Soneto para un ratón

 

Un niñato sanchista empoderado
cruel fofo y bitongo socialista,
quiso tener en su haber una conquista
sacando del sepulcro al enterrado.

Quien se venga de un muerto es un tarado,
que ante el yerto muestra cobardía
y la osamenta seca quieta y fría,
se agiganta y se hace ser amado.

Los cobardes florecen sin criar
y aunque en turba se acumulen todos juntos
a embarrarse el hocico de caviar.

Ya ves, que se te puede liar
por eso de desenterrar disfuntos
y te mate un cólico biliar.




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