Sopa castellana

No sé cómo de pequeño pude odiar tan delicioso manjar. Recuerdo que me negaba hasta a probarla siquiera. No sé qué se me antojaba a mí qué era eso. Cosas de chiquillo. Sería por eso que se decía que los viejos se quedaban para comer sopitas de ajo y a mí me daba no se qué verme así. Bobadas que hicieron que me viese privado de disfrutar de ellas hasta la madurez. Quiero recordar que la primera vez que las probé fue en León, con un frío que partía las piedras y hacía que al grajo arase la tierra o incluso cavase túneles de bajo que volaba.

Jolines cómo me acuerdo de aquel día, en un antiguo mesón del Barrio Húmedo a cuatro grados bajo cero y con la preparación que un sevillano puede llevar a principios de octubre estando en esta bendita villa a veintinueve  grados al salir con el coche. Todo un contraste el paso del calor al frío en unas horas. Salimos de Sevilla con el aire acondicionado puesto y cuando nos bajamos en León hacía más frio fuera que dentro del coche. Lo dicho, cuatro grados. Vino añejo, recio, fuerte, oscuro, áspero, con cuerpo, con más taninos que un pomelo, que te dejaba la boca seca y te hacía un hombre al primer sorbo. Ríete de la mili.

Pues en esas nos andábamos cuando decidimos pedirnos una sopa castellana, un hornazo de lomo adobado y un corderito que, seguramente, no había probado aún la hierba. ¿Mucha comida para dos? Sobre el papel y viendo los precios, no nos pareció excesiva. Generosa, pero no excesiva. Abundante pero no como para que sobrara con el hambre acumulada que llevábamos. No sabía aún que por esas tierras con seis euros eres el rey del mambo y con doce del reguetón, y más cuando aún contábamos con nuestras añoradas pesetas.

Cuando empezaron a arrimar comida a la mesa empecé a sentirme indispuesto solo de pensar que tendría que comerlo todo por no hacerles el feo al cocinero y a aquel camarero que nos atendió tan dispuesto de agradar que nos estuvo hablando de Sevilla durante casi siete segundos demostrando su amplia cultura hispalense. “Ah, ¿sois de Sevilla? Feriaaaa”. Amplios conocimientos de mundo que nos trasladó con una amabilidad encomiable, tanto que volvió a dirigirse a nosotros para decir “gracias” cuando dejamos 40 pesetas de propina. Todo un orador. ¿A qué venía todo esto? Ni me acuerdo ni tengo ganas de volver al principio a ver de qué iba. Bueno pues eso, que nos comimos la sopa (como para seis raciones), el hornazo (como para otros seis) y el cordero (también para seis personas con hambre), patatas fritas, pan de leña y un pudding que previsiblemente habían preparado con trozos de pera y pan duro del día anterior, que ya me costó un poco de trabajo deglutir. Todo excelente. Lo justo para volver al hotel rodando por esas calles solitarias y frías. Corría 1996, era octubre y llovía.

Mi primer pensamiento era contar cómo preparar unas bunas sopas de ajo, pero después de recordar tan pantagruélica comida se me han quitado las ganas de tó, así que me voy a tomar una manzanita y a la cama. Ea, señores, pues buenas noches.

Querido amigo:

Si está interesado en la receta del hornazo, diga o pulse uno  1️⃣

Si está interesado en darme las buenas noches, diga o pulse dos  2️⃣

Si quiere mandarme a la mierda, pulse o diga tres  3️⃣

Si quiere saber la receta de la sopa de ajo, espere……..

El tiempo medio de espera es de 60 minutos, por favor, espere……

….(musiquita toca narices)…..

Todos nuestros recetadores están ocupados, por favor, espere…….

…..(musiquita cojonera)…….

Todos nuestros recetadores están ocupados, por favor, espere…….

…..(jolines, ya está bien de musiquita)…….

Gracias por su espera.

Buenos días le atiende Wilson, por favor espere su llamada será trasladada al servicio correspondiente, por favor espere……

(música desesperante, pero otra)…..

(más música desesperante, la misma de antes)……

Bueno ya estoy aquí, necesitaba ir al baño, ahora continuemos con nuestra receta. Gracias por esperar.

¿Qué cosas son las que tienes que comprar? Pues no se cómo tendrás de chismes tu casa, pero un chaise longue te vendría muy bien en el salón y cambiar el televisor que ya se está quedando obsoleto con el 5G, que creo que así se llama o Smartnosequé. Sí, ya lo sé, el mío también está obsoleto, siempre me han gustado los de culo gordo. 

Aparte del ajuar doméstico, mobiliario y electrodomésticos necesitarás una serie de ingredientes si quieres hacer esta sopa castellana, o de ajo o como te salga del ajo llamarla.

  • Ajos, imprescindibles para hacer una sopa de ajo. Insustituibles. Con cinco dientes tendrás más que de sobra.
  • 4 embriones de pollo en sus envases naturales, lo que vulgarmente se llaman huevos.
  • Pan duro de bollo o pan de bollo duro ¿Cuánto? Con uno tendrás suficiente.
  • Un cuartito de jamón serrano, si es ibérico mejor y si es de Sánchez Romero Carvajal ni te digo. ¿Cuánto es un cuartito? Un poquito menos del cuarto, pero muy poquito menos.
  • Perejil. ¿Cuánto? No me seas julandrón, no le vas a echar un kilo. Jolines una ramita, es solo para decorar.
  • Pimentón de la vera dulce, si es ahumado mejor que mejor, le dará un toque personal. Con una cucharada tienes suficiente. Sí, sopera.
  • Algo más de un litro de caldo de puchero, si no tienes puchero preparado en casa usa uno de brick, no es lo mismo pero da el apaño. ¿Cuánto más de un litro? Pues no sé, eso lo vas viendo, pero yo le voy a poner 1250 ml de caldo, o lo que es lo mismo cinco vasitos de caña. En caso de no tener vasos de caña en tu casa acércate al bar de abajo, te tomas una cerveza y le pimplas el vaso y que sea devuelta.
  • Sal. NO PREGUNTES, la que quieras según tu tensión arterial y tus gustos.
  • Un chorreoncito de aceite de oliva virgen. ¿Cuánto es un chorreoncito? Algo más de un chorrito y algo menos de un chorreón, lo que viene siendo lo normal.
  • Almax, dos comprimidos.

¿Lo tenemos todo? Pues empezamos.

Antes que nada, coge los ajos, los pelas y los cortas en láminas; con cinco dientes que cojas tienes suficiente pero puedes añadirle los que quieras, es tu sopa de ajo, son tus ajos y ya sabes lo que siempre digo, con tus cosas puedes hacer lo que quieras. Trocea el jamón en pequeños trozos, corta el pan de igual forma y los huevos los cascas y los echas en un plato. Esos no los troceas, los dejan como salgan de su envase. El envase del huevo se tira, salvo que quieras hacer manualidades, en ese caso también los tiras porque los vas a lavar,  secar, y guardar para nada, se quedarán encima de una repisa hasta que te hartes de ellos.

¿Compraste la cazuela de barro cuando te lo dije? Pues bien que has tenido tiempo de hacerlo, las cosas en cazuela de barro tienen más sabor a receta de nuestras abuelas, no porque el barro le de sabor sino porque nos traen recuerdos. En caso de que el barro le de sabor, tira la cazuela, no querrás que la comida te sepa a barro. Que tampoco quiero yo obligarte a que te compres una pero que si lo haces mejor que mejor. Así pues hoy la vamos a utilizar y asegúrate de que esté limpia porque de tenerla guardada se ensucia y creo recordar que hace siglos que no la usas. ¿Que no tienes cazuela de barro? Dos opciones, bajas al chino y te compras una o preparas tu sopa de ajo en una olla. Te va a salir igual aunque con menos encanto. En fin, que lo hagas donde lo hagas tienes que añadir de inicio un par de cucharadas de aceite a la cazuela (un chorreoncito) y ponla a fuego medio, no queremos que el aceite se queme, solo que vaya calentándose. Cuando veas que está caliente añade tres de los cinco dientes de ajo previamente laminados, lo que es lo mismo tres quintos del total (3/5), añades la sal, los trozos de pan y lo sofríes todo hasta que vaya tomando un bonito color dorado  pero sin llegarse a freír. ¿Cómo es el color dorado? Coño, color torrija de La Campana. ¿Sabes ya cuál es? Pues ese. Añade ahora el jamón y sofríe tres padrenuestros más el conjunto de tres elementos.A saber, ajos, pan y jamón.

Es el momento de añadir el pimentón y sofreírlo pero sin que se queme. El pimentón se quema con mucha facilidad así que ten cuidado y no dejes de remover que se quema, que se quemaaaaa y además queremos que se mezclen bien los ingredientes y no que se quemen. Cuando creas que ya es suficiente y el pimentón no se te haya quemado añade el caldo de puchero y deja que hierva bien mientras preparas un picadillo con el perejil y los dos dientes de ajo que no utilizaste, ya sabes dos quintos del total (2/5). Ese picadillo lo preparas en un mortero machacándolos bien para que se mezclen los sabores. No dejes que la sopa hierva mucho antes de añadir el majaito, porque ese ajo y perejil le va a dar un saborcito inconfundible “de la terrible estepa castellana, polvo sudor y hierro, El Cid cabalga”.

Te preguntarás ¿qué haces con tus huevos? Uffff, macho si tú no lo sabes… Pero con los cuatro que teníamos preparados en el plato los añadimos a la sopa y dejamos que se cuajen ligeramente pero sin remover, porque no queremos que se rompan y se deshilachen. ¿Que te gustan los huevos deshilachados en tu sopa? Pues hazlo pero entonces no le llames sopa castellana, llámale sopa de huevos deshilachados o como diantres se te ocurra. 

Diez minutitos más de cocción y la sopa está lista.

En estos días de frío una buena sopa calentita sienta divinamente y ya verás como a todos en casa les gusta.

Truquis: En primer lugar, si sois dos solo tienes que dividir las cantidades por dos, con el tema de los ajos va a ser más difícil porque cinco, a día de hoy, todavía no es divisible por dos, así que echa tres dientes. Puede ocurrir que seáis cinco, entonces por el culo te la eso, y si sois seis pues haces los cálculos que creas oportuno para que la sopa te salga igual de buena, que no estoy hoy yo para matemáticas elementales.

Más truquis, cambia el jamón por el chorizo leones ahumado, sabrá a chorizo pero te saldrá más barato. O por panceta salada, en cuyo caso no añadas mucha sal para evitar que la sopa te salga salada y te la tiren por encima. En caso de que te la echen por la cabeza prepara el móvil y grabas un tik tok que nos vamos a reír mucho.

Servirla en un cuenco de barro ayuda mucho en la presentación y la hará más apetecible, yo tengo que bajar al chino a por unas cazuelitas que no tengo, aunque no sé dónde voy a meter tantos trastos en la despensa, así que la serviré en un plato hondo o sopero. Los platos soperos, como su propio nombre indican son para echar la sopa, así que no hagas el tolai usando otro tipo de plato. 

Recuerda, ¿Qué le pasa al pimentón si lo tienes mucho tiempo al fuego? Se quema.

Buen provecho.

Siempre lo recordaré, corría 1996, era  octubre, hacía frio, era de noche y llovía.




 

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