Sánchez fue a Sevilla y perdió la silla

(Bolaños preparando el viaje).

Por donde quiera que va
el abucheo le sigue
pues por mucho que lo intenta,
el caer bien no consigue.
Sánchez a Sevilla fue
y la bronca le persigue,
y por mucho que Óscar Puente
con su equipo lo investigue,
y se inventen una ley
que al que protesta castigue,
el chaparrón sevillano
no hay Puente que lo mitigue.




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