Potaje de castañas

Los frutos que nos trae el otoño a veces los tenemos minusvalorados, unas veces porque ni sabemos que están ahí y solo nos acordamos cuando vemos a un castañero en la esquina (si es que queda alguno), otras veces porque no sabemos sacarle rendimiento. Pero hoy os voy a traer un sabor que recuerdo de casa de mi abuela y que hacía siglos que no lo preparaba en casa. Como siempre, comida de postguerra, de cuando las amas de casa tenían que reinventarse todos los días para llevar algo caliente y nutritivo a las bocas de la casa. Caliente y nutritivo era también el guantazo que te daban si no te lo comías. No escuchareis a ninguno de nuestros padres, quien aún tenga la suerte de tenerlos, un “eso no me gusta” o “yo no como de eso”. Ahora estamos creando una generación de melindres que entre las cosas que no le gustan y las que no pueden comer porque engordan o no son sanas, o provienen de maltrato animal, apenas comen tres cosas. Como cuando me dice mi hijo que no le eche morcilla ni chorizo a las lentejas ¿Queeeeeeeé? ¿Entonces qué le echo?  Unas lentejas sin su chorizo y su morcilla son como una noche sin luna (alguno lo habrá cantado por El Puma recordando el pavo real). Bueno, pues como aún no he dicho, hoy vamos a preparar un potaje de castañas. Como lo lees amigo, potaje de castañas y además con tos sus avíos.  A las castañas le pasa como a la casquería o al bacalao, antes no las quería nadie y estaban baratas y ahora se han convertido en artículo de lujo. Toma el lápiz que choriceaste del IKEA cuando aún te los daban y ve tomando nota de lo que te diga que compres.

Para cuatro personas más o menos, si son tres se hartarán hasta reventar y si son cinco pues tendrás que poner un poco de chóped de segundo. Pero creo que para cuatro va más que sobrado.

  • Un kilo de castañas pilongas, puedes comprarlas también congeladas aunque dudo que las encuentres con facilidad, o bien castañas frescas compradas a tu frutero. Si son pilongas mejor porque así te aseguras que todas son buenas y que no vas a incorporar carne gusanil en tu potaje. Si las compras en la frutería tendrás que pelarlas y escaldarlas para quitarle los restos del espispermo o tegumento, que es esa pielecilla que siempre se queda pegada a la castaña y tanto cuesta quitar.
  • Un compango de esos que ya vienen preparados y venden en los supermercados.A saber… chorizo, morcilla y panceta ahumados. Les da un sabor inconfundible. Aunque si te sale de las partes más innobles de tu anatomía aunque las más tiernitas puedes preparar tu potaje con el chorizo, la morcilla y la panceta que te dé tu carnicero. Yo prefiero comprar el compango ya preparado. Sobre gustos, los colores.
  • Una patata grande
  • Una zanahoria grande
  • Un puerro también grande
  • Aceite de oliva
  • Pimienta en grano y sal

¿Cómo diferenciar un puerro grande de uno pequeño? Por el tamaño, si es grande es un puerro grande, si es pequeño, no. Con la patata y la zanahoria vale el mismo concepto de grande y pequeño así que no te preocupes sabrás diferenciarlo.

Creo que ya lo tenemos todo comprado, pero no pienses que lo vas a preparar hoy, con las castañas pilongas pasa lo mismo que con los garbanzos, hay que echarlos en remojo la noche anterior, vienen secas y más duras que un cuerno así que tendrás que reblandecerlas hidratándolas. Pues ya sabes, ve preparando un cacharro y poniendo tus castañas en remojo. Una vez que lo hayas hecho puedes irte a hacer otra cosa siempre recordando que, como la Cenicienta, tienes toque de queda y no vaya a ser que te retrases, que corriendo pierdas un zapatito de cristal y encima tu coche, que aún estas pagando las letras, se convierta en calabaza. Sería una putada. Sería un putada para ti, a mí tampoco es que me importe mucho lo que quieras hacer con tu coche y a Cenicienta menos.

En fin que pasaron las horas de la madrugada y por fin llegó la mañana y te encuentras que las castañas se han hidratado, han aumentado su volumen y ya no te caben en el mismo recipiente, no te preocupes ni pierdas el control sobre tus esfínteres, no pasa nada ya las vamos a cocinar.

En un pote, lo que viene siendo un cacharro de barro de esos que no tienes y que puedes bajar al chino a por uno, tendrás que poner los ingredientes. Un consejo antes de bajar, si tienes vitrocerámica no lo compres porque no te va a servir, además el chino de la lado de tu casa no tiene esas cosas y te va a intentar vender una maceta de barro con agujero en el culo (jijijijiji, qué picardía) Así que no desesperes, perder los nervios antes de preparar un potaje de castañas no está entre mis defectos, ten templanza de ánimo frente a la adversidad. Coge una olla cualquiera y pon los ingredientes dentro en su orden predeterminado, a saber, un chorreón de aceite de oliva, el puerro, la patata y la zanahoria. Preferiblemente pelados y limpios de la tierra que puedan traer, no le vas a echar el potaje a los cerdos, te lo vas a comer tú.

¿Ya los has pelado? Pues ya me dirás que has hecho para pelar un puerro, yo aún no lo he descubierto. ¿Tienes pelada la zanahoria? Vale ¿Tienes pelada la patata? Vale, pues ahora trocéalas en porciones que te quepan en la boca. ¡No, no! No hace falta que te midas la boca, a ojo vale. Ahora sí puedes poner los ingredientes mencionados en la olla.

Mientras tanto ve troceando el compango que compraste en trozos que igualmente quepan en la boca y los añades al guiso. Te recuerdo que deberías haber encendido la hornilla porque de no hacerlo va a ser muy complicado que se cocine nada, ni las castañas ni nada. ¿Ok?, de acuerdo.

Con esos ingredientes dentro de tu olla sofríelos levemente hasta ver que el aceite va tomando el colorcito del chorizo y la morcilla pero sin pasarte, no queremos freír chorizos, solo que suelte un poco su jugo. Una vez que esto haya ocurrido puedes verter las castañas, sin el agua donde han estado, en la olla y le añades sal y pimienta al gusto, aunque te recomiendo poca sal, no porque te vaya a subir la tensión, que también, sino porque el compango ya lleva la suficiente. Y ahora añade agua en cantidad suficiente para cubrir las castañas y déjalo por un tiempo en ebullición controlando que no pierda toda el agua pues sería la mejor forma de estropear tu guiso quemándolo. Eso es, sigue controlándolo y añade agua cuando sea preciso. ¿Cuánto tiempo? Eso lo va a determinar el grado de dureza de la pilonga en la escala de Mohs. Saca de vez en cuando una y la pruebas y si ves que tiene ya la textura adecuada para tu gusto y está tierna, apaga el fuego y sirve el potaje calentito y ya me dirás lo rico que te ha salido.

Presta atención a este consejo, NO REMUEVAS MUCHO LAS CASTAÑAS MIENTRAS CUECEN PORQUE SE DESHACEN y vas a presentar una compota de castañas y chorizo y es de lo más repugnante que te puedes echar a la boca. Si esto ocurriera, tíralo directamente, no vale para nada. No, no, tampoco lo quieren los cerdos.

Si quieres darle un poco más de color puedes añadir una cucharadita de pimentón ahumado de La Vera, si no tienes pimentón ahumado de La Vera le puedes poner pimentón normal de la Vera y si tampoco tienes pimentón de La Vera, le añades el pimentón que salga de tus antojos.

¿Cabe algo más sencillo que el guiso que hemos preparado? Ya, si abres una lata de fabada Litoral es más sencillo, pero se trata de sorprender a la familia o amigos y recuerda que siempre en un número menor de seis, por si hay un topo morado en tu familia y se chiva. Hoy vamos a tener que aprender a vivir con las delaciones de familiares, amigos y vecinos como en la Unión Soviética de Stalin, ese gran demócrata. Y mejor me callo porque  hasta las RRSS tiene oídos y algoritmos para que no hable mal del marquesado ni de los del Masseratti.

Por cierto, deberías de invitar a Cenicienta a comer en tu casa, a ella con tanto canturreo y tanto ratoncito se le ha quemado el potaje. No veas, tío, el cabreo que ha cogido la madrastra. Normal, ten servicio para esto.

¿Recuerdas de donde debe ser el pimentón? De La Vera, naturalmente.

Ciao amigos, o mejor dicho Bella ciao que pega más con estos tiempos de resistencia.




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