La penúltima jornada de desfiles, congregaba a un total de 9 diseñadores, dos de ellos fuera del emplazamiento oficial, mezclándose en ésta tanto primavera verano como otoño invierno, consiguiendo algunas de las colecciones sentar las pautas de las tendencias para la próxima temporada.

Comenzaba el día en una pasarela ajardinada, en la que Inuñez nos mostraba su nueva colección plagada de botones, gabardinas tipo capa, cinturones de cabos largos, botones geométricos y tejidos ricos, todo lo necesario para ese halo de femineidad que hila todas sus propuestas.


Tras ella pudimos disfrutar del desafío de Duyos a los tejidos de caída dulce, conformándolos en flores desmesuradas para darle ese punto barroco al minimalismo de lujo que derrocha. Esto junto a otros ingredientes, como el juego de textiles para dibujar estampados tendencia y el denominador común versado en transparencia, apenas inapreciable a la vista pues la mirada se conduce, sabiamente, hacia otros lares, definen, a grandes rasgos, una colección hipnotizante.

Y sin reinventar nada, le sacó Hannibal Laguna todo el jugo a la costura de siempre, realizando un despliegue soberbio de lo que debe ser un patronaje perfecto de cualquiera de las siluetas de siempre. Así, boceta e imagina al milímetro la elegancia clásica, la atemporal de sitio perpetuo en el armario y que se convierte en herencia.

En cuanto a la moda baño, la tendencia de volantitos y flecos se han mezclado con el estilo étnico y la geometría art decó de la nueva colección de baño de Dolores Cortés, donde los negros y los tonos cálidos han sido los principales tintes de sus bikinis, trikinis, bañadores y vestidos de playa con los que ha deleitado en pasarela.

Le seguía García Madrid, que presentó una colección solo para ellos, donde la chaqueta se erigía como la prenda primordial de la colección, descubriéndose en su versión más clásica, pero sin acompañarse de corbatas. Se mezclaba así con prendas casual, desclasificando a la chaqueta de su acepción más universal.

Inspirada en el Voguing, movimiento de la comunidad LGTB de la década de los 80 que surgió para la reivindicación de este colectivo, reprimido y oprimido por la sociedad existente, Ana Locking se une a ese resurgir que ahora se le está dando. Por ello ha imaginado prendas divertidas, llenas de color y recursos textiles ochenteros, vestidos por ellas y ellos, pues es una manera de expresarse en pos de la igualdad.

Dentro del proyecto de ECOEMBES e IFEMA para MBFWM, Juanjo Oliva ha diseñado una colección adoptando una postura sostenible con el medioambiente gracias a la investigación en nuevos tejidos. Apoyándose en una dualidad colorista, combina azul y negro en estilismos urbanitas con su particular toque chic. Pues se puede ser sobrio y coqueto, aunque los tonos no sean pastel, precisamente.

Y para finalizar la tarde había que salir de IFEMA a la búsqueda de dos colecciones más. Las de Leandro Cano y Beatriz Peñalver. En la primera, la inspiración religiosa y espiritual del diseñador para crear Perdón y Amén, le confiere esa complejidad que salta a la vista en los diseños que presentó de una manera expositiva.

Con una puesta en escena diferente, para Beatriz Peñalver, el raso, el tafetán y esos escotes redondeaditos con tirantas han resultado ser vitales para su colección con clara inspiración en los 80, muy palpable para quien la haya vivido, con una ambientación perfecta.