La conservación de alimentos sin envases de plástico, una opción cada vez más cercana

Uno de los principales ingresos de plástico a los hogares españoles, por no decir que el mayor, es la compra regular para llenar la nevera. En un inicio, se debe a que las grandes cadenas de supermercados emplean envases de este material, no biodegradables, para garantizar la conservación de los alimentos, lo que reporta beneficios económicos para la empresa y para el consumidor. 

¿Por qué decir que no a los envases de plástico?

Dos de los principales problemas que se encuentran en el método convencional para envasar los alimentos son la afectación directa del material en la salud del consumidor y el impacto medioambiental.

En el primer punto, se debe considerar que los envases sintéticos vierten microplásticos en los alimentos y en el agua, los cuales son ingeridos por las personas. Además, algunos alimentos no se conservan bien en este material, desarrollando cultivos de hongos y bacterias.

Sobre el impacto medioambiental, no es un secreto que el plástico es el principal contaminante en la actualidad, siendo una de las principales preocupaciones de los ecologistas alrededor del mundo. Por ejemplo, en las empresas que elaboran y distribuyen alimentos se utiliza un volumen tal de envases plásticos que muchas optan por emplear prensas de residuos para reducir el volumen de sus desechos.

Una posible solución

En la Universitat Politècnica de València, un grupo de investigadores está trabajando en el desarrollo de materiales ecosaludables que se puedan utilizar en la conservación de los alimentos, con el fin de reducir la utilización de envases plásticos. Hasta los momentos, se logró obtener papel de film biodegradable, pudiendo conservar eficientemente la carne de cerdo.

En el Instituto de Ingeniería de los Alimentos para el desarrollo de la UPV, el equipo dirigido por la doctora Amparo Chiralt se dedica a analizar diversos compuestos de origen natural que doten de cualidades antimicrobianas y antioxidantes a materiales como el almidón y los poliésteres biodegradables. Los resultados obtenidos son, al menos, esperanzadores.

Por ejemplo, se logró ampliar la vida útil de la carne de cerdo, pasando diferentes estudios de laboratorio que demostraron que el uso del papel de film biodegradable cumple con los parámetros más exigentes de calidad en la conservación, igual o mejor que los envases plásticos.

Además, lograron producir bolsas elaboradas con extractos activos de la paja de arroz, las cuales son útiles para el envasado de oleaginosos, como el aceite de girasol. Las investigaciones continúan, ya que estos avances están muy lejos de ser producidos en masa y de cubrir toda la demanda de los envases de plástico para almacenar alimentos. Además, otro importante reto que se plantea desde la UPV es la reducción del coste de producción.

Conclusión

El desarrollo de materiales biodegradables que logren suplantar al plástico en el nicho de los envases para alimentos se vislumbra como una posibilidad al menos interesante, ante el impacto negativo de este producto y la necesidad, sobre todo en las grandes ciudades, de almacenar los alimentos para su conservación.




 

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