Cinco entrantes para la cena de Nochebuena distintos con sabores clásicos

Una forma de preparar la masa de empanadilla es hacer empanadillas, eso está claro pues para ello fue inventada. Pero… ¿qué pensarías si yo te dijese que hay más formas de usarla? 

¿Imagínate que no tienes ganas de hacer empanadillas? Pues no las hagas, yo tampoco las pienso hacer para Nochebuena. Pero…. ¿imagínate que ya has comprado las obleas? ¿Las vas a tirar? No, aprovéchalas y crea unos entrantes diferentes para la cena.

Lo primero que tienes que hacer es comprar masa para empanadillas, de esas obleas que antes venían bajo la marca de “La Cocinera” y ahora con la de “Buitoni”. ¿Ya las tienes?, mejor así te evitas tener que salir a última hora a comprarlas. La puedes encontrar en dos tamaños, pequeñas y, evidentemente, grandes.  Particularmente a mí me gustan las grandes pero tú eres libre de comprar lo que te salga de la imaginación. O de donde sea. Bueno, hemos quedado en que ya las tienes y estás en la cocina con el resto de ingredientes, pues pongámonos manos a la obra. ¿Qué no sabes cuales son los ingredientes? Ainsssss que despistado soy, toma nota:

  1. Masa de empanadillas, evidentemente.
  2. Anchoas en aceite, si son buenas mejor que mejor, no es necesario que sean doble cero (00) pero evita esas que se venden por un euro y en la cajita indica “ahora con más espinas” como si eso fuera algo bueno. Jolines, gástate el dinero que tampoco son tan caras y un día es un día y hoy es Nochebuena. Mañana, será Navidad.
  3. Morcilla de Burgos, de la de arroz. No me vale otra cosa.
  4. Manzana caramelizada que antes habremos caramelizado como ya indicamos en otra receta. ¿qué no te acuerdas? Pues vuelve atrás a búscala y con eso la recuerdas.
  5. 50 g de jamón ibérico de bellota del bueno, del mejor que encuentres.
  6. Queso mozzarella de ese que ni es queso ni es ná.
  7. Puerro o ajos porros que diría mi padre siempre por eso de cambiarle el nombre a las cosas cuando a él le parecía bien y que nunca se metió en la cocina ni para hacerse un café. Otras cualidades tenía, y muchas, pero no precisamente culinarias.
  8. Más queso mozzarella, creo que te habías quedado corto.
  9. Un blíster de salmón ahumado y no seas roñoso, compra uno bueno y no el de oferta que está a punto de caducar en el súper.
  10. Un tarrito de yemas de espárrago. Da igual la marca, con que no tengan mucha fibra me conformo.
  11. Huevos, huevitos y huevazos (opcional), a saber, de gallina y de codorniz. Y de cosecha propia.
  12. Un poquito de nata de cocinar pero sin pasarse.
  13. Espinacas ya cocidas. Y si no la has cocido previamente ya estás perdiendo el tiempo. ¡Cuécelas! Y si no, te compras un bote de esos que ya vienen cocidas. Te recomiendo la marca Ybarra, las hacen como nadie. Señores de Ybarra, les estamos haciendo publicidad, a ver si se dejan caer… jolines.
  14. Salsa bechamel. Te digo lo mismo, o la preparas tu o la compras que hay unos bricks muy socorridos para estos casos, aunque como podrás suponer no es lo mismo. Si te decantas por esta opción te recomiendo añadirle a la bechamel un poquito de nuez moscada.
  15. 50 g de jamón de York, este no será ibérico ni posiblemente el cerdo al que amputaron el jamón jamás oyese hablar de las bellotas.
  16. Carne picada que previamente habremos salteado y añadido un poquito de tomate frito y orégano. Mis preferencias siempre se han dirigido al tomate frito de Martinete, creo que es el mejor. Señores de Martineteeeeeee no creo que tenga que añadir nada, pero hay muchos más tomates fritos. Ahí lo dejo caer.

Ya lo tenemos todo, ahora solo hay que saber cómo mezclarlo en las cantidades adecuadas para que te salga algo rico para el paladar.

Lo primero que vamos a hacer es coger una bandeja de horno de esas que traen incluida los moldes de magdalena. ¿Cómo que no tienes? Jolines, te vas a tener que pasar media vida bajando al chino a comprar cosas. Eso lo dejo a tu elección, pero si no tienes una bandeja de esas no podrás preparar canastillas de empanadilla, así que mejor ve a comprar una que por cinco euros te la venden y seguramente te servirá en más ocasiones.

¿Ya la tienes? Bien, pues ahora unta los moldes con mantequilla pero muy muy muy ligeramente, no vayamos a fastidiarla, más vale que no la pongas antes que sea demasiada. Una vez hecho eso pon una oblea de empanadilla en cada molde asegurándote  que cubres el molde a la perfección, si sobra oblea por los bordes puedes darle pequeños pellizquitos para darle forma o extenderla sobre la parte plana del molde. Posiblemente me he explicado como un libro cerrado, pero es lo que hay, soy boticario, no escritor descriptivo.

Ya tenemos todos los moldes  dispuestos. A continuación pasaremos a preparar el relleno.

  1. Canastillas de morcilla y manzana caramelizada. Solo tenemos que cortar una rodajita de un par de centímetros de grosor, retirar la piel y encima ponerle una buena porción de manzanas caramelizadas. ¿Que de qué cortas las rodajas?, contra, de morcilla, de que va a ser.
  2. Canastillas de Pizza. Rellenaremos la canastilla con la salsa de tomate y la carne picada y cubrirlas de queso mozzarella.
  3. Coge una lonchita de jamón y te la comes para verificar que el producto es de primera calidad.
  4. Canastillas de salmón. Como su propio nombre indica llevarán salmón, una yemita de espárrago y mozzarella por encima. Si tienes eneldo en casa mucho mejor pues puedes añadirle un toque de sabor.
  5. Canastillas de puerro y quiche. Prepara la masa del quiche mezclando los huevos (de gallina) con la nata, el puerro finamente picado y previamente salteado y el jamón de york cortado en daditos. Una vez preparado rellena las empanadillas con la masa y ponles un huevito de codorniz encima, preferiblemente abierto, sin cáscara.
  6. Asegúrate de que el jamón era ibérico de bellota, coge otra loncha  y con mucho cuidado la introduces en tu boca para degustarla. Es bueno; seguimos.
  7. Canastillas de espinaca. En los moldes mezcla las espinacas con la bechamel, añade el jamón de york en pequeños cubitos o piñones o bacón  o lo que tengas a mano y las cubres con queso mozzarella.

Supongo que previamente estabas calentando el horno. ¿Ah, que cómo qué no? Lo sabía, si es que hay que decíroslo todo……Aquí se necesita más proactividad. Pero os lo voy a perdonar porque también es verdad que yo podría haber indicado con tiempo que era una receta de horno.

Pues con el horno precalentado a 180 ºC lo primero que tenemos que hacer es abrirlo porque de no hacerlo pegarás con la bandeja de las canastillas en la puerta y se te caerán todas al suelo con el consiguiente mosqueo conmigo por no haberte avisado.

Pues bien, aprovechando que ya tenemos la puerta del horno abierta, metemos las empanadillas en una posición baja del horno ya que nos interesa que la masa quede crujiente  y el relleno se caliente, se cuaje, se mezcle o se derrita dependiendo qué tipo de canastilla sea sin quemarse y sin empapochar la canastilla y dejarla blandorra. Para eso ya te diré otra opción aunque no sea la más ortodoxa.

Ahora vamos a tener unos 20 minutos. Eso lo iras viendo tú según se vayan haciendo las empanadillas que sobre tiempos no hay nada escrito, y menos en esta receta.

¿Horno cerrado? Pues a esperar. Coge el jamón restante y lo vas deglutiendo acompañándolo de un buen vino que seguramente tienes abierto por casa. Y si no lo tienes abierto, lo abres.

Solo queda esperar y desmoldar las canastillas. Sería conveniente servirlas calentitas.

Dije anteriormente que había otra manera menos ortodoxa de hacerlas. No es lo ideal pero para una cena como la de Nochebuena es mejor tenerlas preparadas solo para el ultimo toque.

Prepara la masa de las empanadillas en los moldes y hornéala y déjalas ya así hasta el momento de servirlas y justo antes de servirla las rellenas de los ingredientes que hemos visto, más que nada para que no vayan vacías a la mesa, y le das la terminación al microondas. Los resultados no son los mismos pero te evitaran mucho trabajo justo antes de la cena de Nochebuena. En caso de hacerlas así no te has merecido el jamón, así que te lo puedes ahorrar.

Sabía que algo se me olvidaba, las anchoas. Bien, puedes optar por comértelas o bien por tomar unas obleas extendidas e inscribir en ellas un rectángulo para imaginar por donde realizar cortes obteniendo así un rectángulo de oblea donde extender una anchoa y cerrar sobre sí mismo a modo de libro y una vez así preparadas meterlas al horno. Puedes optar por cerrar usando las puntas del tenedor para sellar los bordes y freírlas. Riquísimo, te lo aseguro, es algo que hago con mucha frecuencia en casa y siempre cosechan un éxito inusitado. Con los recortes que te han sobrado puedes freírlos igualmente y servirlos para picar o como adorno de algún plato.

Ea, se acabó. Como diría el cerdito Porky, “¡eso es tó, eso es tó, eso es todo amigos!”

PD: les recuerdo a los accionistas de Buitoni que no se crean que me he olvidado de ellos.

 

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