Esperamos hasta el final. David de Miranda cuaja al último de la tarde de nombre Feriante premiado con la vuelta al ruedo

Por Francisco Pavón

Tomaba Tío Paco una copa de rioja gran reserva acompañada de queso criollo mientras esperaba a Rafael para ver si una tarde más lo acompañaba a los toros. Sabía que era de esos aficionados a los que gusta quedarse con las emociones vividas y no volver al lugar justo después para así no borrar el recuerdo. Cuando entró por las puertas de la taberna ambos se saludaron amistosamente y establecieron una de esas tertulias hoy olvidadas. Rafael, como preveía Tío Paco, no tenía previsto ir a la plaza, pero éste, moviendo el vino suavemente le convenció diciendo que venía de buena bodega y que hoy toreaba un torero logroñés llamado Diego Urdiales de muy buen corte. Demasiadas consecuencias surgían, por lo que Rafael tuvo que ceder. 

Llegadas las seis de la tarde, el último toro estaba a punto de salir a la plaza, pero Tío Paco se dispuso a analizar lo ocurrido hasta ahora diciendo lo siguiente:

Urdiales ha demostrado en ambos turnos estar muy despejado de mente y da gusto sus andares por la plaza. Se ha enfrentado a dos animales con peligro sordo, dejando faenas para ser analizadas.

En la primera de ellas la colocación ha sido inmejorable, siempre al pitón contrario y dando el pecho a pesar de esa tímida mirada por parte del burel antes de tomar el muletazo. En el trascurso de este no embestía, pasaba pensándoselo y esperando un error para hacer presa. No sucedió debido a la gran firmeza del torero que logró pases de mérito por el pitón derecho.

En su segundo turno no ha dejado pensar a su oponente que echó las manos por delante desde primera hora. Cuando cogió la muleta salió del tercio de dentro hacia afuera alternando estatuarios y doblones para atemperar las fuertes embestidas. Dejó un cambio de manos muy bueno. La movilidad del animal generaba emoción por lo que había que enguantarle, posteriormente fue orientándose a sabiendas que se dejaba algo atrás. Una vez más, Diego Urdiales estuvo muy por encima de las circunstancias e incluso se llegó a apretar en los compases finales. 

Con el capote surgieron detalles aislados como chicuelinas y medias verónicas de gran calado. 

Rafael escuchaba atento los análisis de Tío Paco, que casi siempre eran acertados, cuando se dispuso a entrar en escena: 

El segundo de la tarde estuvo condicionado por las dos caídas sufridas, David de Miranda lo hizo muy bien ayudándole al principió por alto con el objetivo de empujarle hacia adelante. Sin duda alguna el pitón bueno era el izquierdo, iba por fuera, largo, templado, no quería toques y sí mucha bamba de las telas rojas. Regaló buenas embestidas que el torero supo aprovechar. Después buscó unas cercanías que a mí juicio eran innecesarias, pero cada uno es como es. Mató de estocada entera y el presidente concedió la oreja. 

Tío Paco miraba con sonrisa a Rafael y asentía con la cabeza dándole la razón. 

Así se desarrolló la función cuando quedaba un último cartucho. Dice el dicho que en el toreo las hechuras no suelen fallar. Precisamente el toro mejor proporcionado colocó la cara de forma excepcional y embistió con muchísima clase desde los primeros compases. Capote a la espalda, De Miranda realizó un quite despertando a los tendidos. En el último tercio Feriante fue todo bravura, estaba deseando de arrancarse, era pronto, largo, repetidor y noble. Solo había que tirar de él. Sucedieron dos tandas iniciales muy limpias y ligadas con la mano diestra. Después con la izquierda el toro evidencio aún más humillación, por esta mano no le hubiera venido mal perderle algún paso para que el muletazo ganará en largura. Volvió a la derecha para finalizar toreando en redondo. Pinchazo y estocada, oreja. 

Faena muy buena de David de Miranda, no es fácil cuajar un toro con estas características, en muchas ocasiones tanto para bien y mal suelen descubrir el momento que atraviesa el torero. En este caso se dio la primera opción. 

Feriante, lidiado en último lugar y premiado justamente con la vuelta al ruedo en el arrastre, remendó notablemente la corrida enviada por Núñez del Cuvillo al pueblo de Ubrique. Por lo demás, primero y tercero, con peligro oculto. Del segundo destacamos el buen pitón izquierdo. 

Tío Paco y Rafael abandonaban la plaza conversando sobre sus nuevos destinos, no sabían si la próxima cita sería en Ossa de Montiel (Albacete) o Morón de la Frontera (Sevilla). La temporada ha comenzado. 

 

Ficha del festejo:

Plaza de toros de Ubrique (Cádiz). Aforo de 500 personas, respetando las debidas medidas de seguridad. 

Diego Urdiales. Ovación con saludos en ambos. 

David de Miranda. Oreja y oreja. 




 

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