Toros en Sevilla: Escribano, fiel a su leyenda con los Miura en la Maestranza
Una estocada baja dejó su premio en una oreja tras una gran faena al mejor de la corrida, reducida a un mano a mano con Antonio Ferrera

Las corridas de Miura son lo que son. En la Maestranza de Sevilla y en Pamplona. No se pueden esperar carretones ni aviones ni bobalicones embestidores a trapillos coloraos. Antes al contrario, si eso pasara es que algo estaría pasando, permítame la expresión. Incluso aunque eso provoque escasas entradas, porque escaso es el público -y el aficionado- torista por estos lares.

Con todo y con eso, sí hubo un animal toreable, el cuarto de la tarde, con dificultades, pero toreable. Y Manuel Escribano pareció verlo desde antes de salir. Decidido, se fue a portagayola para dar una larga cambiada y unos buenos lances de recibo. El público salió del letargo y aplaudió con fuerza al de Gerena, por su valor y por su buen hacer.

El miura, de nombre Choricero, era pronto e iba bien en largo, cosa que demostró sobradamente en el caballo y en el tercio de banderillas que protagonizó el mismo matador. Tenía fijeza y obedecía, pero siempre con el picante necesario para que en cada muletazo hubiera emoción. Escribano lo llevó a media altura por la derecha e incluso acababa los pases más arriba aún, ya que el toro lo demandaba. Sin embargo, por la izquierda sí era capaz de humillar y por eso las dos series por naturales, bajando más la mano, llegaron fuertemente a los tendidos.

A esas alturas de la faena, el diestro de Gerena ya había demostrado sobradamente que había entendido a Choricero desde el primer momento, pero faltaba que lo hiciera hasta el final. Y vaya si lo hizo.

Sin dejar que le punteara la muleta en ningún momento, le dio otra gran serie por la derecha con un bonito cambio de mano y remate con la zurda. Los ayudados y el de pecho ya con la espada de matar apuntaban a trofeos, en plural, pero la estocada cayó baja. El presidente, Fernando Fernández Figueroa, con buen criterio, atendió a los pañuelos que llenaban los tendidos, aguantó (no debe ser tan terrible) que la petición siguiera e hizo caso omiso y tampoco concedió la vuelta al toro, a pesar de que se insinuó. Acierto pleno por cumplir el reglamento, aplicar su criterio técnico y respetar al torero que tan bien había estado.

La verdad es que poco más hay que contar de esta última tarde de la Feria de Abril, convertida en un mano a mano entre el triunfador y un voluntarioso Antonio Ferrera por baja de última hora de David Fandila, el Fandi. Será porque no hay toreros dispuestos a cubrir una baja…

El extremeño lo intentó todo ante sus tres enemigos, pero entre que uno amagó pero no dio, otro reponía con presteza y peligro y otro salió flojito de fuerzas, poco pudo hacer.

Tres cuartos de lo mismo con los otros dos enemigos de Manuel Escribano, con la salvedad de los buenos tercios de banderillas que protagonizó.

Hasta aquí la Feria de Abril 2023, la que acabó el 1 de mayo, lunes, en el 31 aniversario de Manuel Montoliú, recordado por Antonio Ferrera en el brindis de su primero.

La Feria en la que se volvio a cortar un rabo en la Mestranza. La de la confirmación, si es que quedaba alguna duda, de Morante como leyenda viva el toreo.

La del importante lanzamiento por segundo año consecutivo de Daniel Luque, que le enseña la matrícula a los dos toreros sevillanos más renombrados, Juan Ortega y Pablo Aguado, flojitos flojitos en su presencia en la Maestranza.

Y, para acabar, la del gran Manuel Escribano, por lo de la tarde que acabamos de contar y por lo de los victorinos.

¿Volveremos para contarles alguna novillada? Claro que sí. Las hay muy interesantes, pero desde Sevilla Info queremos llamar la atención de la del Día del Corpus. Esa especialmente.

¡Viva la Fiesta Nacional!




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