Ratatouille

Como decía el chef Gusteau: “Cualquiera puede cocinar”. Y muchas veces pienso que lleva su parte de razón. ¡Ojo! Solo en parte. Así, la rata Remy cocinaba dejando volar su instinto e imaginación en la célebre película Ratatouille.  Para aquellos que han probado el auténtico Ratatouille provenzal podrán pensar que lo que les voy a preparar hoy es una aberración, pero bendita aberración si sigues los pasos de mi receta. 

El auténtico Ratatouille es un plato de verduras asadas: calabacín, berenjena, pimiento, salsa de tomate y aderezado todo con hierbas provenzales. Puede hacerse a la plancha o bien horneado, pero no dejan de ser verduras. Yo propongo una nueva versión del ratatouille más propio de nuestra tierra e indudablemente más sabroso.

¿Tienes un lápiz a mano?, venga, te espero que lo busques. ¿Ya? Pues venga, toma nota, vamos a preparar Ratatouille para cuatro personas, así que piensa que si vais a ser solo tres tendrás que hacer menos cantidad y que si sois cinco igual pero añadiendo un poquito más de todo.

Sabéis que a mí no me gustan las cantidades predeterminadas a la hora de hacer una receta, las medidas se toman según gustos y a ojo, pero voy a intentar ceñirme a unas cantidades más o menos exactas.

Lo que debes hacer primeramente es comprar todos los ingredientes, pues todos van a ser necesarios en su elaboración. Elige un buen corte de carne, ternera preferentemente, y dile al carnicero que te lo pique y que tú lo veas. Pues bien, 200 g de ternera picada nos vendrán divinamente para saltearlos con un poquito de pimienta y sal. ¿Cuánta sal y cuanta pimienta? Al gusto, que en eso no me voy a meter. A continuación coge todas las verduras y trocéalas. ¿Qué no he dicho que verduras? Llevas razón. Cebolla, pimiento rojo, pimiento verde, calabacín y berenjena. ¿Quieres que te salga más patriótico?, pues cambia el pimiento verde por amarillo, el sabor va a ser el mismo pero la presencia va a ser distinta. Trocea los pimientos a tiras, la cebolla en rodajas finas y los calabacines y berenjenas en rodajas de más o menos medio centímetro de grosor. Como sabes cuánto es medio centímetro, fácil, imagínate un centímetro y la mitad, eso es medio centímetro.

Lo ideal sería cortarlos con un corta fiambre pero doy por hecho que no tienes y que tampoco tienes ganas de ir al Corte Inglés a comprar uno… Posiblemente también se vendan en el chino pero yo preferiría invertir un poquito más y comprar uno bueno que te va a servir para más cosas. ¿Lo tienes todo troceado como te he dicho? Vale, te espero, voy demasiado rápido.

Dos pimientos de cada, dos cebollas gordotas, un calabacín y una berenjena  tamaño estándar. Aceite de oliva (siempre virgen y siempre extra) sal, pimienta, orégano, tomillo y queso mozzarella de ese 80% plástico, 10% lecitina de soja, 8% emulgentes y 2% leche que venden en los supermercados bajo la denominación mozzarella o queso pizza. Yo soy un detractor acérrimo del queso, no me gusta, pero este lo como tranquilamente. No es queso, pero va a servirnos perfectamente para lo que vamos a hacer.

Una vez todo troceado lo fríes en abundante aceite de oliva hasta pocharlo, tampoco te pases porque no hay nada más triste que quemarte la berenjena con aceite. Así evitamos el sabor amargo de la misma (hortaliza).

Una vez todo pochado ponlo a escurrir hasta que pierda completamente el aceite, pásalos por papel de cocina si quieres o, en el chino, lo presionas con papel absorbente hasta que lo pierda todo. Con ese aceite que escurra puedes hacer muchas cosas, tirarlo, tirarlo, tirarlo o incluso tirarlo. Hay quien lo usa para hacer jabones caseros pero esa es otra receta y no es en exceso comestible. No digo que no te lo puedas comer, pero que no es recomendable, nueve de cada diez nutricionistas no lo recomiendan, el otro no fue preguntado.

Bien… todo frito, escurrido, salteado y demás. Ahora vamos a montar el plato. Con delicadeza coge un montón de las verduras que has preparado y mézclalas con la carne picada en una cazuela de barro, Cúbrelo con tomate, a ser posible Martinete. Si no es mejor que hagas uno casero. Y como final añade queso de ese que no es queso por encima y ponlo en el horno a que se derrita, con un poquito de hierbas aromáticas por encima y un toque de pimentón dulce para que le de color. ¿Qué tienes prisa y no quieres esperar? Ponlo en el microondas, se va a hacer más rápido y el resultado va a ser prácticamente el mismo.

¡Ya está! Hemos hecho un Ratatouille tuneado de invención propia para chuparse los dedos, aunque recomiendo comerlo con tenedor, más que nada por que usar los dedos es una porquería aparte de que puedes quemarte.

¿Que quieres echarle dos huevos? Ya sabes lo que opino. ¡Échale huevos!




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