Un año del Domingo de Ramos del año pasado

El 14 de abril de 2019 empezó la Semana Santa de Sevilla, que seguiré contando desde ese momento por mucho que otros lo hagan cuando en días previos los barrios ponen  cofradías en la calle.

La mirada atrás permite hoy comprobar que muchas hermandades no pudieron realizar su estación de penitencia a la Catedral, por lo que con la suspensión este año de la Semana Santa ya suman dos consecutivas sin salir a la calle.

Desgraciadamente, las cofradías tienen larga experiencia en no salir. A lo largo de su historia se han tenido que resignar en muchas ocasiones al que yo llamaría, desde la perspectiva de la más reciente, el “coronavirus de la lluvia”.

El año pasado, y desde un Domingo de Ramos deslumbrante y hasta caluroso, todo se torció a partir del Miércoles Santo, cuando los pronósticos de la jornada anunciaban lluvia para bien entrada la tarde. Buscaron refugios y regresaron El Carmen, Buen Fin, Baratillo, La Lanzada y Siete Palabras, suspendiendo sus salidas Los Panaderos y San Pedro. Del Jueves Santo no pudieron salir Los Negritos, Exaltación, Cigarreras y Montesión, aprovechando la mejoría del tiempo Quinta Angustia, Valle y Pasión. Se salvó la Madrugada. El Viernes Santo no salió ninguna. Y al menos la aguada Semana Santa se pudo despedir el Sábado Santo al completo, hasta la Soledad, su bien llamado broche de oro.

Fotografía de Beatriz Galiano.


 

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