Entrevistamos a D. Francisco Valderrama, director ESSDM, sobre la situación actual de la moda flamenca

Ante la actual situación que vive la moda flamenca, sumida en una grave crisis por la inexistencia de ventas desde la temporada 2020, hemos querido saber la opinión de D. Francisco Valderrama, Director de la Escuela Superior de Sevilla de Moda, que, además, a lo largo de la entrevista, nos habla de su propia experiencia, de cómo desde su centro de formación se trabaja para superar esta crisis y de cuál debería ser el enfoque y la estrategia a seguir para superar este descalabro económico.

Comenzamos hablando en esta entrevista sobre el Movimiento Lunar Off, surgido de la asociación de diseñadores de moda flamenca para reivindicar ayudas directas, aplicación de IVA cultura e inclusión de la moda flamenca en el Flamenco como Patrimonio de la Humanidad. Pero, ¿son éstas las únicas medidas que ve necesarias para reactivar el sector? ¿Cómo cree que deberían enfocarse o plantearse las acciones a poner en marcha desde los organismos oficiales? ¿Y cuáles de esas acciones podrían llevarse a cabo, o ya existen, en la Escuela de Negocios de Sevilla de Moda y en la Escuela Sevilla de Moda? ¿Cómo cree que pueden influir en el futuro inmediato de la moda flamenca?

‘En primer lugar, habría partir de una base; de la situación que estamos viviendo nadie tiene la culpa. Todos los sectores de la economía, absolutamente todos, se han visto bruscamente afectados, y ahí está la clave, en la inmediatez con la que se interrumpió de golpe toda actividad económica, algo que se podía haber gestionado mucho mejor y hubiera tenido consecuencias muy distintas. Como esa situación no es reversible, a la economía global hay que ayudarla, pero a toda a economía. No se ha garantizado la libertad para poder ejercer las diversas actividades económicas sobre las cuales pivotan las economías familiares, por eso las situaciones vividas han sido francamente dramáticas. No se ha permitido trabajar, no se han podido generar ingresos y todo el sistema se ha caído. Ahí es donde hay que tener altura de miras, y no se ha hecho. A la economía real hay que inyectarle ayudas directas para paliar esa falta de ingresos, repito, porque no dejan trabajar, no porque no se quiera trabajar o sean deficitarios los negocios.’

En el sector de la moda flamenca dos temporadas seguidas sin ventas es absolutamente catastrófico, pero no se han diseñado correctamente las ayudas. Los empresarios de moda flamenca ni quieren ni necesitan desfiles, supuestamente para visibilizar el sector. Este sector no necesita visibilizarse, sino que lo dejen trabajar. ¿Alguien sinceramente ha podido pensar que organizando desfiles se iban a vender los trajes que llevan colgados un año? ¿Dónde están las posibles exenciones a las cuotas de autónomos y del régimen general de la seguridad social? ¿y ayudas a alquileres? ¿por qué no plantear subvenciones a fondo perdido como ayuda directa a unos productores que hasta primavera de 2022 no van a poder vender ningún traje? ¿un desfile lo soluciona todo o simplemente distrae al empresario? Al día siguiente vuelve a la realidad y se dará cuenta que sigue sin generar ingresos, porque esos desfiles, presentados como la gran ayuda al sector, no ha incentivado sus ventas.’

‘Por otra parte, valoro muy positivamente la solicitud del IVA cultural, o incluso su inclusión en el Flamenco. También ha sido muy alentador ver que el sector se ha unido en unas reivindicaciones, y no protestas, aunque después no ha habido institucionalmente respuestas concretas a sus realidades y situaciones extremas que estaban viviendo, tan sólo declaración de intenciones que se quedan en nada o en propuestas tan fugaces y vacías como los desfiles.

En medio de este desolador panorama, los empresarios hemos tenido que reinventarnos. Nosotros, y lo estamos diciendo desde el primer día, no íbamos a perder ni un solo minuto en protestar contra nadie porque nadie tiene la culpa, ni en pedir porque ya sabemos lo que hay después, nada. Desde el minuto uno, ya en el mismo mes de marzo del año pasado establecimos las estrategias a seguir para que esta pandemia no nos llevara por delante, sino al contrario, enfrentarnos a ella para incluso poderla convertir en oportunidad. La protesta por sí misma provoca bloqueo y desazón, lo cual impide ser creativo, y un empresario debe ser creativo para proponer soluciones que dependan de uno mismo. La decisión más dura, pero de la cual me siento más orgulloso, fue la de no solicitar ERTES. En estos momentos las familias que dependen de nosotros nos necesitaban más que nunca y no podíamos defraudarlos. Ahí es donde tenemos que estar los empresarios, en el momento del riesgo, y tomar decisiones. A partir de ahí, fueron muchas las decisiones que se tomaron relacionadas con productos nuevos, proyectos internacionales y redimensión de las líneas de trabajo de la empresa, así como la incorporación de otras nuevas, llegando incluso a aumentar la plantilla en estos meses, remando todos en la misma dirección y estando dispuesto a cambiar el rumbo si fuese preciso, como de hecho ha sido. Muchos proyectos han salido, algunos de ellos vinculados directamente con el sector de la moda flamenca, como ha sido la Cátedra Internacional, que tanta visibilidad le está dando a este sector en diversos países, o la propia redimensión de los eventos de moda, que han cambiado de formato y han llegado para quedarse. Hay que ser conscientes que la situación ha cambiado mucho y probablemente no volverá a ser como la vivida hasta ahora. Hay que asumirlo para poder seguir tomando decisiones. Para terminar, podemos afirmar que ha sido un año muy intenso, muy duro, pero de indudable crecimiento empresarial, ya que ese crecimiento no ha sido cuantitativo, sino cualitativo. ESSDM está más fuerte que  nunca, con grados universitarios con lista de espera, titulaciones propias que son reconocidas en todo el mundo, escuela de negocio con más de quince programas de expertos distintos, impulsando proyectos nuevos como el bachillerato de Artes, ciclos formativos medios y superiores, las prácticas internacionales o la Cátedra de moda flamenca…. Han sido muchas las realidades que se han ido incorporando durante este tiempo de pandemia, y con la satisfacción de haber conseguido posicionarnos como la empresa de organización de eventos de moda más relevante de España. Y lo mejor, está aún por venir…’

Antes de la llegada del virus, era patente la falta de formación empresarial específica del sector, de ahí, si no me equivoco, la necesidad de la creación de la Cátedra de Moda Flamenca que imparten en sus aulas. Aún tiene poco tiempo de vida, pero, ¿podría realizar algún balance de los resultados de la misma? ¿Cree que en ella está que el futuro de la moda flamenca resulte ser menos aciago de lo que es en estos momentos?

La Cátedra de Moda Flamenca ha supuesto un antes y un después para el sector. Se presentó oficialmente en el Parlamento Europeo en Bruselas y en plena pandemia realizamos un evento en Verona. Ha  surgido proyectos muy interesantes, como es el de un programa internacional uniendo a tres universidades italianas en torno a la moda flamenca, o un desfile en el Museo del Louvre durante la semana de la moda de París. La Cátedra nació para dar respuesta a una creciente realidad; durante los últimos años han sido doscientos los alumnos de más de veinte países los que nos han visitado para beber de nuestras raíces flamencas para poderlas aplicar posteriormente a sus respectivas modas nacionales. Siempre se ha hecho en moda, los grandes siempre han acudido a la moda flamenca como fuente de inspiración para posteriormente impregnarlas en sus modas nacionales. En cambio aquí circunscribimos exclusivamente la moda flamenca al traje de gitana, cuando la verdadera dimensión de la misma es bien distinta; el mundo entero lo ve, pero nosotros no queremos verlo. Eso es la Cátedra, visibilidad verdaderamente lo que supone para el mundo la Moda Flamenca, y, sin lugar a dudas, ha sido un éxito rotundo.’

Si pudiera realizar una comparativa, sabiendo que la pandemia ha supuesto el fin de 600 empresas que generaban en el 2019 algo más de 200 millones de euros, ¿cómo valora las características del sector pre-pandemia y sus consecuencias? ¿Piensa que de haber tenido un tejido empresarial mucho más fuerte la destrucción de empresas habría sido menor? ¿Cree que podrán recuperarse algunas de estas empresas?

‘La cuestión radica en la falta de preparación empresarial del sector; en la moda flamenca hay muy buenos artistas, probablemente los mejores, pero malos gestores. Hay muy buenos diseñadores, pero malos comunicadores, grandes creativos pero no empresarios. Eso es lo que ha fallado. No podemos permitirnos seguir pidiendo ayudas, ya vemos que no vienen. ¿Por qué no aplicar esa creatividad que los hace únicos para hacer de la debilidad una fortaleza? No podemos permanecer impasible esperando ayudas o que los tiempos cambien. Cuando la economía se levante, que lo hará y muy rápidamente, nos debe coger con buen ritmo y no esperar a ese momento para empezar a andar porque volverá a pasar lo mismo, que perderemos el tren. Por eso repito, no sirven de nada las protestas, ni los desfiles vacíos de contenido, y sí aprovechar ese tiempo tan valioso en crear estrategias y estando dispuesto a dar un giro radical a nuestras empresas. El futuro es muy ilusionante, muy esperanzador, que nos coja en marcha. En ESSDM eso lo llevamos muy a gala  e, insisto, desde el minuto uno esa ha sido nuestra aptitud. Por eso estamos ahí, siendo uno de los centros referencias en España, una de las empresas de eventos con mayor proyección y con una Cátedra Internacional de Moda Flamenca que ha hecho posible que el mundo entero vuelva su mitrada a Sevilla y haya convertido a ESSDM en la mejor escuela del mundo para aprender moda flamenca.’

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