40 esperas de Cuaresma. Amargura de Sevilla

Hemos tenido que despedirnos sin que llegaras siquiera. Y decirte adiós sin haberte conocido. Ha sido como si la punta de una espada desgarrara el cielo azul de tus mañanas. Como si algo invisible hubiera asfixiado tu garganta preparada de hosannas. Y se hubieran derrumbado tus esquinas de siempre llenas de Esperanzas, hundido un Altozano y vencidas las murallas. Y hemos entendido algo más, un poco porque es mucha, su Amargura callada.

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