Pregunta a la Real Maestranza un Domingo de Resurrección
"No te puedo engañar, llevo un año entero esperando a Pablo Aguado"

Por Francisco Pavón

Buenos días mi reina, qué bonita mañana se ha levantado. Ponte guapa, bonita, coqueta y sencilla, hoy es su día. Día en el que todos le miran, día en el que todos le esperan, día en el que todo torero le sueña.

Dama de Sevilla, deja que sus tendidos se llenen de colorido, huelan a azahar, tomillo y romero… El mejor de tus perfumen.

Dile a la Giralda, que quieres verla resplandeciente, levantar la vista y fundirte con su mirada, para decirle en silencio “eres espectadora de lujo de mis tardes soñadas, disfrutas de todos los triunfos, sufres con cada cornada”.

– Maestranza: ¿Qué se va a poner usted hoy?

– Hoy voy vestida con el vestido de mis recuerdos. Estoy recordando la figura de Curro Romero, su pequeño capote, las veces que me enamoró con su toreo. A la mente se me vienen todos mis toreros, querido Chicuelo, el que fue creador de mi escuela, al que tanto le debo… La reaparición de Espartaco, la saga de los Vázquez, la dinastía Manzanares… un sinfín de emociones que me resultan difíciles de explicar.

Al cerrar los ojos veo aquella media de ensueño, que dio Morante de la Puebla en el mismo centro de mi ruedo. Y es que no lo pude evitar, se me saltaron las lágrimas. Despacio, a compás, parecía que no acababa, de repente, temblaron mis cimientos, un mar de bien y olés me embriagaron como el mejor de los vinos, en ese momento dije “nunca lo podré olvidar”.

En mi corazón llevo tres nombres, CobradiezmoOrgullito y Arrojado. Tres hitos recientes de mi larga historia, tuve la suerte de ver como le perdonaban la vida. No hay mayor premio para aquél que se lo gana en el ruedo. Fui testigo de tres indultos, ¡Cómo disfrutó la gente!, cuanta alegría por mis pasillos, barandillas y puertas. Felicidad es lo que sentí en aquellos inolvidables días.

No te puedo engañar, llevo un año entero esperando a Pablo Aguado. Lo quiero sentir en mi albero, verlo torear. Tiene ese aroma de sevillanía que yo no consigo explicar. Me conquistó el año pasado con dos faenas de ensueño, le abrí mi puerta del Príncipe, comencé un romance que no quiero acabar.

Pero hoy, sola y en mi soledad, guardaré un minuto de silencio, de silencio de verdad. Por la muerte del Maestro, el más grande de los toreros, el que cambio la tauromaquia. Privilegiada me siento por verle torear, aunque hayan pasado cien años de aquella cornada mortal, Joselito “El Gallo” en mi memoria estás.

Cuando llegue la noche y me quede sola frente al Guadalquivir, me bañaré en sus aguas diciéndole al oído “Este año no he visto toros en resurrección, he vivido de recuerdos y de recuerdos vive el amor, de ese amor que siento en cada tarde de corrida, cuando suena mi portón”.

*Este artículo fue escrito el domingo 12 de abril de 2020, domingo de Resurrección en el que por la situación de confinamiento que vive España a causa del coronavirus no habrá toros en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *