Color y lujo en el primer día de esta edición híbrida de la MBFWMadrid

Que la MBFWMadrid debía celebrarse como apoyo a la moda nacional, haber hay quien lo discute y lo entiendo, pero no lo apoyo. Con la fórmula de pasarela híbrida ideada por la organización, reduciendo asistentes, tanto por parte de invitados y VIPs, como por parte de medios, en la que la virtualidad primaba sobre la presencialidad, se ha construído una nueva forma de presentar colecciones. Una apuesta que, de momento, les ha funcionado y da ese alivio y esperanza que el sector necesitaba.

Con las condiciones de seguridad pertinentes y con muchas de las firmas de siempre en el calendario, la MBFWMadrid arracanba su 72 edición con un apoyo fundamental y decisivo de. L’Oreal. Relacionada con la pasarela desde hace ya dos décadas, ha querido apoyar la moda española con una iniciativa sin precedentes, en la que la empresa de belleza y cosmética aportaba el 50% del importe correspondiente a la cuota de participación de los diseñadores.

Así, con estos relevantes cambios y colaboraciones excepcionales, entre otros muchos, se iniciaba esta MBFWMadrid que nos daría a conocer las propuestas de las firmas para la próxima primavera verano 2021. En concreto la de Andrés Sardá, Devota & Lomba, Malne, Hannibal Laguna y Ágatha Ruíz de la Prada.

Todos trajeron a la pasarela color, sobre todas las cosas, lo cual alienta el optimismo tan necesario en esta pandemia. Color que se apoya en la tendencia imperante en el consumo, frenado por la crisis sanitaria y que ha puesto del revés la industria, propiciando la vuelta a un uso mucho más responsable de los recursos, a la apuesta por la proximidad y cercanía de proveedores y artesanos, además de la opción de durabilidad de las prendas en los armarios. Se trata del slow fashion que hace referencia a este concepto conlleva una menor voracidad por la moda y una mayor concienciación a la hora de escoger nuestra indumentaria.

Andrés Sardá abría la pasarela con colección de baño e íntima, en la que el estilo navy se palpaba. El color se apoderaba de las elegantes propuestas de Hannibal Laguna, que adquirían sus tonos más vibrantes y divertidos para el casual de Ágatha Ruíz de la Prada que, por cierto, cerraba el primer día de desfiles. Para Malne su opción pasaba por una mini colección en la que el lujo primaba como estandarte de esta moda lenta y para Devota & Lomba lo era el minimalismo, representativo, por excelencia, de esa atemporalidad que también busca este giro de pensamiento en el consumo de moda.

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