40 esperas de Cuaresma. Todos los llantos el tuyo

Cuentas ya esa edad avanzada de tu juventud que va por los 75 años. Siempre pareces una niña, Piedad; pero tienes todo el tiempo del mundo en el llanto, eres mayor en tus lágrimas. Derramas tu dolor y los dolores de cuantos holocaustos y martirios ha conocido la Historia desde aquella tarde en el Gólgota al morirse. Lloras todo lo llorado y lo que está por llorarse. Lo lloras todo, Piedad del Baratillo. Bien vendría ahora la saeta en piropo de aquella noche desde el balcón de la Casa de la Moneda: “No me llores más, Piedad, que Sevilla está contigo. Eres la Virgen más guapa que pasa por el Postigo”.




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