Toros en Cali. Memorable tarde propiciada por los santacoloma de Salento: Seis orejas y un indulto
Joselito Adame se llevó el mejor toro, un maravilloso animal que prestigia el trabajo de esta ganadería colombiana. ¡Ferrera volvió a ejercer de picador!

 

No, querido lector. Esto no es una crónica de agencia. Ni un “corta y pega”. Resulta que nos hemos venido a Colombia, a la Feria de Cali. ¿Que qué hacemos aquí? Pues ver cómo andan las cosas taurinamente hablando, con un gobierno tipo podemita que quiere prohibir la Fiesta y una situación nada clara. Tres días llevamos ya aquí (o acá) con la intención de informarnos para informarle y viendo las corridas, claro. Una novillada con chavales del país y una corrida de seis toreros y un becerrista, todos ellos también locales.

Y, de repente, la corrida del día 27 de Diciembre de 2022. La corrida de la ganadería de Salento, que echó toros bravos todos, alguno poco apto, alguno bueno, uno buenísimo y otro tan extraordinario (a la altura de plazas como la nuestra de Sevilla) que en estos momentos debe estar recibiendo las curas correspondientes antes de empezar a padrear.

Salento tiene dos líneas diferenciadas, una de encaste Murube y otra Santacoloma (Buendía). De esta última salieron los dos triunfadores. ¡Oigan! Santacoloma (Buendía). ¿Les recuerda a algo? Pista: el extraordinario (Coquito de nombre) salió en La Quinta posición…

Pues pisó el ruedo Coquito para emplearse en el capote de Joselito Adame, que se lució después en un vistoso quite por zapopinas. Embestía con codicia y mucha clase y el mexicano supo llevarlo y cuidarlo, más después de un gran tercio de banderillas en el que invitó a Ferrera en correspondencia de lo ocurrido en el cuarto y que completó su peón Alex Benavides. Adame empezó la faena sentado en el estribo y ésta fue creciendo y creciendo… Por los dos lados, pases templados con el toro respondiendo con calidad al mínimo movimiento de la muleta, adornos, cambio de mano, sin la espada, en el centro del ruedo… El runrún comenzó a sonar en los tendidos de la Arena Cañaveralejo y se volvió atronador con los circulares tanto antes como después de cambiar la espada.

Con la de verdad y yendo por donde iban las cosas, propinó tres, magníficos los dos primeros, algo más aturullado el tercero. Pero daba igual. La petición de indulto era clamorosa y el mexicano lo sabía y puso de su parte. Y tuvo como aliado al de Salento, que no dejó de embestir nunca propiciando más series de derechazos y de naturales incluso cuando el presidente ya había sacado el pañuelo amarillo. Ni siquiera cuando fue llevado a muletazos y capotazos de vuelta a los corrales para iniciar su nueva vida.

Un indulto como este, con un excepcional toro, es algo muy serio. Pero ya antes habían pasado cosas.

Antonio Ferrera salió como un león a por su segundo justo después de que Juan de Castilla hubiera cortado dos orejas. Y más espoleado aún por la tremenda salida de Cohete -también Santacoloma- que como un ídem, dejando atrás un reguero de polvo, se fue a por el burladero de matadores con tanto ímpetu que hizo temer por la suerte de sus cuernos. Mostró un soberbio pitón izquierdo en el capote de un Ferrera que recordaba al de sus inicios antes de que el extremeño mandase a su picador descabalgar para ejecutar él mismo la suerte entre el delirio del público. Como en el chiste del que tira el córner y lo remata, soltar la vara y sacar al toro de su caballo con ese feísimo capote azul y azulina fue todo uno.

Una faena iniciada de rodillas y en la que no permitió la menor opción a la relajación del público tuvo la dificultad de que el toro se iba suelto por la derecha. Cuando Ferrera logró corregirlo evitando torear para afuera se encontró con unos preciosos redondos de pura noble respuesta del bravo Cohete a una muleta siempre ante su hocico. Hubo tiempo para otra soberbia tanda de naturales antes de una media estocada que resultó efectiva y puso las dos orejas en sus manos.

El colombiano Juan de Castilla fue el primero en obtener trofeos. Lo hizo en su primero, al que toreó respondiendole con la misma clase que el toro ofrecía, sobre todo en magníficas series de derechazos bien culminadas cuando mantenía la muleta ante la cara del animal. Aun valiente y decidido, mientras el toro crecía el torero acusaba la escasez de festejos e iba perdiendo el sitio. Logró matar con una estocada ligeramente desprendida y el entusiasta público de Cali pidió hasta conseguir las dos orejas para su compatriota.

Poco más que destacar en esta tarde.

Ferrera poco pudo hacer ante su incómodo primero y Adame no estuvo bien en el suyo, nunca se acopló y lo mató de un bajonazo infame tras pincharlo cinco veces. De Castilla no confirmó las iniciales buenas sensaciones en su segundo y, aunque el toro no era tan bueno, siempre pareció estar por encima del torero.

Seguimos con nuestra intención de contarle las vicisitudes que atraviesa la Fiesta Brava en Colombia con la Feria de Cali como telón de fondo. Pero mucho mejor, naturalmente, si eso es adobado por una memorable, inolvidable tarde de toros como la vivida el 27 de diciembre de 2022 en la plaza de toros de Cañaveralejo.

Willy Rodríguez (rejoneador): Silencio.

Antonio Ferrera: Dos pinchazos y estocada; silencio. Estocada andando y recibiendo; dos orejas.

Joselito Adame: Cinco pinchazos y bajonazo; silencio. Indulto y dos orejas simbólicas.

Juan de Castilla: Estocada; dos orejas. Pinchazo y estocada; ovación.




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