Garbanzos con langostinos

A veces me viene el flash (ya sé que tiene equivalente en español, destello) de una señora que cocinaba en casa de mis abuelos en Chipiona cuando se trasladaban a veranear con todo los pertrechos necesarios, ha llovido, pero mucho. Ahora al veraneo se le llaman vacaciones y es raro quien dispone de circunstancias que le hagan prolongarlo más allá de quince días. Los veraneos de antes eran veraneos de verdad, de junio a septiembre, a pasar la canícula en climas más favorables. Pues bien, como decía, había una cocinera que preparaba los guisos marineros como nadie pero no recuerdo su nombre, el de su marido sí, se llamaba Diego y era pescador en ese pueblo. El sabor a mar estaba en su comida, también es verdad que yo era muy pequeño y ya se sabe que se tiende a redimensionar las cosas con la edad, pero el sabor de los garbanzos con langostinos es de esas cosas que siempre permanecerán en mí, en el disco duro cerebral de los recuerdos de infancia. ¡Mira que a mí me salen buenos! Pero como aquellos, nunca. Y las cosas de la vida, ayer hablando con mi amigo Diego me comentó una receta  de invención propia que, según sus palabras, “Dios manda a los ángeles a que le suban un tupper (también hay palabra en castellano, fiambrera) para el almuerzo”.

Tengo  en mente escribir unas cuantas recetas de guisos tradicionales para desintoxicarnos de tanto jamón y marisco. ¡Bendita hartura esa! Y como ayer hablamos de los garbanzos con langostinos pues he pensado empezar por ahí. Así que tomad nota de los ingredientes porque solo los voy a escribir una vez. Podría escribirlo dos y tres veces pero para qué si siempre podrás volver al principio para copiarlos. 

Prepara los ingredientes. A saber:

  1. Garbanzos, como su propio nombre indica los garbanzos con langostinos llevan garbanzos. Pues como medio kilo.
  2. Langostinos, ídem de lo mismo. También medio kilo.
  3. Una cabeza de ajos, de los blancos normales, y procura quitarle toda la piel sobrante y dejar la cabeza más o menos limpita, lo más calva posible.
  4. Una cebolla.
  5. Un pimiento rojo de los de asar.
  6. Un par de tomates de pera.
  7. Dos hojas de laurel, ya sabes, de Laurus nobilis. Ya expliqué los aceites esenciales que desprenden sus hojas y que se incorporan a la comida.
  8. Un poco de pimentón dulce, más o menos lo que viene siendo un poco.
  9. Una cucharita de café para coger el poco de pimentón dulce.
  10. Aceite de oliva virgen extra, un poco de sal y otro poco de pimienta molida.
  11. Un puñado de galeras o gambones.
  12. Perejil, huevo duro y pan frito para decorar.

Si lo tienes todo podemos comenzar, si te falta algo me espero a que lo compres.

Y pasaron los minutos y casi llegó a una hora y yo empezando a desesperarme mientras vienes y no vienes, pero ya estás aquí. ¿Lo tienes todo? Seguimos.

Podría decirte que pusieras en remojo los garbanzos la noche anterior pero yo voy a usarlos de bote, así que si te habías adelantado echándolos en remojo te fastidias y bajas a la tiendecita de abajo a comprar unos botes de garbanzos cocidos. Te recuerdo que si los echas de bote, ya vienen hidratados y cocidos así que tendrás que comprar más de medio kilo, por lo menos 800 gramos.

¡Anda!, baja a comprarlos, te espero, no voy a continuar sin ti. ¿Ya estás listo? Pues sigamos. Lo primero que vas a hacer es pelar los langostinos y en una olla con suficiente agua cuece los gambones, las galeras y las cabezas y cascaras de langostinos, y ni se te ocurra tirar esa agua porque es la que luego vamos a utilizar como caldito del guiso.

Aparta las galeras y los gambones cocidos, enfríalos con hielo, pélalos y te los comes. Si le has añadido un poquito de sal para cocerlos estarán más buenos. Ni se te ocurra tirar esas cáscaras. Ahora en una sartén pon aceite de oliva con una guindillita, de esas de cayena, de las pequeñas y fríela un rato hasta que veas que cambia de textura y la retiras. En ese mismo aceite añade las cáscaras del marisco y las sofríes durante un rato para que suelten lo que aún les quede de jugo. Sácalas del aceite una vez refritas y las añades al caldo que habías preparado. ¿Qué caldo? El agua de cocer el marisco. Jolines, no me prestas nada de atención. Una vez mezcladas coges la batidora de brazo y las trituras en el agua de cocción hasta obtener un caldo con todos los restos de las cáscaras y ahora lo tendrás que colar por un colador grande. ¿Que no tienes? Lo buscas y cuela hasta que el caldo de marisco esté limpio de partículas de piel. Podrías dejarle los restos de cáscaras de marisco pero yo no te lo aconsejo, tu guiso no iba a gustarle a nadie y tampoco es plan con todo el cariño y amor que estás poniendo (y garbanzos). Acabas de hacer una fumé de marisco de esas que resucitan a un muerto. Por si acaso, y tienes muerto en casa, no se la des a probar no vaya a ser que lo resucites y nos llevemos un susto. Si te decides por hacerlo y tienes un muerto a mano ya me contarás dejando un comentario.

Ahora en una sartén podemos ir dorando las hojas de laurel y un par de dientes de ajo picaditos. Deberías echarle aceite porque si no lo haces malo, los ajos y el laurel se te van a quemar. Antes que nada una pregunta, ¿sabes preparar un sofrito? Si tu respuesta es no, ya es hora de que aprendas. No debería explicártelo pero me has cogido en un momento tonto y te diré como hacerlo, pero antes saca el laurel y los ajos doraditos de la sartén y sobre ese mismo aceite echas la cebolla y el pimiento cortado en pequeños daditos y ve sofriéndolos hasta que vayan tomado ese colorcito propio de un sofrito. ¿Que no sabes cuál es ese color? Jolines me lo pones muy difícil; hasta que la cebollita se vaya pochando.  ¿Que cómo sabes que la cebolla se ha pochado? Uffffff, ¿me estas vacilando? ¿No?, vale, por esta vez y solo por esta vez te lo voy a decir, notaras que la cebolla se pocha cuando vaya volviéndose trasparente y ligeramente dorada. ¿Vale? ¿Puedo seguir? Me alegro, no quiero estar aquí toda la mañana.

Ahora, con el sofrito medio hecho, puedes y debes añadir el tomate en pequeños daditos para que se vaya incorporando a la mezcla. En este punto podría añadirle una rebanada de pan de bollo frita justo antes de sacarlo y batirlo con la batidora ¿Quieres batirlo a mano? Jajajajajajajajajajaja, me temo que eso es más complicado pero si quieres allá tú, coges un mortero y cuando lo tengas todo dentro empiezas a machacar como si no hubiera un mañana hasta obtener una masa uniforme. Te recomiendo usar la batidora, se inventó para eso. No, para los garbanzos con langostinos no, se inventó para batir.

En la olla donde tienes el caldo vierte los garbanzos y ponlos a cocer un rato, no hace falta que hiervan mucho tiempo, ya vienen cocidos y sobre ellos vierte el  majaito que habías preparado con el sofrito, remueve para que se mezcle todo bien y añade los langostinos manteniendo la cocción durante cinco minutos. Retíralo del fuego y tapa la olla, así se irán terminando de hacer los langostinos con el calor residual y de paso evita que caigan moscas en tu guiso.

Una idea, puedes añadir al sofrito una copita de manzanilla para darle sabor a Sanlúcar, pero acuérdate de reducir el alcohol.

Puedes presentarlo con el perejil por encima, una rebanada de pan frito, preferentemente de miga dura (bollo) y un huevo duro cortado en gajos. Ni te imaginas lo bueno que está eso, y ya has visto lo fácil que es prepararlos. Así que si no los haces es porque no quieres. 

Y ni se te ocurra decirme cómo se hace un huevo duro. Si no sabes te vas a Mercadona y los compras que ya los venden cocidos.

Otro día pondré la receta de los garbanzos con langostinos de mi amigo Diego, pero antes tendrá que invitarme a comerlos.

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