Señores, levantémonos. Volvamos a abrir Espartinas

Por Francisco Pavón

 

Lo sucedido en Espartinas no puede pasar desapercibido por mucho que pasen las semanas.

 

“Mientras nosotros estemos en el ayuntamiento no se autorizará ningún tipo de actividad taurina”. “En nuestra ideología política no tiene sitio la tauromaquia”. “Al igual que hicimos en su día con los circos , prohibiremos cualquier acto relacionado con el maltrato animal. Y el toreo forma parte de ese maltrato animal”. “Este recinto nos lo encontramos absolutamente abandonado y destruido por el anterior ayuntamiento (Ciudadanos) y pretendemos recuperarlo para nuestros vecinos como espacios multiusos donde ofrecer actividades culturales o deportivas, pero nunca taurinas”. “Por el momento no hemos tenido la oportunidad de negárselo a nadie porque no han venido a consultarlo, pero en el momento que lo intenten ni lo vamos a permitir ni se van a autorizar festejos taurinos”.

 

Pueden parecer las declaraciones de cualquier antitaurino, pero nada más lejos de la realidad, son las del segundo teniente alcalde de Espartinas, José María Calado (IU), realizadas al diario ABC de Sevilla. Todo porque los toreros Agustín de Espartinas y Juan Leal solicitaron el pabellón municipal cuando no estuviera ocupado para realizar práctica taurina los días de lluvia. 

Cualquier persona que ostente un cargo público dentro de una democracia como la instaurada en España desde 1975, tiene que saber que nos regimos por un documento llamado Constitución y por consiguiente hay que cumplir en todos sus correspondientes puntos. No sé si usted sabrá, señor Calado, que en cierta medida ha quebrantado la ley. La tauromaquia está regida y abalada por un conjunto de leyes dictaminadas por el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo. Es decir, que los tres organismos legislativos básicos de nuestro actual sistema político han fallado en beneficio de la tauromaquia. Por lo tanto, todo lo demás se sale de la vía legal. 

El mundo del toro está amparado por materia cultural en el artículo 149.2 de la mencionada constitución y por la Ley 18/2013, argumentando que además de estar regulado en su policía administrativa (como cualquier otro) es regulado también en su esencia y liturgia por constituir parte del Patrimonio Cultural Español. Es la Ley estatal 10/2015 de 26 de mayo, para la salvaguarda del Patrimonio Cultural inmaterial, en el que se incluyen las artes del espectáculos y los usos sociales, rituales y actos festivos la que verdaderamente pone en valor lo anteriormente mencionado en su artículo tres indicando lo siguiente:

 

“Todos los poderes públicos están obligados sin excepción a acomodar la sostenibilidad de las manifestaciones culturales inmateriales, evitándose las alteraciones cuantitativas y cualitativas de sus elementos culturales”. En el cuarto, incluye “el respeto y la conservación de los lugares, espacios, itinerarios y de los soportes materiales en que descansan los bienes inmateriales objetos de salvaguarda”, naturalmente las plazas de toros están incluidas, “los espacios vinculados al desenvolvimiento de las manifestaciones culturales inmateriales podrán ser objeto de medidas de protección conforme a la legislación urbanística y de ordenación del territorio de las administraciones competentes”. Así esta reflejado. 

 

Le acaban de desmontar sus palabras en un simple párrafo, no yo, sino la propia ley que ha caído por su propio peso. Cuando dice que no se va a celebrar ningún tipo de actividad taurina bajo su mandato está hablando en nombre del pueblo. Podemos definir el concepto de pueblo como el conjunto de convivientes en un lugar determinado que comparten una series de costumbres y tradiciones muy arraigadas. Conjunto, es decir, todos. Usted, bajo su ignorancia e insensatez, se ha atrevido a utilizar el pueblo de Espartinas diciendo precisamente lo que no representa. Ha tomado su nombre para expresar una opinión puramente personal sin conocimiento de causa. Usted tiene el deber como legislador de defender la integridad cultural del territorio gobernante al margen de gustos o aficiones. Lo dicta un organismo como la ONU en sus diferentes convenciones internacionales. Por lo menos respete al ciudadano, no intente prohibir lo que es imposible porque no lo va a conseguir. Cultura es el pueblo, cultura es la tauromaquia, el pueblo somos todo y nada lo representa mejor que una corrida de toros. 

Reunión con la alcaldesa 

La mandataria socialista Cristina Los Arcos atendió a los profesionales taurinos Agustín de Espartinas y Juan Leal echando balones fuera acerca de la situación. En cuanto a las declaraciones de su segundo argumentó que eran personales, y finalmente puso a disposición una caseta de feria para realizar prácticas taurinas en días de condiciones climatológicas adversas siempre que sea solicitada. Solo falta la barra, mucho rebujito y a bailar por sevillanas. 

Soy de los que piensan que cada cosa debe permanecer en su debido sitio ¿Por qué no se puede utilizar la plaza de toros?, porque se encuentra en unas condiciones indignas y muy poco decentes. Porque es un monumento arquitectónico de especial belleza completamente olvidado. Todo ayuntamiento tiene obligación de conservar su patrimonio procediendo a la debida restauración si no se da el caso. No me vale como explicación decir que el edifico se encontraba abandonado por la anterior legislatura. Las calles se arreglan, los pasos de peatones se pintan, el cuidado de las obras de arte es fundamental para mantener la idiosincrasia de los pequeños pueblos. 

Preguntada por la posibilidad de ofrecer espectáculos taurinos dijo que era un asunto independiente, sin más, para qué dar explicaciones. Un no más que un sí en toda regla. Recuerdo, incumplimiento constitucional. Ha intentado quedar bien para que nada cambie, y claro que como alcaldesa y principal representante es cómplice de las palabras de su teniente. Si de verdad fuera políticamente correcta tendría que haber realizado una crítica constructiva argumentando la tauromaquia como cultura y por consiguiente del pueblo. 

Responde el sector  

La reacción no se hizo esperar, la fundación Toro de Lidia al pie del cañón informada de todo desde el primer momento como principal organismo defensor de la tauromaquia. ABC de Sevilla con Jesús Bayort al frente desarrolló una gran labor para dar cobertura y visibilidad al asunto. Pasados pocos minutos las redes sociales se llenaron de comentarios, la movilización se había producido en grado mayor, respondimos y salimos en defensa ante otro ataque recibido. No nos callaron. 

Hablamos en la calle en torno al descuidado monumento del maestro Espartaco, frente a la plaza de toros de Espartinas se unió el toreo para reivindicar sus derechos y los derechos del pueblo. Juan Antonio Ruiz Espartaco a la cabeza acompañado de toreros como Roca Rey, Pablo Aguado, Borja y Javier Jiménez, Tomás Campuzano, Víctor Puerto, Lama de Góngora, Alfonso Cadaval, Pepe Moral y Rafael Serna; cuadrillas y novilleros; los empresarios Ramón Valencia y José María Garzón; altos cargos del PP de Sevilla y los representantes de VOX por Espartinas completaron el elenco junto a muchísimos llegados aficionados. 

Fue una manifestación pacífica llena de sencillez, dónde se limitó lanzar a los cuatro vientos la palabra libertad y desplegar dos pancartas bajo las letras “Espartinas somos todos”, “Cultura es la tauromaquia”. Para qué más, las grandes faenas siempre fueron cortas. En un momento como este era de obligado cumplimiento, quedó patente nuestra cordialidad y compromiso para entender la situación. Aun así, la Policía Local hizo el intento de quitar la segunda de ellas en un acto incomprensible. 

¿Por qué Espartinas es taurina? 

Dijo Pasqual Maragall que “quien niegue de la tradición taurina de Cataluña desconoce su historia”. Tomo la frase para decir lo siguiente: Quien niegue de la tradición taurina de Espartinas desconoce el significado de los apellidos Ruiz Espartaco

Era 25 de abril de 1985 cuando en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla un toro por nombre Facultades catapultaba la carrera de un joven espartinero. Desde entonces y durante toda una década el pueblo de Espartinas sonó por toda la geografía mundial bajo una auténtica figura del toreo, Juan Antonio Ruiz Espartaco. Siempre llevó a gala sus raíces, nunca abandonó su lugar de origen y dejó a disposición de sus propios vecinos todo un auténtico legado para ser estudiado. 

Escribió una historia taurina de la nada, la de un niño procedente de familia humilde que llega a lo más alto a base de carisma sin perder la bondad y el buen carácter que siempre ostentó. Espartaco fue dueño, señor y amo del toreo durante 10 años, líder indiscutible temporada tras temporada, los 80 indiscutiblemente levan su firma. Se enfrentó a todos, marcando una época gloriosa junto al gran Paco Ojeda, dos tenores que dieron valor a la Fiesta y la dotaron de gran prestigio. Todo temple, ganas, gran conocimiento, sabiduría… Dios no lo dotó con esa llamada varita mágica. Carrera difícil, muy difícil, fue la bandera de su propia afición la que lo llevo a ocupar este privilegiado lugar. Todo esfuerzo, trabajo y sacrificio, en definitiva, todo un grande, todo un héroe, todo un ejemplo al que su pueblo acompañaba plaza por plaza. Era la fuerza de Espartinas, la fuerza del maestro Juan Antonio

Su padre Antonio se encargo durante toda una vida de ir poco a poco creando el espíritu taurino en el pueblo, lo consiguió con creces, era imposible que no sucediera. Cuando un hombre procesa tanto amor y vive por y para el toro nada lo puede detener. Desde sus recuerdos en Gómez Cardeña hasta sus últimos descubrimientos, los hermanos Jiménez, pasando por la implicación total y absoluta en la carrera de su hijo. Veinticuatro horas, 365 días al año en torno a una pasión incontrolable. De los últimos verdaderos aficionados que existen en la actualidad. Sabio y al mismo tiempo maestro de las muchas figuras que acudieron a su encuentro. Esto no se lo merecía. 

Cuando en 2005 Espartinas inauguró su plaza de toros brilló con luz propia, era el reconocimiento a la familia Espartaco, el culmen de toda una obra engrandecida en esa mágica tarde. La figura absoluta en total plenitud, un joven toreo de culta dinastía, y Morante de La puebla hizo soñar a toda la afición con una faena para el resto de los restos. Juan Antonio, Francisco Rivera y Morante abandonaron a hombros esa emblemática goyesca. Inició de lo que hoy está injustamente olvidado.  

Por estas razones son inadmisibles las declaraciones del segundo teniente alcalde, por el pueblo y por la cultura.

Señores, levantémonos, propongo un mano a mano entre Javier y Borja Jiménez con toros del maestro Espartaco. Sería el mejor homenaje a don Antonio Ruiz. Volvamos a abrir Espartinas.




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