Roscón de Reyes

¡Vamos, vamos… que aún estamos a tiempo! Con el lío de estas fiestas, momentos entrañables, familiares, cuñadiles y demás, se me pasaba la receta estrella del año, el Roscón de Reyes. No sé si alguna vez os habéis sentido tentados de hacer bollitos de leche, pues es más o menos igual pero a lo bestia. 

¿Por qué solo poder disfrutarlo en estas fechas? Si fuerais como mi cuñada Carmen podríais estar comiendo Roscón de Reyes todo el año, no he visto persona que más le guste y que más trampas haga con la sorpresita que lleva dentro. Debo reconocer que yo también hago trampas, pero lo hago de una manera inocente y sana que solo consigue que los demás se alegren de mi premio y es que, muy bien dobladito y envuelto en un papel film de cocina y con el disimulo que me caracteriza ante mi trozo de Roscón, meto subrepticiamente un billete de 200 euros, de esos de color amarillo desvaído. ¡Cómo se alegran todos cuando me toca el regalo! Lo malo es que a fuerza de haberlo hecho 15 años seguidos la cosa pierde su gracia y nadie piensa ya que pueda ser tan afortunado, así que este año cambiaré de táctica o de regalo, puede que meta en mi trozo una cocina completa, electrodomésticos incluidos, del IKEA de esas que caben en una habitación de 1×1 metros y cabe hasta el juego de coladores Gödsbrum para salsa de albóndiga sueca.

Como sé que me voy por las ramas y más de uno habrá dejado de leer el artículo, voy a centrarme en lo que verdaderamente importa, nuestra receta para tan señalado día.

Lo primero que debes de hacer es comprar un Roscón de Reyes ya preparado, si puedes ir a La Campana a adquirirlo mejor que mejor, pues a mi parecer son los mejores de Sevilla, o los del Horno San Antonio, en la calle Miguel del Cid que también están muy buenos.

El hecho de comprarlo es por dos motivos, el primero es por si no te sale bien el que vas a preparar y el segundo por si te entra pereza y no te decides a hacerlo.

Los ingredientes que vas a necesitar son:

  1. 650 gramos de harina de fuerza, no es que sea una harina con tableta y bíceps sino que es una harina con más gluten del habitual para obtener la textura que necesitamos y hacer la masa más maleable y menos pegadiza.
  2. 250 ml de leche templadita, no hace falta que te escaldes con ella, solo tibia. Y preferentemente de vaca. Si es de Vaco, no sirve.
  3. 30 gramos de levadura fresca de panadería.
  4. Azúcar dependiendo ya de lo que te guste, yo voy a echarle unos 100-120 gramos de la blanca blanquísima.
  5. Los mismos gramos de margarina derretida que de azúcar. Puedes usar también mantequilla aunque yo, las veces que lo he hecho, lo he preparado con margarina (Tulipán o de marca blanca, que en el caso de la margarina “tanto unta, unta tanto” siempre va a saber a grasas trans y aditivos).
  6. Como siempre  os digo hay que echarle huevos a la receta, con los que tienes que añadir bien podrías comprarte dos Mercedes. ¿Qué no? ¿Nunca has oído eso de que un Mercedes vale un huevo?, pues eso, dos.
  7. La yema de un tercer huevo, lo que viene siendo un Opel Corsa en comparación con lo anterior.
  8. Algo así como un vasito de chupito de sal fina. Jolines depende del vaso, ya lo sé. Pues como diez gramos o así ¿Te parece? Pues vale, seguimos.
  9. Tres cucharadas de agua de azahar. La puedes comprar en farmacias y puede que algún supermercado la tenga pues se usa mucho en repostería y no creo que este sea el último Roscón de Reyes que hagas. Viene en una botellita azul. También la podrías destilar tú mismo en casa, es más complicado por diversos motivos, no tienes un alambique para la destilación ni un destilador de laboratorio y lo que es más importante, ni siquiera nuestros naranjos están cubiertos de azahar. Los naranjos de Buenos Aires (Argentina) ahora están en plena floración pero te va a salir demasiado caro ir a buscar las flores y tampoco creo que Amazon las lleve a tu casa. Así que mejor ve a una farmacia y la compras.
  10. Ralladura de limón y de naranja al gusto. Yo me voy a conformar con uno y una.

Para decorar:

  1. Frutas escarchadas, en estas fechas se encuentran en cualquier supermercado.
  2. Azúcar en cantidad suficiente para cubrir el rosco.
  3. Otro huevo, esta vez batido.
  4. Una naranja confitada.

Pues metámonos en candela. 

Primero vamos a mezclar parte de la leche tibia con dos o tres cucharadas de harina, añadiremos la levadura fresca desmenuzada y removemos bien hasta obtener un homogeneizado. Tapamos el recipiente y dejamos fermentar por 20 minutos en un lugar cálido. No hace falta que lo metas en la mesa camilla, tampoco es eso.

A esto es lo que en panadería se llama masa de arranque. 

Ahora, mientras la masa de arranque va fermentando, en otro cacharro mezcla  el resto de la harina con el resto de los ingredientes, el azúcar, las ralladuras, sal, leche (de vaca) los huevos (dos de ellos y sin cáscara y la yema del Opel Corsa).

Una vez fermentada la masa de arranque, que tú la veas que está así como fermentada. A ver cómo te lo digo… hmmmm, que está como distinta…. en fin, que cuando pasen los 20 minutos le vas a añadir el agua de azahar, no hace falta que pongas todo el contenido de la botella, con tres cucharadas soperas bastará y la margarina derretida y removemos hasta obtener una masa homogénea.

Resumiendo, tenemos dos cacharros con dos masas diferentes. Ahora mezcla las dos masas preparadas para obtener una única. ¿Podías haberla hecho en un solo recipiente? Sí, pero tenía ganas que ensuciases dos. Por jorobar principalmente, como diría Felipe González “zin acritú”.

¿Te acuerdas de la encimera donde amasamos los ochíos la semana pasada? Pues vamos a usarla otra vez para nuestra masa de hoy. Así que si tú encimera no es de mármol, granito o silestone ve ahorrando porque sobre ellas se trabaja mejor en la cocina y el riesgo de que se estropee es menor. También puedes hacer como yo, ten una losa de mármol donde preparar las cosas.

Extiende un poco de harina en la encimera y sobre ella empezaremos a trabajar la masa dándole tal paliza que nos duelan hasta las muñecas. Sigue, sigue; así muy bien. ¡Perfecto! Ahora dale forma de bola y déjala reposar en un recipiente hermético cubierta con un paño húmedo durante un par de horas. Procura que la temperatura de la cocina sea cálida.

Tómate una cucharadita de agua de azahar, viene bien para los nervios y a estas alturas ya habrás decidido comerte el Roscón de Reyes que habías comprado y desechar la masa que has preparado. ¿Qué no? Eres una persona constante, ¿verdad? Me alegro, yo también voy a seguir.

Se me había olvidado decirte que la masa, después de dos horas habrá crecido y habrá doblado el tamaño de la pelota que hiciste, así que si cogiste un recipiente demasiado pequeño este se habrá abierto como consecuencia de la expansión de la masa.

¿Habías limpiado ya la encimera? Pues muy mal hecho, vuelve a extender harina y ponte a amasar de nuevo. Vale, espero a que tomes una segunda cucharada de agua de azahar. Contigo las Destilerias Luca de Tena están haciendo un buen negocio. Venga sigue amasando y cuando ya estés cansado de hacerlo empieza a dar forma a tu roscón. Plantéate que el roscón te quepa en el horno, de no ser así separa dos porciones y haz sendos roscones. Te lo has pensado mejor y crees que no te va a caber en el horno?, vale. Haz dos bolas y empezamos a trabajar la primera de ellas, con las manos ve haciendo el agujero en el centro, caso de no hacerlo obtendras un superbollito de leche y no un Roscón de Reyes. Piensa también que una vez que lo hornees el agujero se hará más pequeño por el recrecimiento de la masa así que haz un agujero generoso, no seas ridículo, que el aire del agujero es gratis. Cuando lo hayas terminado déjalo reposar aproximadamente una hora, el tiempo suficiente para tomarte otras dos cucharadas de agua de azahar para tranquilizarte. No te preocupes, ya queda menos. No te olvides de cubrirlo con un paño ligeramente húmedo y tenerlo en un lugar cálido.

Ya ha transcurrido la hora y el horno se ha ido precalentando a 180ºC, es el momento de decorarlo a tu gusto. Ponle la fruta escarchada, almendritas laminadas, azúcar, naranja confitada… deja volar tu imaginación, se un junco mecido por el viento. Coge el huevo batido y con un pincel barniza toda la superficie superior, esto le dará un brillo apetitoso y servirá para adherir mejor la fruta añadida.

Solo nos queda meterlo en el horno durante unos veinte minutos y esperar que nos salga como lo hemos estado soñando durante todo el tiempo de elaboración de la receta. Puede que no te salga tan apetitoso, presencialmente, como el que compraste, pero seguro que te va a saber mas rico. De no ser así has malgastado tu tiempo y tu dinero. Menos mal que previamente habías comprado uno en La Campana. ¿Que no eres de Sevilla? Lo siento por ti, no tendrás la opción de comprarlo en La Campana aunque a buen seguro hay una pastelería pequeña allí junto al supermercado que los hacen divinamente. ¡Cómpralo! No lo dudes; por si acaso.

Pues una vez que lo hayas sacado del horno y te hayas llevado la decepción que me estaba temiendo desde el principio, déjalo enfriar y rellénalo con lo que más te guste, nata, crema, trufa, cabello de ángel… incluso con mermelada o fruta caramelizada sale rico. Nocilla, leche condensada, dulce de leche… mil y una cosas hay para tu relleno, hasta de aire lo puedes rellenar (es la opción más económica pero la menos sabrosa).

¿Has conseguido terminar la botellita de agua de azahar? En caso afirmativo eres un campeón y estarás más relajado que cuando empezaste a elaborar la receta. En caso contrario bébete un último buche, a morro, relájate y alégrate de haber comprado uno antes de intentarlo.

1 Comment

  1. Antonio dice:

    Os recomendamos el roscón de Reyes de La Crème de La Crème, en calle Regina,1 junto a las Setas de Sevilla. https://www.lacremedelacreme.es/roscones-reyes/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *