanco, La Amargura, canon indiscutible de la Semana Santa de Sevilla.

El mueble, fácilmente visible, lleva colocado durante décadas en el mismo sitio, conforme se entra a la izquierda del templo. Y entre esas fotografías está la que, entre otras, Sánchez del Pando hizo a la Virgen de la Amargura en el cajón que la ocultó escondida durante varios meses de 1936 en un almacén de la calle Marqués de Paradas, propiedad de Carlos González Campos. Se evitó así, y bajo la responsabilidad de su entonces hermano mayor, Rafael Montaño de la Bastida, que la Virgen fuera incendiada por las turbas izquierdistas, las que posteriormente y como se temía atacaron e hicieron perder gran parte del patrimonio de la Hermandad, incluyéndose la canastilla del paso de misterio.

Lo cuento para aportar un dato más que sirva a la Ley de la Amnesia Histórica y a quienes persisten en meter la trola de que el golpe de Estado que acabó con los desmanes, atropellos, paseos, ejecuciones sin garantías procesales y violaciones y crímenes de todo tipo de la II República se debió al capricho de unos militares aburridos dispuestos a entretenerse tres años con una guerra civil.




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